La Prensa

Retrato de un maestro de verdad

IN MEMORIAM JUAN ALFREDO CASAUBON (1919-2010)

POR GERMAN MASSERDOTTI

"Papá era un hombre de una bondad sin límites, con una fuerte vocación docente, una mente privilegiada. Era un trabajador muy ordenado intelectualmente y, más allá del desorden de su escritorio, él tenía un gran orden en su vida", afirmó, en una entrevista para La Prensa, Tomás Agustín, uno de los 11 hijos que Juan Alfredo Casaubon tuvo con su esposa Hemilce Peltzer (Beba). "Recuerdo su gran humildad y una gran espiritualidad por encima de las preocupaciones materiales", señaló.

Casaubon nació el 16 de mayo de 1919 en Buenos Aires. Ingresó en el Poder Judicial de la Nación en 1955, fue juez nacional y camarista hasta 1974 cuando optó por jubilarse bajo la Ley 20.550. En el Conicet fue becario "investigador formado" luego "investigador independiente" y en 1982 fue promovido a "investigador principal".

Este gran argentino, católico cabal y filósofo tomista de fuste, se había formado durante los años dorados de los primeros Cursos de Cultura Católica. En la Escuela de Filosofía tuvo la oportunidad de conocer y entablar amistad con el entonces joven presbítero Octavio Nicolás Derisi (1907-2002). Con otros de su generación, Derisi como el primer rector y Casaubon como profesor, serían fundadores de la futura Universidad Católica Argentina. Allí se desempeñó como profesor titular de Lógica en la Facultad de Filosofía y Letras, de Filosofía I en Ciencias Políticas y de Filosofía del Derecho en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas. También fue profesor titular ordinario de Introducción del Derecho y de Filosofía del Derecho de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y de Gnoseología en la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (Unsta) en la sede de Buenos Aires. Casaubon formó parte de la Sociedad Tomista Argentina y fue su vicepresidente durante una década.

HUMILDAD

Lo recuerdan sus amigos, discípulos y adjuntos en las diversas cátedras en las que enseñó. "Si hay una palabra que puede definir la relación que tenía Casaubon con sus colegas y los alumnos, la respuesta es una sola: humildad. Pese a que el maestro era un hombre de una cultura general vastísima, y de una profundidad filosófica extraordinaria, prefería no brillar. Su conducta era ejemplar, intachable. Muchas veces lo oí decir que era una vergüenza que no se hubiera doctorado. Increíble. El, que había formado parte de muchos tribunales de tesis", observó Jorge Portela en entrevista con este diario. 

A su vez, Juan Marcos Pueyrredón apuntó que lo que más admira de Casaubon es "su extraordinaria humildad y generosidad sobre todo en el campo de lo intelectual". "Jamás le escuché una palabra de más o fuera de tono o de suficiencia en un debate con iguales o con inferiores, nunca tampoco lo vi ceder o renunciar a una posición. Cuando él estaba en la verdad se limitaba a exponer lo que pensaba con sólidos argumentos y si el contrincante se enojaba o lo descalificaba, él se quedaba callado, guardaba silencio o se sonreía. Cuando corregía un error lo hacía con una gran humildad y moderación, jamás una palabra de más. Por su humildad intelectual y su generosidad, Casaubon creo que fue un verdadero maestro y por eso es que sus discípulos lo quieren tanto. No conozco nadie que se haya peleado alguna vez con Casaubon. y somos tantos los que por ahí nos peleamos." (El Derecho, 2 de marzo de 2011).

"Todos los escritos de Casaubon exhiben las mismas cualidades de equilibrio, moderación y serena meditación", escribió Alberto Caturelli en su Historia de la filosofía en la argentina, 1600-2000. Según el listado proporcionado por Héctor Humberto Hernández (h) en El Derecho (2 de junio de 2011), hay 104 publicaciones más otras obras no localizadas. Si uno repasa los títulos, encontrará joyas como "Hans Kelsen y la Teoría Pura del Derecho", "El sentido de la revolución moderna, "Lógica del ser y del deber ser en la teoría egológica del derecho", Introducción al derecho (obra colectiva bajo su dirección); Palabras, ideas, cosas. El problema de los universales, Nociones generales de Lógica y Filosofía, Historia de la Filosofía, y tantas otras que, por cierto, merecerían ser reeditadas.

EL MAGISTERIO

En su vida personal cultivó "la oración, la comunión diaria, el rezo del rosario en familia, la confesión y la dirección espiritual puntual, periódica", recordó Tomás Agustín. "Era absolutamente coherente con el Magisterio de la Iglesia. Nunca le escuché un punto de vista crítico sobre algún documento pontificio o alguna actitud de los obispos. Era sumamente ortodoxo y respetuoso de la jerarquía eclesiástica", sostuvo Portela.

Casaubon falleció el 11 de junio de 2010. En palabras del mismo Portela, era "un hombre sabio e inmensamente bueno. Con una gran inocencia. Sinceramente, tenía olor a santidad".