La Prensa

Esa dificultad de volver a empezar

FEDERICO MOCCIA RETORNO A LAS LIBRERIAS CON UNA HISTORIA ROMANTICA

"Mil noches sin ti" es la continuación de la exitosa "Esta noche dime que me quieres". El autor italiano sigue depositando su confianza en los lectores jóvenes. Alerta sobre el "exceso de lucha" del feminismo.

¿Hasta qué punto las personas son capaces de dar vuelta la página en sus relaciones sentimentales y empezar de cero? El escritor italiano Federico Moccia se plantea esta cuestión en su último libro, Mil noches sin ti (Planeta), una intimista segunda parte de Esta noche dime que me quieres (2010).

La protagonista, Sofía, regresa a Roma tras una etapa en Rusia para poner orden en su vida y dejar de huir de la soledad de su matrimonio y de la relación rota con el rico Tancredi.

Moccia (Roma, 1963), autor del enorme éxito europeo A tres metros sobre el cielo, repasó en una reciente entrevista esta continuación esperada por sus lectores y abordó temas que afectan al público juvenil que lo encumbró, como la omnipresencia mundial de los reclamos feministas.

-¿Qué encontraremos en su último libro, Mil noches sin ti?

-Me gustaba mucho la idea de abordar las dificultades que existen al intentar reiniciar una relación, saber pasar página con todo lo malo y comenzar de cero. Quería estudiar este tipo de relaciones entre el hombre y la mujer. Es por lo que creo que Mil noches sin ti es un libro más profundo e intimista.

-En la actualidad hay un debate muy intenso sobre el feminismo. ¿Hay algo de este movimiento en su historia?

-Me gusta mucho la mujer, la feminista en ciertos aspectos se convierte casi en un exceso de lucha. Creo que la mujer no tiene necesidad de demostrar nada. El problema a veces es el hombre que no da la atención necesaria o la consideración justa a la mujer. Sofía (la protagonista) es serena, tranquila, es una mujer segura que ama su pasión, tocar música, y en el primer libro hace una elección muy importante que demuestra la capacidad de una mujer de ser del todo independiente. La cosa más bella es que una mujer no dependa de nadie.

-Pero como autor, ¿qué piensa acerca de este movimiento mundial de lucha feminista?

-Estoy de acuerdo pero como todas las luchas creo que lo fundamental, como he podido comprobar en mi vida, es la capacidad de diálogo. Es decir, a veces hay problemas más grandes de lo normal que son ampliados por los medios y por la prensa que, por otro lado, se podrían resolver de manera mucho más simple hablando, dialogando o encontrando soluciones en las relaciones interpersonales.

-Acumula ya una larga trayectoria a sus espaldas, ¿por qué se decidió a hablar a los jóvenes?

-Creo que con los jóvenes uno tiene la responsabilidad de poder sembrar e invitar a razonar, comprender y cambiar el mundo mucho más que con los ancianos, que perseveran en sus opiniones, más difíciles de desmontar, porque no hay nada más difícil que hacer ver que se ha equivocado a quien ha pasado toda la vida pensando de un modo.

-En este sentido, ¿cómo ve a la juventud hoy en día?

-Admiro a los jóvenes con entusiasmo, el hecho de que un joven tenga una sensibilidad propia y que no sigue las modas y consigue ser independiente con lo que le gusta, aunque no sea lo habitual. Y aprecio a los jóvenes que dan su opinión.

-Antes hablaba de la literatura como un modo de cambiar la sociedad. ¿Cree que escribir es también una forma de acción política?

-Más que política, creo que es un modo de estar cerca de los jóvenes. Yo aprendí mucho de mi padre (el guionista Giusepe Moccia), no con sus consejos, sino con sus narraciones porque con ellos me hizo razonar y me llevó a meditar mi comportamiento.

-Hablando de política, ¿a qué líder actual salvaría Federico Moccia?

-Es una pregunta muy difícil. Creo que en este momento Italia está pasando un momento complicado pero aún es pronto para juzgar. Espero que pueda repetirme esta pregunta el próximo año con el próximo libro y decir que (el vicepresidente y líder derechista, Matteo) Salvini ha hecho un óptimo trabajo. En mi opinión es necesario basarnos en los datos y los hechos.

-¿No nota una Italia más tensa?

-Yo no lo veo. Es normal que haya quien pueda estar molesto con los cambios, pero hay que pensar en llegar a un interés común. A veces se necesita renunciar a algo propio por una solución mejor para todos.