La Prensa

Venezuela nos recuerda que el derecho de propiedad importa

Claves de la economía- A principios de 2001, el anterior presidente Hugo Chávez empezó a socavar los derechos de propiedad de los ciudadanos al emitir un decreto para la expropiación de tierras agrícolas venezolanas.

 

Por Alexander C. Hammond

Los disturbios civiles en Venezuela han dominado los titulares en las últimas semanas. El pueblo venezolano está protestando contra el gobierno autocrático del presidente Nicolás Maduro. Después de su fraudulenta reelección en mayo pasado, en la cual impidió que los principales partidos de la oposición compitieran libremente, la mayoría de los gobiernos occidentales se han negado a reconocer la legitimidad de Maduro. Pero mientras Maduro ignora las protestas e inicia su segundo periodo de 6 años, la presión para que el abandone el poder crece cada día.
Una cosa es indiscutible: estas protestas claramente muestran que los venezolanos están desesperados por un cambio económico y político.
A principios de 2001, el anterior presidente Hugo Chávez empezó a socavar los derechos de propiedad de los ciudadanos al emitir un decreto para la expropiación de tierras agrícolas venezolanas. "Aquí no hay expropiación, porque se expropia lo que es propio, pero esto es de la nación, del Estado", anunció Chávez orgullosamente. Para 2005, cientos de compañías privadas, tiendas y empresas de suministros agrícolas habían sido víctimas de la nacionalización descontrolada de Chávez.

EXPERIMENTO FALLIDO

¿Cuál fue el resultado del experimento socialista de Chávez y Maduro? La que había sido la economía mas rica de América Latina ahora enfrenta una inflación de 80.000 por ciento y el PBI per cápita es ahora la mitad de lo que era en 2012. La escasez masiva de alimentos ha significado que el venezolano promedio pierda 1,4 Kg, pero como era de esperar, la cintura de Maduro se sigue expandiendo.
Parece que la afirmación de Chávez de que "la única forma de salvar el mundo es a través del socialismo" es, como era de esperarse, incorrecta. 

Algunas organizaciones e individuos, desde Cristina Kirchner hasta Jeremy Corbyn, alguna vez admiraron el experimento socialista de Venezuela. Hoy, curiosamente guardan silencio acerca del declive de Venezuela. Para el resto del mundo la nación ahora empobrecida ofrece un claro recordatorio de la necesidad de los derechos de propiedad en cualquier economía funcional.
Usando datos del reporte del Indice de Libertad Económica del Fraser Institute, he dividido los 162 países que se analizan en 2016 en deciles (cada decil representa el 10% de los países medidos) en torno a la solidez de sus derechos de propiedad. Luego correlacioné estos deciles con su Producto Interno Bruto (PIB) promedio.

Los países en el decil con derechos de propiedad más fuertes tienen un ingreso promedio de mas de $ 55.457. Esa cifra es 125 por ciento mayor que aquellas naciones en el segundo decil más favorable para los derechos de propiedad. De igual forma, los países con derechos de propiedad fuertes poseen un ingreso 31,8 veces mayor a aquellas naciones con derechos de propiedad más débiles.

Los países con los derechos de propiedad más fuertes en orden descendiente son: Finlandia, Nueva Zelanda, Noruega, Suiza, Islandia, Luxemburgo, Singapur, Países Bajos y Dinamarca. No es de sorprender que Venezuela se encuentre en el decil con los derechos de propiedad más débiles, ocupando el segundo lugar en la última posición, justo por encima de la República Centroafricana.
Curiosamente, de los cuatro aspectos de la libertad económica que cubre el informe: tamaño del gobierno, moneda sólida, libertad de comercio internacional y regulación, son los derechos de propiedad los que tienen la correlación más fuerte con la prosperidad económica.

SIN INCENTIVOS

Una razón por la cual los derechos de propiedad siguen siendo cruciales para el crecimiento económico es que, sin estos, las personas carecen del incentivo para invertir, innovar o producir. Como el famoso economista del siglo XVII Adam Smith escribió: "No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés". Y en Venezuela, donde los trabajadores tienen poco interés propio en el proceso de producción, la escasez de productos básicos y productos alimenticios son un lugar común.

Sin embargo, queda algo de esperanza para Venezuela. Estados Unidos, Canadá y más de una docena de países de América Latina han reconocido al líder de la oposición, Juan Guaidó, como presidente interino. El Reino Unido, Alemania, Francia y España y todos los principales países de la Unión Europea finalmente también reconocieron a Guaidó.

Un nuevo líder que proteja los derechos de propiedad le ofrece a Venezuela la oportunidad de revertir las políticas catastróficas de confiscación de activos de los últimos 20 años. Pero si Maduro se niega a hacerse a un lado y continúa su ruta socialista, es probable que la vida de los ciudadanos venezolanos se convierta en una pesadilla aún mayor.