La Prensa

Guía para saber cómo actuar ante un accidente doméstico

 ­Durante la época de verano es más común que se realicen actividades al aire libre y quedemos más expuestos a lastimarnos. Ante un golpe, una quemadura o una herida cortante es muy importante saber cómo actuar.­

Las heridas se pueden clasificar en: agudas (cuando siguen un proceso de reparación ordenado que restaura la integridad anatómica y funcional) o crónicas (cuando demoran tiempo en cicatrizar, no siguen un proceso de reparación ordenado y no se restaura la integridad anatómica y funcional en tiempo y forma. Habitualmente se reconoce algún factor patológico o local que impide la correcta cicatrización).­

Entre los distintos tipos de heridas agudas se encuentran: ­

 

* Lesiones contusas o contusiones (golpes): son traumatismos sobre partes blandas del organismo, en los que no se producen lesión directa de la piel. Los síntomas dependen de la intensidad del traumatismo, y por lo tanto, de su gravedad.­

Ante un golpe, se recomienda: aplicar hielo (gel en almohadillas) o agua fría sobre la zona afectada, por periodos cortos, durante las primeras 24 horas, para evitar que aumente la inflamación. El hecho de aplicar compresas o baños calientes en las primeras horas puede calmar momentáneamente el dolor, pero producirá una dilatación de los vasos sanguíneos que hará que aumente la inflamación y quizás el dolor.­

Si el sector afectado es en una extremidad, se deberá mantener reposo y en alto, lo que contribuirá a bajar la inflamación y calmar el dolor. Si sospechamos que puede existir alguna fractura u otro tipo de lesión más importante, hay que consultar al médico a la brevedad.­

En el caso de las contusiones en las órbitas de los ojos no hay que alarmarse frente a la apariencia estética. Se deben aplicar las mismas medidas que para el resto de las contusiones. En cambio si el traumatismo ha sido directo en el globo ocular, hay que consultar a un médico en forma inmediata.­

Cuando el golpe es en la cabeza, si después de un golpe el comportamiento es normal, sólo es necesario observación. Sin embargo, resulta imprescindible consultar en los siguientes casos:­

* Cuando se observa pérdida de conocimiento­

* Si hay agitación o aturdimiento, o cualquier cambio de carácter­

* Si se producen vómitos­

* Si se observan anomalías de los ojos: pupilas asimétricas, etcétera­

* Si existe dificultad para mover un miembro­

* Si habla incoherentemente­

* Si se queja de dolor de cabeza­

* Si se observan hemorragias en el oído, la nariz o la boca, o elimina un líquido claro por los oídos o la nariz­

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* Heridas por abrasión (raspón): es una lesión común de la piel que se realiza por el roce contra una superficie rugosa. Tiene una forma irregular y va acompañada por un intenso dolor. Dependiendo del accidente, las abrasiones pueden contener cuerpos extraños y mucha suciedad y, por ello, ser más o menos fáciles de infecciones.­

Las abrasiones son superficiales, pero dependiendo del trauma que las cause, la piel puede también sufrir laceración (herida más profunda) y necesitar un cierre con puntos para lograr la curación apropiada.­

En cuanto a cómo limpiar este tipo de heridas para evitar una infección, la mejor forma es dejar correr agua tibia sobre ella. Usar jabón neutro sin perfume y un paño para limpiar el área periférica de la herida. Si hay partículas de suciedad, usar una pinza limpia para retirarlas.­

Una vez que la herida esté limpia, cubrirla con un vendaje limpio y estéril. Esto permite mantener la humedad, favoreciendo el proceso de curación y reduciendo el dolor y la formación de cicatrices. También evita que se ensucie, disminuyendo las posibilidades de infección.­

Es importante estar atento ante los signos de infección: enrojecimiento, aumento de la temperatura local, inflamación, sangrado continuo o sin control, aumento del drenaje, dolor que no cesa o presencia de olor feo. Si cualquiera de estos signos se desarrolla, se debe buscar atención médica.­

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* Heridas cortantes y punzo-cortantes: se producen por contacto de las partes del cuerpo (generalmente manos y pies) con objetos cortantes o punzantes (vidrios rotos, latas, cuchillos, clavos, tornillos, etc.) y pueden ser desde muy superficiales, hasta generar lesiones en músculos, tendones, vasos sanguíneos y nervios.­

En lesiones que son superficiales se recomienda limpiar con agua, secar y cubrir con apósitos estériles.­

Ahora bien, en heridas profundas cortantes estos deberían ser los primeros auxilios: ­

* Detener la hemorragia (compresión local)­

* Limpiar la herida y el área perilesional­

* Colocar una cura compresiva sobre la herida­

* Trasladar urgente a un centro asistencial­

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En el caso de heridas graves se recomienda: ­

* Detener la hemorragia­

* Cubrir la herida con un apósito estéril y procurar el traslado en la posición adecuada, controlando los signos vitales­

* No extraer cuerpos extraños incrustados­

* Fijarlos para evitar que se muevan durante el traslado y causen nuevos daños en el interior del cuerpo­

* Colocar, si es posible, una cura compresiva sobre la herida­

* Para inmovilizar, entablillar la zona si hay fractura, antes de movilizar a la víctima­

* Traslado urgente a un centro asistencial­

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Dres. Juan Pablo Ares (M.N. 97.731) y Santiago de Salas (M.N. 98.247)­
Médicos cirujanos de la Asociación Argentina de Cirugía (AAC)­