La Prensa

Autobiografía imaginaria de un inconformista

La distopia de "Hocus Pocus" representa una de las creaciones más oscuras de Kurt Vonnegut. La obra es una formidable novela de ideas que tiene como protagonista a un veterano de Vietnam caído en desgracia. Su pesimismo crepuscular, típico del escritor estadounidense, sólo queda mitigado a través de la exaltación del arte.

"Hay una regla superior a cualquier ley científica: la honestidad es siempre la mejor política".

 K.V.

Memorias de un lúcido crítico del sistema. Autobiografía, es decir narrativa retrospectiva en primera persona y en clave satírica. Este era el procedimiento favorito de Kurt Vonnegut (1922-2007) para transmitir su panoplia de ideas.

El sabio de Indiana era pacifista sin exagerar, vagamente socialista, algo misántropo, muy pesimista, comprometido con las causas de la ecología, defensor de la estabilidad matrimonial. Un adversario formidable de la plutocracia y el racismo. La conciencia corrosiva de Estados Unidos, aunque el país que denunciaba era bastante peor al de la realidad, y mucho mejor que el de sus adversarios totalitarios.

Rescató el sello La Bestia Equilatera, especializado en delicatessen, otra autobiografía imaginaria de Vonnegut. Hocus Pocus (349 páginas) fue entregado a la imprenta por primera vez en 1990. Es una distopía. Puede que alguien la considere su obra maestra. Lo que es seguro es que una de sus criaturas más oscuras. Una frase del final pinta el tono general del lienzo: "Qué vergüenza es ser un ser humano".

Imagina el literato que en 2001 Estados Unidos se encuentra en franca decadencia: "Una nación saqueada y totalmente en bancarrota agobiada por plagas desenfrenadas, por la superstición, el analfabetismo y la televisión hipnótica, virtualmente sin servicios de salud para los pobres".

El New York Times fue comprado por los coreanos. Un Ejército de Ocupación japonés en traje de negocios administra hospitales, escuelas y prisiones de alta seguridad. La Corte Suprema consagró la separación racial.

Oímos la voz de Eugene Debs Hartke, teniente coronel retirado, que cayó en desgracia. Lo expulsaron por una falsa imputación del colegio Tarkington, donde enseñaba física a chicos ricos con problemas de aprendizaje. Luego, alfabetizó a convictos. Ahora enfrenta un serio proceso judicial: lo acusan de ser el cerebro detrás de una fuga sanguinaria en masa de los más peligrosos presos afroamericanos del Estado de Nueva York. Los cargos también son fraudulentos. Gene se contagio tuberculosis y su esposa, suegra e hijos tienen un poderosa veta de demencia. El calvario de Job.

La vida es un mal sueño, establece Hartke. En Vietnam, había perdido todo respeto por sí mismo y por aquellos que conducen el país. Sugería a sus alumnos prepararse para la inevitable decepción: "Leer sobre los grandes éxitos induce a la gente a error, pues incluso para los blancos de clase media y alta, en mi experiencia, el fracaso es la norma".

La acción transcurre en el caserío de Scipio (condado de Cayuga, Nueva York), menos de dos mil habitantes en la actualidad. En ese valle de Mohiga, la industria principal es la del castigo. Al otro lado del lago, en efecto, se encuentra la horrible cárcel de Athena, administrada por la Sony. Los reos fugados devastarán el colegio Tarkington, son peores que la horrible Clase Gobernante, establece Debs. La represión será feroz; durará cinco días la Batalla de Scipio. Es el núcleo incandescente del libro.

EL TITULO

El diccionario Collins ofrece la siguiente definición: "Si usted describe algo como Hocus-Pocus, lo desaprueba porque cree que es falso y que pretende engañar a la gente".

El Cambridge Dictionary añade: "1 - Trucos utilizados para engañar, o palabras utilizadas para ocultar lo que está sucediendo o para no dejarlo claro. Ej: "Gran parte de lo que dicen los políticos es solo un hocus-pocus". 2 - Palabras dichas por un mago (o un artista que finge hacer cosas mágicas) cuando hacen un truco". Añadimos nosotros: sinónimo de Abracadabra.

