La Prensa
MUSICA- Junto al tenor Yusif Eyvazov, en un programa variopinto

Triunfal llegada de la soprano rusa Anna Netrebko al Colón

Recital de Anna Netrebko (soprano) y Yusif Eyvazov (tenor). Programa integrado con fragmentos de óperas de Giuseppe Verdi ("Otello", "Nabucco", "Macbeth", "Il Trovatore","La Travista", "Luisa Miller", "La forza del destino"), de Giacomo Puccini ("Madame Butterfly", "Manon Lescaut", "Tosca"), de Pietro Mascagni ("Cavallería rusticana"), Ruggero Leoncavallo ("I Pagliacci"), Georges Bizet ("Carmen") y Umberto Giordano ("Andrea Chenier"). Orquesta Estable del Teatro Colón, dirigida por Jader Bignamini. El domingo 12, en el teatro Colón.

"Veni, vidi vici", las palabras históricas triunfalistas de Julio César parecen haber quedado justas para este gran debut de la afamada soprano rusa Anna Netrebko en el Colón, juntamente con su esposo, el tenor de origen azerbaiyano, nacido en Argel, Jusif Eyvazov.

Y efectivamente, como culminación de su primera gira latinoamericana, tras presentaciones en Santiago de Chile, San Pablo y Lima, y ahora en nuestra capital, y con un programa confeccionado a medida propia y bien balanceado para lucirse, la admirable soprano nacida en la localidad de Krasnodar hace cuarenta y seis años logró desde su aparición hasta su despedida comprarse al público de manera contundente.
Poseedora de un homogéneo órgano de fonación, de gran riqueza tímbrica en todos los sectores, impactante volumen y toda esa personalidad divística de máxima atracción, se paseó por un repertorio vasto y variado donde al encarar el aria de "Macbeth" de Verdi, "Vieni t"affretta" y su exigente cabaletta dieron lugar a una cerrada ovación de un Colón colmadísimo.
Hubo luego apariciones sucesivas con brillo interpretativo como "Pace mio Dio", de "La forza del destino", o el "Vissi d"arte" de "Tosca", de la segunda parte, donde se advierte que aquella voz más lírico leggera de sus comienzos en el Mariinsky de San Petersburgo, descubierta por el recordado director Velery Gergiev, se ha ido transformando en una lírico spinto en el presente, con más corporeidad, manteniendo intacta la admirable belleza del timbre.
A su lado, el tenor y esposo de la diva Yusif Eyvazov, cinco años menor que ella, presentó una personalidad simpática y efusiva para con el público, con voz algo irregular en color, pero sonora y de buen volumen. Con buen manejo del italiano, fue creciendo desde el dueto de "Otello" ("Gia nella notte densa") inicial, cantando arias o dúos de forza, como el magistral final de "Andrea Chénier. Vicino a te" o el bien manejado "Colpito qui m"avete" (el conocido "Improviso") de la ópera de Giordano, por citar algunos ejemplos de su también efectiva intervención.

CON ALUMNOS
La dirección orquestal con la Estable del Colón a cargo del maestro italiano Jader Bignamini, que los acompañó en toda la gira, fue acertada y justa para las voces solistas, tanto en las arias como en los dúos y en los momentos orquestales, como la obertura de "La forza del destino", o los intermezzi de "Cavallería rusticana", de Mascagni, y de "Manon Lescaut", de Puccini, que armaron el siempre obligado momento para descanso de las voces solistas.
Tras el impacto final con el duetto de "Andrea Chénier" vinieron los encores ya preparados, "Heia in den Bergen" de Kálman, con la soprano descalsa y haciendo ágiles giros escénicos según su costumbre; el siempre recurrente "Nessun dorma", por el tenor, y a dúo "O sole mio", con la simpática participación de alumnos del Instituto del Colón, que subieron al escenario para generar un comunicativo fin de fiesta en esta memorable jornada lírica.

Calificación: Excelente