Oscurantismo: Todos contra los médicos por rebuscada manipulación sentimental
Aunque resulte muy difícil de explicar, nos encontramos ante una corriente de pensadores, periodistas, artistas y en fin, personas convencidas de que se debe identificar a la medicina como amenaza para el bienestar de los individuos. Tres ejemplos son claves a la hora de pensar el fenómeno: el movimiento antivacunas, la corriente que sindica a tratamiento del cáncer de mama como un victimizador machista del cuerpo y, finalmente, la recurrente búsqueda de un regreso a los partos por fuera del monitoreo médico por encontrarlos contrarios al bienestar y al desarrollo de la parturienta y del bebé.
Este tipo de expresiones no son aisladas, no son azarosas y no carecen de escribas y apologistas. Algunos movidos por razones de orden mercantil, puede ser, pero lo cierto es que encuentran eco social y eso termina restando importancia a las razones en las que se gesta.
ANIMISMO
Vayamos a cómo se propala el fenómeno:
No por decrépito se debe descartar el mito de la naturaleza animista. Esa deificación de lo natural por fuera de la acción del hombre, como si algo de semejantes características pudiera existir en cohabitación con el hombre mismo. La cosa es que las verduras, la ropa, las cremas antiarrugas, los zapatos, la pintura de la pared, una central termoeléctrica, los cables de fibra óptica, los chicles, el papel glasé, los muebles, los juguetes, todo absolutamente todo busca ostentar su consabido porcentaje de naturalidad.
Las empresas más inverosímiles diseñan su marketing presentándose como respetuosas del medioambiente, oficinas enteras dedicadas a acciones y beneficencias que los amigue con la naturaleza pura y sagrada.
El concepto de naturaleza que se impone puede hablar de temas publicitarios o políticos pero revela que es aquello que se debe pensar sobre la naturaleza del ser humano. El término natural se coloca a todo aquello que no ha sido hecho por el hombre, lo que no ha sufrido transformación y que considera a esa transformación lo impuro, lo que trastoca una perfección divina. En esta lógica, todo progreso se vuelve un daño colateral de la existencia misma de las personas. Y ni hablemos de las personas cuya curiosidad, inteligencia o voluntad han llevado a la humanidad a los grandes descubrimientos. Malditos procreadores de conocimiento.
Si lo que el hombre toca se vuelve impuro y pierde ese estado de perfección dado, es el hombre fuente de toda contaminación. Qué haremos con las ideas que ponen a la humanidad en el centro de la invención y la creación? El médico, el arquitecto, el mecánico o el químico, descubridores de la materia como algo esencialmente disponible para el ser humano, para la cual formulan leyes y logran dominar, es un enemigo?
PUREZA INEXISTENTE
La naturaleza pura, virgen, esa sobre la cual la el hombre no ha trabajado aún, no existe. Para nuestra fortuna el ser humano no ha dejado de cambiar su entorno, nosotros mismos somos la naturaleza y nuestra pulsión científica es parte inseparable de ella. Resulta al menos llamativo, si no risible, que deifiquemos todo lo que no somos nosotros en detrimento de lo que nosotros hacemos.
En los ejemplos citados, los fácilmente comprobables éxitos de la medicina se presentan como una mala influencia humana en la naturaleza intrínsecamente buena. El parto hospitalario, el calendario de vacunación y la medicina preventiva son los pilares que sustentan la prolongación de nuestra expectativa de vida, los paladines contra la mortalidad infantil. Más personas durante más tiempo más sanas: ¿existe un orgullo mayor que la humanidad pueda esgrimir? Sin intervenir sobre la naturaleza, nuestra esperanza de vida seguramente se extendería a 25 años, en caso de haber sorteado el hambre y el frío que tranquilamente nos matarían antes.
La metáfora del ser humano como la enfermedad del planeta busca destruir la aspiración histórica e inspiradora de la humanidad de perseguir el progreso, el bienestar y la libertad, dominando los insensibles caprichos de la naturaleza.
¿Cómo se explica entonces que una simple indicación médica relacionada con el sobrepeso puede detonar una crisis que menoscaba la capacidad de la persona para tomar las riendas de su vida llevándola a la frustración y al resentimiento?.
La prescripción profesional de un médico corre a la par de la opinión periodística:
1) https://twitter.com/martadillon/status/1131209679059791872
Marta Dillon:
* "Que no nos dejen de rodillas frente al poder médico hegemónico q insiste en vernos por partes -rotas- q saben arreglar, q nos quieren sumisas a sus ordenes q tantas veces son moralizantes -tantas, tantas-, q está ciego a la emociones, los tiempos, las dudas y las decisiones".
Tiempo de pensar si los individuos somos emocionalmente tan vulnerables como para necesitar de este paradigma del sentimiento que desplaza a la formación intelectual; sujetos vulnerables merecedores de una actitud condescendiente sin resiliencia, inermes ante la tragedia, cómodamente victimizados:
2)http://https://www.pagina12.com.ar/194276-no-es-color-de-rosa
Flor Monfort y Sonia Tessa:
* "El hashatg #CáncerDeMama estalló en las redes y como todo dispositivo de control sobre los cuerpos feminizados se empezó a emitir el mantra salvador: si te hacés los chequeos te salvás, descontando que todas tienen recursos, tiempo o que la palabra de la institución hegemónica es inapelable. ..., un sistema que presiona a seguir protocolos de curación muy largos y exigentes que no siempre consideran a las personas detrás de lxs pacientes y que, sobre todo, vuelve a poner la mirada sobre lo que la sociedad deja que las mujeres hagan con sus vidas y cómo éstas son narradas por la hipersexualización y la medicalización".
TERGIVERSACION
En 1946 la Organización Mundial de la Salud decía: "La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades". Ok, es cierto, estamos ante una definición que descarta que exista alguien sano, definitivamente. Ahora bien: una sociedad donde la gente se sienta enferma, insegura y amenazada por la medicina de manera permanente es algo que ha crecido y se ha desarrollado descaradamente ante nuestros ojos y tiene renovados bríos. Ni en el afiebrado sueño del diseñador social más maquiavélico se podría haber transformado una historia de contundentes victorias sobre las enfermedades en algo negativo.
De nada valen los datos, necias estadísticas. Al rincón de los condenados atrevidos defensores de antibióticos, cirugías y vacunas. Los cultores del desprecio a la medicina los quieren temerosos y desconfiados. La naturaleza requiere de vuestro sacrificio para lograr un equilibrio místico indefendible.
Lo que está en juego, lo que subyace, lo que mueve estas corrientes de rebuscada manipulación sentimental, es depreciar el valor supremo del ser humano como experimentador y transformador, dominador de la adversidad, libre del designio de lo que no se puede modificar. La capacidad del individuo de timar a la enfermedad y a la muerte es lo que queda anulado. El sueño del conocimiento humano.