La Prensa

Valioso relato de un niño en búsqueda de su destino

"Delfín"

 

"Delfín" Direccción y guion: Gaspar Scheuer. Fotografía: Guillermo Saposnik. Música: Ezequiel Menalled. Dirección de arte: Adrián Suarez. Actores: Valentino Catania, Cristian Salguero, Paula Reca, Marcelo Subiotto. Duración: 87 minutos. Clasificación: apta para todo público.


"Delfín", la tercera película del director argentino Gaspar Scheuer ("El desierto negro", "Samurai"), pone el foco en la historia de un niño de once años que vive solo con su padre en un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires, y que hará todo lo que está a su alcance para cumplir aquello que anhela.
A Delfín Valdez (Valentino Catania) pocas cosas le resultan fáciles. Dada la situación económica precaria en la que vive, tiene que madrugar cada día para ir a trabajar a una panadería, asistir a clase y ocuparse de los quehaceres de la casa mientras su padre (Cristian Salguero) trabaja sin horario en una constructora.

Scheuer elige relatar la rutina de este niño a lo largo de una semana muy especial: la orquesta del Teatro Municipal de Junín tomará audiciones para su conformación y Delfín no dudará en participar. La oportunidad representa un hecho muy importante para él, más allá de la incredulidad y las objeciones de su padre.

TERNURA Y ESPERANZA
A pesar de no tener formación en música, el amor que siente Delfín por el corno francés, y la emoción que le genera tocarlo, lo empuja a tomar desde un primer momento la decisión de responder a la convocatoria de la orquesta. La experiencia de viajar a Junín implicará para él una travesía de gran aprendizaje.
Resulta interesante que más allá de la simplicidad del relato que construye Scheuer, existen interrogantes que el espectador podrá responder por sí mismo y que no se desprenden de forma obvia. Con inteligencia y sutileza se revelan algunos aspectos interesantes de la vida íntima de este padre y su hijo.
El trabajo de composición de Valentino Catania y Cristian Salguero es conmovedor. Ambos construyen un vínculo cargado de ternura. Al clima de por sí intimista planteado por el director se suman escenas entrañables en donde las conversaciones entre ambos personajes lo dicen todo.
De los rubros técnicos se destaca la música original de Ezequiel Menalled, que desde las primeras escenas nos interpela con sensibilidad y potencia.
Un pequeño y valioso relato lleno de ternura y esperanza.

Calificación: Buena

Manuel Germano