La Prensa

Drogas: los nuevos hackers

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Tenemos la sensación en la consulta diaria con familiares y pacientes de que a veces "llegamos tarde". Esto lo vemos preferentemente cuando coexisten un consumo voraz de estupefacientes desde los 12 o 13 años con un contexto barrial lleno de vendedores de drogas, una escuela anémica en la transmisión de notas de vida y una familia desestructurada o también con falta de límites, valores y senderos; todo esto parece dejar a muchos en el camino.

El cerebro, así, comienza a ser "hackeado" por sustancias que dañan su estructura y la personalidad en lugar de formarse con letras, deporte, cultura, buen sueño, palabras, vínculos y sentidos quedando sumergido en un mar de sustancias que alteran todo el equilibrio y rompen todas las finalidades para las cuales estamos invitados a vivir.

La vida no deja de ser una invitación en donde necesitamos ofertas de los adultos para poder ser nosotros actores de nuestro propio destino. El "hackeo" opera desde diversos lugares.

A) Hay una programación cerebral que se da en la adolescencia y que quedaría interrumpida por el consumo de drogas, los contextos familiares y culturales tóxicos, a lo cual se suma la falta de intervenciones precoces y de alertas tempranas para iniciar cuanto antes un tratamiento previniendo que se desarrolle un proceso crónico, progresivo y terminal.

B) Esta programación cerebral incluye podas de neuronas para que se pueda dar un desarrollo futuro sano, autopistas de desarrollo de la información entre neuronas enlazándose, así, todas las zonas del sistema nervioso y de todo el organismo y la sincronización de todos los sectores.

El sistema nervioso está configurado para ser una "orquesta sinfónica". Las drogas generan una orquesta desafinada que se transforma rápidamente en deterioros de conducta (impulsividad, excesos), trastornos en la escolarización, abandono de actividades, alteraciones del sueño, sedentarismo, etc.

El profesor Rubén Bale (PhD), que honra a la Argentina en el Nida-Instituto de Drogas USA, nos enseña que el cerebro es un sistema robusto pero frágil. Hay que cuidarlo. Estas formas de vida química y de hábitos no higiénicos para la salud denuncian esta fragilidad y las conductas rápidamente muestran el deterioro en la vida cotidiana de los jóvenes. La noticia, a veces, es "cruel en el cartel" como dice el tango de los hermanos Expósito.

Leyendo noticias me encontré con un viejo paciente a quien no pudimos atender ya que prefirió el camino del consumo y de los delirios. Fue hace muchos años y sin apoyo familiar huyó de la posibilidad de tratarse y el deterioro seguramente lo fue consumiendo. Siempre me quedó el recuerdo de ese paciente y aquella obra que no pudimos realizar. El delirio cocaínico y de otros estimulantes como el "paco" lo fue sujetando a la paranoia -dice la agencia de noticias -y mató a sus padres y luego se suicidó en la bañera clavándose cuchillos en distintas zonas del cuerpo hasta desangrarse.

SIN RECUPERACION

Otra agencia de noticias repitiendo lo de los Espósito: "cruel en el cartel"; muestra a aquel que conocí pero no pudo iniciar una rehabilitación; el dinero ofertado para vender su sexualidad con drogas en un hotel céntrico a hombres y mujeres, la transgresión premiada con drogas por participar de asaltos con supuestos guardianes del orden pudieron más que el intento débil de él y de la familia, casi inexistente, para iniciar un tratamiento y la casi inexistente vida familiar.

Alguien en una oscura calle del conurbano lo acuchillo dice la "placa roja" del noticiero. Había empezado a los 12 años en carrera luego de traumas sexuales y abusos vividos en la infancia.

El delirio con el uso de drogas es mucho más posible y en muchos casos el delirante busca, al mismo tiempo, el uso de drogas. Es el cóctel más letal llamado técnicamente "doble diagnóstico" en donde la pérdida del sentido de realidad se une con el abuso y la dependencia de sustancias.

