La Prensa

De la religión en Thomas Hobbes

Hobbes. El hereje
Por R. O. Ottonello (et.al)
Eudeba. 236 páginas

Sin lugar a dudas, que Thomas Hobbes (1588-1679) se encuentra entre los grandes filósofos que, con sus teorías, lograron despertar del letargo a numerosos intelectuales ya sea para defenderlo o denostarlo. Tanto fue así que ya en vida del pensador inglés, por ejemplo, el Parlamento británico propuso crear una comisión para analizar los incendios y la gran peste que azotó y devastó Londres entre 1665 y 1666. En ese marco pidieron un informe acerca del contenido de las páginas del Leviatán (la obra más célebre de Hobbes) "cuyas blasfemias y herejías habrían causado sendos castigos divinos". Sus últimos años de vida le resultaron terribles a raíz de las polémicas que originaron sus obras y los dedicó a defenderse de las acusaciones de ateo y hereje.

Si bien su filosofía se puede clasificar como mecanicista, nominalista, materialista, racionalista, corporalista y empirista, en el tema religioso, más específicamente la existencia de Dios, los historiadores o comentaristas no se han puesto del todo de acuerdo acerca de si negaba la existencia de Dios o lo consideraba como un cuerpo de tipo infinito, invisible e incognoscible.
Hobbes. El hereje es un aporte sobre esta cuestión realizada por tres catedráticos argentinos que reunieron nueve escritos, de diferentes autores locales y extranjeros, para desarrollar e interpretar el lugar de la religión en la obra del filósofo inglés.

Focalizar la religión en sus diferentes obras y escritos, permitirá comprender la división que realiza Hobbes entre filosofía y teología. La segunda trata acerca de lo incognoscible, la primera no. Para Hobbes, Dios existe pero su naturaleza y atributos la filosofía no los puede conocer. Lo que se podría hacer frente a este objeto incognoscible es suponer condicional e hipotéticamente su carácter de primera causa o primer motor, de y en un mundo de cuerpos en movimiento (mecanicismo). "Esto es lo que los hombres llaman Dios", sostiene Hobbes en su obra Elements.

Con este norte, la obra aborda, entre otros temas, la lectura que realiza John Bramhall de los escritos de Hobbes; las propias respuestas del filósofo al arzobispo y teólogo anglicano (especificando la concordancia entre sus ideas y los preceptos cristianos); una traducción de un capítulo de la obra del historiador alemán Hors Bredekamp acerca del dibujo con el cual Hobbes representa al Leviatán en la primera edición; un análisis de las últimas partes de esta obra cumbre:

"De un estado cristiano" y "El reino de las tinieblas"; otro de los capítulos dedicados a la visión hobbesiana de la historia judeo-cristiana, y un tercer análisis, incluyendo fragmentos de De corpore, acerca de las causas que provocan la existencia de la religión.

Toda esta cuestión se resume, quizás, en un fragmento de Crítica de Tomas White, el estudio que Hobbes redactara en 1643 sobre el teólogo inglés: "...Dios existe. No hay otro título que correctamente describa la naturaleza de Dios que no sea la palabra ser (...) Por lo tanto las palabras Dios ve, entiende, desea, actúa, realiza, exponen no la Naturaleza Divina, sino nuestra propia piedad, que desea adscribirle a El los nombres que son más dignos de honor entre nosotros".