La Prensa
OBITUARIO

Osvaldo Jorge Bayer (1927-2018)

Ejemplo de intelectual comprometido con el marxismo cultural y el revisionismo histórico, Bayer, que murió ayer a los 91 años, respaldó a dictaduras comunistas como la de los hermanos Castro. El historiador y periodista denunció crímenes horrendos en la Patagonia pero contribuyó a destruir la imagen de próceres como el general Roca.

Reconocido historiador y periodista, el argentino Osvaldo Jorge Bayer falleció ayer la  mañana a los 91 años, dejando tras de sí el legado de un compromiso político con el revisionismo histórico y el marxismo cultural, aunque en los últimos tiempos también defendía a capa y espada a los populistas latinoamericanos como los Kirchner o Nicolás Maduro.

Nacido en la ciudad de Santa Fe el 18 de febrero de 1927, se trasladó luego con su familia a Concepción del Uruguay, a Tucumán y finalmente a Buenos Aires, al barrio de Belgrano. En esa casa, bautizada El tugurio, por su colega Osvaldo Soriano, vivió Bayer hasta sus últimos días.

 Vinculado desde joven al socialismo del diputado Alfredo Palacios, por influencia de su padre, Bayer declaró que había mutado su postura hacia el anarquismo de izquierda, luego de verse influenciado por sus trabajos de investigación periodística. No obstante esa pirueta ideológica, Bayer siempre fue un fiel compañero de ruta y propagandista de dictaduras de partido único como la cubana.

 ``A él no le gustaba llamarse anarquista, sino socialista libertario'', explicó ayer a la agencia Télam Germán Ferrari, periodista y biógrafo de Bayer, autor del libro Osvaldo Bayer: el rebelde esperanzado, publicado este año.

 ``Trataba de reivindicar el anarquismo desde el pacifismo, o encontrando matices en figuras como el Che Guevara, o en fenómenos como la revolución cubana, algo muy altisonante para el anarquismo tradicional'', afirmó.

 Hijo de una familia de clase media, Bayer comenzó a trabajar como periodista de adolescente, oficio con el que se costeó el viaje y la estadía en Alemania, donde estudió Historia en la Universidad de Hamburgo. Allí se afilió al partido socialdemócrata, en el que se relacionó con los partidos más de izquierda.

 Bayer regresó a la Argentina en 1956 y trabajó en el diario Noticias Gráficas, en el que cubrió los últimos movimientos anarquistas que aún resistían en el gremialismo argentino, dominado por la ortodoxia peronista.
 ``Cerca de mediados de los '60 hace el click ideológico hacia el anarquismo y deja de votar. No sólo por su vínculo con los sindicalistas, sino fundamentalmente a raíz de las investigaciones que había hecho para escribir la biografía de Severino Di Giovanni (1970) y su desencanto con la política en general'', explicó Ferrari.

CUATRO TOMOS

 Con los años, Bayer, hincha fanático de Rosario Central, inicia la investigación y redacción de uno de sus trabajos más conocidos: los cuatro tomos del libro Los vengadores de la Patagonia trágica, inmortalizados en la película La Patagonia Rebelde, que narraban la historia de los fusilamientos de cientos de obreros anarquistas en Santa Cruz durante una insurrección entre 1921 y 1922.

La exhibición de aquella película lo obligó a exiliarse en Alemania, luego de que la prohibiera la entonces presidenta María Estela Martínez de Perón, donde permanecería casi sin interrupciones hasta 1983, cuando regresa al país con la vuelta de la democracia. Pese al dolor que a Bayer le causaron las prohibiciones de sus obras, en una entrevista con Télam en 2016, confesó que los hostigamientos lo habían fortalecido. 

 "Todas esas persecuciones me sirvieron para darme fuerza y sobre todo me ayudó mi familia. Mi mujer jamás me reprochó nada, cuando me quedé sin empleo ella salió a trabajar en una feria, fue una gran compañera, con la que estuve casado 63 años''.

 ``Estaba políticamente muy comprometido durante la última dictadura militar. Buscaba cualquier lugar donde participar de charlas o conferencias para hacer públicas las atrocidades'', apuntó Ferrari.

 Sobre ese período de la historia, su pensamiento crítico quedó plasmado en títulos como Ventana a Plaza de Mayo y Exilio que escribió junto a su amigo y poeta Juan Gelman.

ANTIALFONSINISTA

 Tras su regreso comenzó a cuestionar muy fuertemente al gobierno de Raul Alfonsín por sus políticas sobre los derechos humanos y también por la situación económica y social.
 Con la asunción de Carlos Menem (1989), Bayer renueva sus críticas acorde a su visión militante, muy cercana a organizaciones antirepublicanas como las Madres de Plaza de Mayo y profundiza su relación con los pueblos originarios, que venía de lejos; su rechazo a la figura del general Julio A. Roca, responsable central de la Campaña del Desierto, era total.

``Su contribución a la nefasta superchería del Roca genocida opaca las crónicas sobre el anarquismo argentino, lo más interesante de su obra'', escribió ayer en Twitter Santiago González, columnista de este diario.


 La llegada a la Casa Rosada de Néstor Kirchner fue tomada "con desconfianza en un primer momento" ya que él fue "un antiperonista histórico y lo veía como una continuidad de Duhalde" pero a medida que se avanzaba en algunas políticas como las de derechos humanos, "encuentra un espacio de coincidencia", completó Ferrari.
 

De hecho, el historiador y periodista recibió ayer cálidos elogios en las redes sociales tanto de la extrema izquierda como del kirchnerismo. Dos ejemplos:
* ``Osvaldo Bayer reconstruyó  partes cruciales de la historia de nuestra clase obrera. Y luego, siempre estuvo de este lado, en cada lucha, en cada atropello contra los oprimidos. Nuestro recuerdo emocionado'', escribió Marcelo Ramal del FIT.


* ``Bayer será siempre una figura central del periodismo de investigación y del compromiso con los derechos humanos y las verdades que la Historia nunca debería callar'', opinó el diputado ultracristinista Agustín Rossi. 

CONTRADICCIONES

 Bayer escribió una única obra de ficción: Rainer y Minou (2001), una mediocre novela de amor, en la que aborda la relación entre una joven judía que viaja a Alemania para recuperar la historia de sus antepasados y un funcionario del gobierno alemán que carga con el estigma de ser hijo de un genocida nazi.

 A pesar de su anticapitalismo declarado, Bayer mantuvo una estrecha relación con el grupo Planeta, uno de los más importantes de habla hispana, al punto que consintió ser jurada del Premio Novela de dicha editorial.

Su trayectoria política e ideológica -en definitiva- esta marcada por contradicciones, como la mayoría de los intelectuales de izquierda latinoamericanos. Por un lado mostró el anhelo de construir una democracia efectiva, pero al mismo tiempo apoyaba a dictadores comunistas como los hermanos Castro y a personalidades autoritarias y antirepublicanas de nuestro país.