La dura noticia nos anuncia una vida que no pudo ser. Por eso es tan importante la prevención en salud mental como estrategia masiva ya que el uso de drogas desde los 11 años (así era con este paciente) es casi la entrada en las puertas de enfermedades graves como la esquizofrenia. 

Erich Fromm (1900-80), psicoanalista excelso del siglo XX, enseñaba que había una malignidad en ciertos padecimientos mentales; uno era el narcisismo exacerbado (Egos soberbios en donde no hay escucha ni aprendizaje) y la necrofilia (búsqueda de la muerte, sadismo, violación, denigración, etcétera). Las drogas activan esta pasión por la muerte y nos alejan del destino de los humanos que es la pasión por la vida (biofilia).

CUIDAR EL CEREBRO 

Bale nos enseña que hay dos sistemas en el cerebro; uno rápido llamado Sistema 1, inconsciente, automático y reflejo, y el Sistema 2 que es más lento y depende de hábitos, trabajo, educación. 

El consumidor precoz queda sometido al Sistema 1; cerebro puramente instintivo. Además se quedó sin escuela y con grupos de pares con conductas adictivas.

Desde hace 20 años se ha incrementado el uso de drogas con una gran aceptación social y tolerancia. Las drogas alteran todo el sistema cerebral y hackean los sistemas de supervivencia que acompañan a la especie desde sus orígenes. Comer y sexo aseguran la pervivencia de todos. Ahí residen placeres fundamentales en el llamado sistema del placer del cerebro que es una estructura fisiológica y estructural muy compleja.

Las drogas toman ese sistema y nada importa más que eso. Se deja al deseo sexual y la comida pasa al segundo plano. Todo pasa por conseguir la dosis mientras nos vamos deteriorando en todas nuestras funciones de atención, memoria, pensamiento y fundamentalmente perdemos motivación para las cosas de la vida y de lo social. No hay hijos, trabajo, etcétera.

Las drogas esclavizan el sistema de supervivencia de la especie y lo desnaturalizan. Nuestro cerebro no se creó para que consumiéramos drogas, pero estas hackearon el sistema y crearon la adicción, nos enseña la máxima exponente de la neurociencia en adicciones Nora Volkow (directora del NIDA, en USA). Al mismo tiempo se va dañando el lóbulo frontal que es eje de la diferencial cerebral con nuestros antepasados los chimpancés.

El lóbulo frontal tiene que ver con lo más excelso del ser humano. Se lo ha definido como el CEO de nuestro organismo y el gran planificador de nuestra vida ya que ahí reside la mayor complejidad de lo que hacemos; eso técnicamente se llama función ejecutiva que rige la memoria, la proyección de un futuro, la flexibilidad, la monitorización de lo que hacemos y al mismo tiempo la inhibición de conductas que atentan contra la vida.

Ya no tiene la capacidad de controlar sus deseos y emociones. La corteza frontal del cerebro está dañada en diversos grados en los consumidores de sustancias. Es como un obeso que no puede parar de comer pero esta vez con drogas. Nuestro cerebro quedó hackeado y ya no nos responde.

CEREBROS DOMADOS

Los llamados hackers de sombrero negro (del inglés, black hat), también conocidos como crackers, muestran sus habilidades en informática rompiendo sistemas de seguridad de computadoras, colapsando servidores, entrando a zonas restringidas, infectando redes o apoderándose de ellas, entre otras muchas cosas utilizando sus destrezas en métodos hacking. Las drogas alteran la maravillosa computadora que es nuestro cerebro como mezcla de estructuras y funciones químicas, eléctricas y de procesamiento de la información y los afectos.

Sobre esta idea del "hackeado" de nuestro cerebro me vienen a la memoria decenas de pacientes que luchan a pesar de sus recaídas con terapias, obedeciendo normas de conductas que nos alejen de personas, lugares y situaciones que nos precipiten a la reiteración de conductas destructivas. Acá el papel del amigo, de los padres, de las parejas e incluso de los hijos es fundamental.