La Prensa
DE QUE SE HABLA HOY

Doble vara, frases con mala intención e intentos golpistas

Vivimos en el país en donde la palabra no vale nada y jamás se mide con la misma vara. Admitamos que algunos grupos políticos tienen mejor prensa que otros y que lo que dicen nuestros hombres públicos tiene el mismo valor que un cenicero en una moto. Lo preocupante es que dicen cosas de conveniencia política para ellos pero de un alto riesgo para la estructura democrática.

Otros grupos reaccionan de manera patoteril con información equivocada y sin importarle ningún tipo de libertad.

Veamos ahora algunos ejemplos de lo dicho hasta aquí. Vemos como desde el peronismo y el kichnerismo se niegan a aceptar el desafuero de la ex presidente ante procesamientos por delitos graves. Hoy piensan así y se olvidan que su líder inspirador y creador del Frente para la Victoria, Néstor Kirchner, pidió el desafuero para quien en 2009 era su enemigo político, Francisco de Narváez. Y lo dijo así: "Realmente este candidato no es igual a vos como dice la propaganda porque si vos fueras la citada tendrías que ir a prestar declaración indagatoria y este señor se ampara en los fueros. Creo que es hora que la dirigencia política deje de lado los fueros y rinda cuentas permanentemente cada vez que es citado ante una intervención de la Justicia". Su viuda no es de la misma idea y los militantes de su ideario tampoco. ¿A que suena raro? 

Hace tan solo unas horas, un grupete de pseudo anarquistas mezclados con kirchneristas, impidieron el estreno de la película "Soledad" dirigida por Agustina Macri, la hija del Presidente, en uno de los tradicionales cines de Recoleta. Irrumpieron en la sala, tiraron bombas de mal olor y acusaron a los asistentes de  ser "parte del sistema" gritaban que "¿La hija de Macri estrena una película y vos te creés que no va a pasar nada"?. Se equivocaron al decir que la película tenía apoyo oficial cuando se trata de una producción italiana y su intérprete es Vera Spinetta, la hija del "Flaco", el libro de Martín Caparrós. Estos mismos imbéciles no fueron a evitar el estreno de "Santiago" el corto realizado por Florencia Kirchner. Otra vez la doble vara. La libertad solo pueden usarla algunos y ellos deciden quiénes. Me tienen podrido ¿a usted no? Si hubiera sido al revés todavía escucharíamos las voces de indignación con el cuento de la persecución político-judicial.

También hace unas horas, el dirigente social Juan Grabois fue detenido frente a una comisaría donde se produjeron algunos incidentes por la detención miembros del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y trabajadores migrantes senegaleses.

Un hecho policial que el dirigente pretendió convertir en un episodio de violencia política y después de criticar el gobierno, disparó sin medir lo que decía: "Creo que hoy está en juego el Estado de derecho en la Argentina". No señor Grabois, no está en juego el estado de derecho, lo que tipos como usted buscan en romperlo para justificar un posible quiebre institucional. Unos vendedores ambulantes detenidos por cometer alguna infracción no ponen en peligro la democracia, sus palabras sí. Por cierto antes de retirarse del lugar dejó otra frase partidaria muy conveniente: "Sería un 'golpe de Estado preventivo' que Cristina Kirchner termine presa". Sería una alivio para todos que usted pensara lo que dice alguna vez. Amigo Grabois usted no está solo en su cruzada alarmista, hay quienes recogen los guantes que usted lanza y los amplifican con una inusitada vehemencia digna de un tomador de la Bastilla. El ex titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, fue más allá y usando Twitter escribió: "Detuvieron a Juan Grabois, en la Argentina de Mauricio Macri el estado de derecho y la división de poderes ya no existen".  Con todo respeto señor Domínguez, ¿se dio usted cuenta de lo que escribió? Usted fue cómplice de un Congreso que era una escribanía y nunca dijo nada. Afirmar que no hay estado de derecho y que no existe en Argentina la división de poderes no solo es una brutal falacia sino una afirmación con mala intención y vaya a saber con qué fin. La verdad, me dan asco.

V. CORDERO