La Prensa

Inmersos en una espiral de retracción económica

La Argentina no podrá fabricar los productos más elementales si no rebaja los impuestos.

Esta semana se dieron a conocer las diversas dificultades que atraviesa la empresa Arcor, uno de los pocos grupos transnacionales argentinos.

La Prensa, el martes pasado, en pág. 10, "Arcor cierra una planta en Mendoza", informa que la empresa sufre la caída de las ventas y el aumento de costos en el negocio de la fruta. No es para menos, un frasco de mermelada cuesta entre $ 60 y $ 100. ¿Cuántas familias pueden hacer frente a semejante presupuesto mensual sólo en mermelada?

La empresa también ha decidido restringir la producción de fructosa en su planta de Córdoba. Comunicado oficial: "Grupo Arcor informa que, ante la baja en la demanda de jarabe de maíz de alta fructosa (producto destinado a la fabricación de bebidas) y los altos stocks acumulados, la compañía se vio obligada a suspender momentáneamente la producción de este producto".

Bajó el consumo de gaseosas. Las personas ganan menos en términos reales y reducen su consumo de los bienes que consideran suntuarios. Esto genera una reacción en cadena por el cual todos los implicados en la producción ven reducida su demanda y es así como comienza una espiral de retracción económica. La gente consume menos gaseosas, eso implica menos botellas, menos fructuosa, menos viajes de camión, menos gasoil, menos personal. Todos los días un escalón más cerca del infierno.

MENOS DINERO DISPONIBLE

Los aumentos de un servicio, como por ejemplo la luz, hacen que las familias dispongan de menos dinero para comprar otros bienes. La persona debe elegir qué deja de comprar. El aumento de tarifas de estos últimos años se hizo a expensas de otros consumos de la población. Si consideramos que la riqueza global de todos los argentinos disminuyó, necesariamente el mayor ingreso disponibles de las empresas concesionarias se hizo a costa de los ingresos de las empresas que necesitan del público para vender su producto.

¿Cuál es la diferencia entre La Campagnola, Manaos, Coca-cola o Molinos por un lado y Edesur, Metrogas o Edenor o los peajes por el otro?

En los primeros cuatro casos las empresas deben vender productos de buena calidad al mejor precio posible, caso contrario el público no les compra.

Por el contrario es difícil dejar de consumir electricidad o gas en red. Requiere un cambio de vida. En cuanto a los peajes, no existe sistema de carga de larga distancia excepto el camión. Los políticos desarmaron Ferrocarriles Argentinos y el transporte fluvial y marítimo. Tenemos que caer en manos de los concesionarios viales quienes, como han afirmado ante un juez federal, dan parte de su recaudación a los políticos. La clase política anuló todo transporte excepto el camión por lo cual se lleva una parte de la recaudación por peajes en connivencia con los amigos del poder.

Cualquiera puede producir productos de venta libre siempre y cuando cumpla con las numerosas reglas de bromatología, habilitaciones, seguridad e higiene, etc. No sucede así ni con la red de electricidad o gas o con las rutas. Son concesiones estatales sobre la operación de bienes públicos.

Dicho de otra manera, los dueños de Arcor, Coca-cola, Manaos o Molinos son hombres libres. Los segundos son, necesariamente, amigos del poder o el poder mismo.

El actual gobierno concedió grandes aumentos a los concesionarios. Empezó por sí mismo. El presidente se autoprorrogó la concesión de Autopistas del Sol, se autoaumentó la tarifa y se autoaprobó la venta de la concesión, -simulada o no-. El Ing. Macri reserva la abulia y la pereza para los asuntos públicos, como festejar el 20 de Junio o dar los diplomas de ascensos militares o ir a la asunción del presidente de Brasil o vestirse decorosamente . Sin embargo ha sido extremadamente diligente en todos sus negocios personales con el Estado, que son cuantiosos.

VOLVAMOS A LAS GASEOSAS

Los productores para consumo masivo necesitan del poder adquisitivo de la población para subsistir. Sin embargo, cada vez que una persona va al almacén, gasta la mitad en productos y la mitad en impuestos. En realidad un frasco de mermelada no sale $ 62,90. Sale $ 31,45. El resto son impuestos. Pensemos cuál sería el poder de compra de la población si sólo comprara alimentos y no impuestos.
Sin embargo nuestra casta política reclama siempre más y más impuestos. Nunca son suficientes. Cuentan con imaginación infinita para el derroche. 

