La Prensa
DE QUE SE HABLA HOY

El desfile que dio lugar a un puñado de gestos vergonzosos

El desfile militar llevado a cabo el 9 de Julio en la Ciudad de Buenos Aires, con motivo de celebrarse el 203º aniversario del Día de la Independencia, fue una muestra más de lo enfermos que todavía estamos como sociedad en la que se mezclan todos los demonios de la incompetencia, la falta de criterio y la desinformación que en lugar de hacernos callar nos empuja a seguir diciendo y haciendo estupideces.

Los ejemplos sobran pero elegí estos por ser de diferentes sectores de esta sociedad lastimada, muy lastimada. 
El legislador Gabriel Solano, que aparece en las listas electorales como candidato a jefe de gobierno porteño por el Frente de Izquierda, utilizó sus redes sociales para despacharse con una teoría algo vetusta pero sin dudas agresiva.

Escribió en su cuenta de Twitter: "El desfile militar es un despliegue de fuerzas represivas para intimidar al pueblo. Lo organiza un gobierno antinacional que endeudó al país en 150.000 millones".

Es increíble que este político que pretende, afortunadamente sin posibilidades, convertirse en el hombre que conduzca la ciudad de Buenos Aires, piense que el desfile de 4.000 soldados y los veteranos de Malvinas, es un gesto del Gobierno para meterle miedo a la población.
"Fuerzas represivas", escribió, dando muestras de tener en su cabeza los discursos setentistas e ignorando con mala intención que los únicos desfiles militares que se realizan en este siglo XXI con el fin de mostrar poderío bélico lo realizan precisamente los gobiernos populistas de izquierda de todo el mundo. Venezuela, Nicaragua, Cuba, Corea del Norte, Rusia y China son los mejores ejemplos.
Para Solano, el desfile de nuestras Fuerzas Armadas, que están virtualmente desarmadas, con material antiguo, es una amenaza para el pueblo.

Si este es el mejor, no quiero pensar cómo serán los que están abajo en la lista.
Otro que habló de más y en el momento menos oportuno fue el ministro de Defensa, Oscar Aguad, que declaró para justificar que Aldo Rico desfilara al frente de los veteranos de Malvinas que "el levantamiento carapintada fue un acontecimiento chiquito, no puso en jaque la democracia. Aldo Rico tiene derecho a desfilar como ex combatiente de Malvinas. Su alzamiento contra el gobierno de Raúl Alfonsín es algo viejo".

Las reacciones no tardaron en aparecer para responderle al ministro Aguad. Ricardo Alfonsín, en nombre de su padre, y Horacio Jaunarena, quien fuera ministro de Defensa durante el gobierno que sufrió el intento de golpe de Rico.
Ambos ratificaron su absoluto repudio histórico al alzamiento carapintada de 1987 en Campo de Mayo que comandó el entonces coronel Aldo Rico.

Dijo Jaunarena: "No sé qué quiere decir el ministro, yo recuerdo que en los balcones de Casa de Gobierno estaba toda la dirigencia política bancando al gobierno constitucional".
Ricardo Alfonsín fue más duro en su respuesta: "Sus dichos no hacen otra cosa que ofender a quienes lucharon por la democracia y su consolidación, por la paz y contra la violencia. No tiene derecho a falsear la historia de esa manera ni de agraviar a los argentinos".
Más tarde, Aguad, en un comunicado, pidió disculpas si sus dichos sobre ese hecho fueron mal interpretados y ofendieron a la ciudadanía, al tiempo que enalteció la figura del ex presidente Alfonsín, quien llevó adelante un enorme trabajo para conservar el orden institucional.

La última historia que nos dejó el desfile fue la payasada del conductor televisivo Mariano Iúdica, que intentó hacerse el gracioso relatando el acto en vivo desde el lugar del desfile, intentando entrevistar a los soldados que marchaban dentro de las formaciones.
Intentó cantar la Marcha de Malvinas ignorando la letra, gritaba "Los arbolitos venden dólares", al ver a los soldados con trajes de camuflaje. Una vez más este personaje hace el ridículo en su afán de protagonismo.

Un desfile por la celebración de un día patrio convertido en un rosario de actos vergonzosos.

V. CORDERO