Un diccionario de etimología explica: "Antiguamente las misas sólo se celebraran en Latín. Cuando los paganos, que no entendían el latín ni la religión, veían la ceremonia, pensaban que durante la comunión sucedía algo mágico. Entonces relacionaron Hoc est corpus meum (Este es mi cuerpo) con palabras mágicas. De ahí se fue simplificando hasta Hocus-Pocus.

No es la única versión sobre el oscuro origen del vocablo (Véase la Wikipedia).

Lo usa Vonnegut por primera vez en la página ciento setenta. Allí, el protagonista se lamenta por haber usado en el sudeste asiático el lenguaje para inventar justificaciones que impresionarán a los jóvenes que enviaba a matar o morir: ""¡Era un genio del galimatías, del abracadabra, del hocus pocus letal!".

LAS CLAVES

Llegamos entonces a una de las claves de un libro crepuscular. El viejo Kurt quiso ajustar cuentas con la Guerra de Vietnam, a la que define como "no otra cosa que un negocio de municiones". Compara esa carnicería alucinante, esa desgracia sin sentido, con la lucha heroica contra los nazis y los imperialistas japoneses:

"Leo acerca de la Segunda Guerra Mundial. Civiles y soldados por igual, y hasta niños pequeños, estaban orgullosos de haber tomado parte en ella. Al parecer era imposible, para una persona de la clase que fuere, no sentirse parte de la guerra si él o ella vivieron durante el período que tuvo lugar. Sí, y el sufrimiento o la muerte de los soldados, marineros e Infantes de Marina eran sentidos por todos, al menos un poco. Pero la Guerra de Vietnam pertenece exclusivamente a aquellos que combatieron en allá. Nadie más tiene que algo que ver con ella, supuestamente. Todos los demás son puros como la nieve. Sólo nosotros somos sucios y estúpidos, por haber peleado esa guerra. Cuando perdimos, nos lo teníamos merecido por haberla iniciado (...)".

Duro, ¿no? Así es todo el libro. Compuesto en forma de fragmentos so pretexto de que el pobre Debs lo escribió en prisión a lápiz sobre los soportes más diversos, desde papel marrón de envolver hasta el reverso de las tarjetas de visita. Y cada fracción de escritura esta cargadísima de ideas, denuncias, soflamas y, todo hay que decirlo, simplificaciones y clichés. La trama, que no es lineal, se subordina al mensaje. Así es el soberbio Vonnegut. Tómalo o déjalo. Con todo, el procedimiento no carece de eficacia, las palabras son sencillas y rotundas y la traducción de Ariel Dilon, impecable.

DIDACTISMO

El tono paródico, por otro lado, favorece esa reconocida pasión del autor por el didactismo. Se esfuerza en cada página por enseñarle algo al lector, ya sea el fraude de Los protocolos de los Sabios de Sion o el modo en que insensibiliza tener mucho dinero -"¡más ricos de lo que la avaricia misma puede soñar!"- al igual que lo hace la guerra moderna al piloto de un B-52. Un buen maestro -establece el bueno de Kurt- es aquel que le puede ofrecer un juguete distinto a las mentes de sus discípulos, matemática, astronomía, historia, lo que sea. 

Cunde el pesimismo en el libro, como dijimos. Vonnegut es un desencantado: "El Problema con la Clase Gobernante es que demasiados miembros son imbéciles". Pero tampoco confía en el pueblo llano: "La información es inútil para la mayoría de la gente, excepto como entretenimiento. Si los hechos no te causan gracia ni miedo, ni pueden hacerte rico, al diablo con ellos"... Su nación es una cloaca: "¿Qué podría ser más antiestadounidense que sonar parecido al Sermón de la Montaña".

Pero ofrece un desahogo al atribulado habitante de este planeta arruinado por el plástico y otras formas de contaminación: el arte o el artesanado. Tienen algo en común: ambos fabrican cosas hermosas e imprácticas.

"Este deseo por la vida estética en lugar del capitalismo o el militarismo es el hilo redentor que impulsa la contracultura de Vonnegut", escribió el crítico Matthew Gannon. 

En Hocus Pocus, desliza el novelista su devoción por la secta de Los Librepensadores, una buena gente que "duró muy poco, principalmente de ascendencia alemana que creían que a todas las personas no las espera en la ultratumba otra cosa que dormir" y "que el mejor uso que una persona podía hacer del tiempo que le tocara vivir era mejorar la calidad de vida para todos los miembros de la comunidad".