La elaboración y comercialización de alimentos se ve afectada por la carga impositiva. La exportación de los restantes alimentos paga retenciones. El presupuesto nacional 2019 prevé ingresos por derechos de exportación de u$s 11.500 millones. 

Impuesto si exporto e impuesto si no exporto.

LOS PAGAN LOS DE A PIE

Los empresarios que venden productos que requieren de un público, los hombres libres, han dejado que los impuestos aumentaran. Total, los pagan los de a pie. Los impuestos en Argentina los pagan las familias: el trabajador, el pensionado, el jubilado, el que recibe ayuda social, el profesional independiente. Los empresarios hombres libres se desentendieron de la carga impositiva de la población, ya que los impuestos a sus productos los trasladan a precio. Hasta que llegó el agua al cuello. Hoy. Los consumidores no tienen más dinero para comprar mermelada o gaseosas.

¿Qué hacen los gobernantes con los impuestos? En el presupuesto están previstos $ 739.866 millones en intereses de deuda nacional (no incluye los intereses que paga el Banco Central por las Leliqs). También prevén pagos de subsidios de energía por $ 206.445 millones y al transporte por $ 61.838 millones.
Impuestos que pagamos todos y que el Estado se lo da a los amigos del poder.

Los industriales argentinos que necesitan de una clientela para subsistir, existir y progresar deberían considerar quién es su socio. Pensar estratégicamente. ¿Quién es el socio? ¿El gobernante y por eso hay que ir a mendigar un subsidio a Dante Sica? ¿Los empresarios en general y pedir ayuda de la cámara? ¿O los clientes?

Porque en realidad el Estado succiona el negocio de todos -sin mermeladas no hay impuesto a las mermeladas - para darle riqueza a los amigos del poder: Roggio, Chediak, Socma o como se llame ahora, Metrogas, Bulgheroni, etc. Veinte familias.

Cuando una cámara va a peticionar a las autoridades (ajo, vinos finos), piden reintegros o un subsidio. No piden lo obvio: eliminar los impuestos a los alimentos y al combustible. ¿Cuánto sale traer mermelada desde Mendoza? Y como si las desgracias fueran pocas Dietrich les cede el FFCC San Martín a los chinos. Pagarán el flete carísimo eternamente.

Estas veinte familias que caranchean el país nos están llevando puestos. A todos. No sólo a los trabajadores. No sólo a los humildes. A la totalidad de la Argentina que produce y no vive de concesiones públicas o de favores políticos.

Si no entendemos que hay que bajar los impuestos en general y eliminar ciertos impuestos en particular, en la Argentina no se van a poder fabricar o vender los productos más elementales.

Espero que algún día entendamos que los políticos, los contratistas y los concesionarios del Estado son una y la misma cosa. Varios concesionarios no son sino testaferros de políticos. Otros son los propios políticos a cara descubierta. Y el resto son connivencias criminales: Cánones a precio vil, venta de terrenos del estado, actualizaciones tarifarias, incumplimientos contractuales, mientras el Procurador del Tesoro mira para otro lado, al igual que la Auditoría General de la Nación.

Los industriales argentinos y los productores rurales van a tener que entender que a este grupo político-económico que Macri preside ya no le alcanza con haber mandado a un tercio de la población a la pobreza. La estrategia de negociar reintegros o exenciones sirvió para llegar vivos hasta hoy. Con Macri se juega otro partido: el del saqueo hasta el final, hasta que no quede nada.

PROPUESTAS

Hace falta una agenda propia:

* Eliminar todo impuesto a los alimentos y forrajes, a los combustibles y a las tarifas. 

* Eliminar retenciones.

* Eliminar todo adelanto impositivo. 

* Hacer una presentación impositiva anual, sin papelería mensual.

* Eliminar impuesto al cheque, sellos, IIBB. 

* Bajar IVA al resto al 10%. 

* Bajar ganancias.

Es la única forma de reactivar la econonía y sacar la cabeza fuera del agua. Y se necesitan nuevas alianzas.