La Prensa

Beber con moderación: un concepto no del todo claro

De cada cuatro médicos, tres lo recomiendan a sus pacientes mientras que uno lo contraindica totalmente. El 83% considera que la unidad de bebida estándar establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es confusa y que las guías de consumo no son bien conocidas por los profesionales de la medicina.

El consumo mundial de vino alcanzó los 243 millones de hectolitros en el último año, siendo la Argentina el octavo mayor consumidor y el sexto principal productor de esta bebida alcohólica. A pesar de su popularidad, la ingesta excesiva de vino y alcohol es un gran factor de riesgo de morbilidad y mortalidad, ya que contribuye al 4% de todas las muertes y está asociado con 60 enfermedades, incluyendo la fibrilación auricular, la hipertensión y la cirrosis.

Sin embargo, al hablar de los riesgos y beneficios de la ingesta baja o moderada de alcohol, la evidencia científica parece no ser contundente sobre cuál es la mejor postura a adoptar.

Ante este panorama, el cardiólogo Ricardo López Santi coordinó una investigación en la que se buscó indagar sobre las actitudes y recomendaciones de los médicos argentinos en torno al consumo de alcohol y determinar cuáles son sus fuentes de conocimiento.   

En el estudio, avalado por la Federación Argentina de Cardiología (FAC) y aprobado por el Consejo de Etica en Investigación de la Universidad de Queen (Canadá), se encuestó a 745 profesionales de la salud: 671 cardiólogos, 18 especialistas en medicina interna,17 médicos generales y otras 36 especialidades.

DISCREPANCIAS

Los resultados, publicados en la revista científica ?Diseases?, revelaron que el 35% de los médicos considera que la ingesta moderada de alcohol es beneficiosa para la salud cardiovascular, el 36% afirma que solo el vino ofrece tales beneficios. En tanto, el 24% considera que cualquier ingesta es perjudicial y el 5% tiene otras opiniones.

El trabajo concluyó así que tres de cada cuatro médicos recomiendan a sus pacientes beber con moderación mientras que uno de cada cuatro lo contraindica totalmente.

No obstante, al ser preguntados sobre su nivel de conocimiento de las pautas sobre consumo de alcohol y las medidas recomendadas, los profesionales de la salud admitieron no estar satisfechos con su grado de erudición actual. De hecho, sólo el 41% conoce el concepto de ?bebida estándar?, el 83% considera que esta métrica es confusa y que las pautas de consumo no son bien conocidas y el 85% que deben ser estandarizadas en todos los países.

PARADOJA FRANCESA

Consultado por La Prensa, el doctor López Santi profundizó sobre las implicancias del estudio que coordinó y lo que hoy se sabe sobre el consumo de alcohol.

- ¿Qué relación existe entre el consumo de alcohol y la salud cardiovascular? 

- Hay una doble mirada. Por un lado, el exceso de consumo puede provocar daño en varios órganos, incluido el corazón, provocando dilatación y falla cardíaca.  Por otro lado, el consumo moderado, en especial de vino tinto, muestra evidencia de menor cantidad de individuos con enfermedad de sus arterias coronarias. Esto llamó la atención sobre todo después de estudios publicados en la década del 90, que analizaban la dieta de los franceses, con muchas grasas y, contrariamente a lo esperado, una menor presencia de enfermedad coronaria. A este fenómeno se lo conoce como la "paradoja francesa" y se atribuyó al consumo moderado y regular de vino.

- ¿Los efectos sobre la salud varían según el tipo de alcohol del cual se trate? 

- La mayor evidencia positiva se da en el vino tinto por encima de otras bebidas. Esto se relaciona con las propiedades beneficiosas de sustancias presentes en el hollejo de la uva, denominadas "polifenoles", que tienen la capacidad de reducir el envejecimiento de las arterias por su poder "antioxidante". La manera de procesar el vino hace que los rosados y blancos tengan menos polifenoles. El polifenol más conocido es el resveratrol. El vino blanco no tendría los mismos beneficios, pero el consumo moderado no traería perjuicios.

- Hay estudios con resultados contrapuestos sobre los beneficios de la ingesta de vino tinto sobre la salud cardiovascular. ¿Qué les dice a sus pacientes cuando le consultan sobre este tema? 

- La evidencia no es contundente porque los estudios son observacionales, es decir que en la población general se analiza cómo le va a los que consumen o no consumen vino. Hay numerosos estudios al respecto, con mayor tendencia a mostrar que con el consumo moderado no hay daño y que hay tendencia al beneficio.

A mis pacientes les recomiendo, tal como sugieren los organismos internacionales, un consumo de vino moderado: una copa por día, cinco veces a la semana. Si toman bebidas de mayor graduación alcohólica, como whisky, no más de 30 ml al día o, si son de menor graduación como la cerveza, hasta 400 ml al día. En las mujeres, la cantidad a consumir es la mitad para cada uno de estos diferentes tipos de alcohol. 

- Dadas las diferencias que existen de un país a otro y de una sociedad científica a otra en las guías para el consumo de alcohol. ¿Cuáles son los lineamientos que aconseja seguir la Federación Argentina de Cardiología en personas sanas y en aquellas con enfermedad cardiovascular? 

- La Federación Argentina de Cardiología actualmente no tiene guías al respecto y sigue los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud. Esta ha establecido una unidad de bebida estándar (10 gramos de alcohol), permitiendo dos medidas al hombre, cinco veces a la semana, y una a la mujer los mismos días.

Es verdad que existe cierto desconocimiento al respecto y que estamos proponiendo actualizar las guías y hacer más claras las unidades de medida.

En la encuesta nacional que acabamos de realizar junto con la Universidad de Queens a 750 cardiólogos, vimos que el 71% de los encuestados piensa que el consumo moderado es apropiado a pesar de que un 24% cree que el alcohol, en cualquier proporción, es dañino para la salud. Más del 80% piensa que la unidad de medida estándar es muy confusa y que se deberían actualizar las guías, unificándolas a nivel internacional. No queda claro de dónde obtienen el conocimiento los médicos para hacer las recomendaciones a sus pacientes.

- ¿Qué deben hacer las personas tanto sanas como con alguna enfermedad cardiovascular si en la actualidad no toman a diario alcohol o la famosa "copita de vino" que durante los últimos años se decía que hacía bien?

- La copita de vino en relación a la enfermedad cardiovascular es una expresión atribuida a René Favaloro. No estimulamos al que no bebe a que lo haga. Al que bebe, le recomendamos hacerlo en forma moderada y preferentemente vino tinto.

- ¿Qué acciones deberían tomarse para revertir el panorama reflejado en el estudio sobre la insatisfacción de los médicos en cuanto a su nivel de conocimiento del tema y las discrepancias sobre qué es lo que se debe aconsejar?

- Debemos trabajar más en la educación médica continua, en la información a la comunidad a través de los medios de comunicación y en el trabajo con los organismos de salud para actualizar las guías y hacerlas más entendibles.

PERFILES

El "consumo de riesgo" es un patrón de ingesta de alcohol que aumenta el riesgo de consecuencias adversas para la salud si el hábito persiste. La OMS lo describe como el consumo regular de 20 a 40 gramos diarios de alcohol en mujeres y de 40 a 60 gramos diarios en varones.

El "consumo perjudicial" se refiere a aquel que conlleva consecuencias tanto para la salud física como para la salud mental de la persona y está definido por la OMS como consumo regular promedio de más de 40 gramos de alcohol al día en mujeres y de más de 60 gramos al día en hombres.

El "consumo excesivo episódico o circunstancial" (también llamado binge drinking), que puede resultar particularmente dañino para ciertos problemas de salud, implica el consumo, por parte de un adulto, de por lo menos 60 gramos de alcohol en una sola ocasión.

En tanto, la dependencia del alcohol es un conjunto de fenómenos conductuales, cognitivos y fisiológicos en los cuales el uso del alcohol se transforma en prioritario para el individuo, en contraposición con otras actividades y obligaciones que en algún momento tuvieron mayor valor para él.

Se ha comprobado que los factores genéticos juegan un rol importante en el consumo perjudicial de alcohol y la dependencia; algunos genes incrementan el riesgo y otros lo disminuyen. Existe una interacción entre los genes y el entorno y las personas que beben más alcohol o que habitan en lugares donde se consume mucho alcohol corren más riesgo de presentar problemas de salud relacionados. Cualquiera sea el nivel de consumo de alcohol, las mujeres presentan un riesgo superior.