Errores de un técnico principiante

La derrota a manos de Nigeria dejó mucha tela para cortar. El Seleccionado argentino jugó un gran primer tiempo pero en el complemento, al no manejar la pelota, sufrió por la audaz propuesta de Sampaoli. La falta de un mediocampista de recuperación, sumado al poco rodaje que tiene la linea de tres defensores, puso en evidencia a un equipo que padeció¢ todo el complemento. El DT debe revisar lo sucedido para que no se repita en el Mundial.

A la hora de analizar lo sucedido en el partido entre la Selección argentina y Nigeria es imposible no caer en la tentación de mencionar algo sobre el sistema de juego y la estrategia que el entrenador albiceleste, Jorge Samapoli, diseñó para dicho encuentro. Es que el reconocido DT pareció olvidarse que al fútbol se juega con una pelota y dos arcos.

De antemano, si uno repasaba la formación argentina, a simple vista saltaba que el equipo carecía de jugadores de marca en el centro del campo, algo casi inadmisible para el fútbol de nuestros días. Si bien se sabe que el DT oriundo de Casilda se tutea muy seguido con los planteos ultraofensivos, lo cierto es, que contra los nigerianos, nuestros jugadores sufrieron, sobre todo en el complemento, la falta de equilibrio que tenía el equipo.

Claro, mientras uno maneje la pelota, como sucedió en los primeros 45 minutos, es todo brillo. Pero cuando la pelota la tiene el rival llega la hora de empezar a rezar porque, como pasó en Krasnodar, la ofensiva verde llegaba casi que sin contenci¢n que superar para quedar mano a mano con Marchesín.

La falta de un mediocampista de marca fue muy evidente. Contra los rusos, Matías Kranevitter ocupó esa posición y, si bien los locales casi nunca se animaron a llevar peligro hasta el arco defendido por Sergio Romero, lo cierto es que el ex River tuvo un papel fundamental en la rápida recuperación del balón.

Frente a los nigerianos nada de ello sucedió porque el jugador que debía cumplir con esa función no estaba entre los once elegidos. Sampaoli diseñó un mediocampo con Enzo Pérez, Ever Banega y Giovani Lo Celso, a los que se sumaban por las bandas a Cristian Pavón y Angel Di María. Nadie, pero nadie, para marcar. Algo poco lógico para el fútbol de nuestros días.

En el primer tiempo, el Seleccionado se floreó por momentos, y la verdad es que no pasó demasiados sobresaltos. Para ello, administró con mucho criterio el balón y además fue efectivo en ofensiva. El trabajo de Banega y Pérez en la creación fue muy vistoso y las corridas de Pavón, por la derecha, tuvieron a mal traer a los defensores rivales. Cuando todo hacía pensar que el 2-0 estaba sellado, los nigerianos, en el único tiro al arco, lograron el descuento con un preciso tiro libre.

En el complemento vino el padecimiento. La línea de tres defensores con poco rodaje, compuesta por Javier Mascherano, Germán Pezzella y Nicolás Otamendi, sufrió desde el primer minuto con cada uno de los ataques de las Aguilas.

Lo acontecido a esta altura ya es conocido. Nigeria vapuleó a la Argentina, le marcó tres goles y pudieron ser algunos más. En este período fueron los africanos quienes comenzaron a manejar el balón con muchísimo criterio y aprovecharon la velocidad de los delanteros que muchas veces quedaron mano a mano con los defensores argentinos.

Lo sucedido fue alarmante. En apenas dos minutos, los nigerianos ya habían dado vuelta el marcador y se mostraban cada vez msá cómodos con su juego.

En varias oportunidades cada uno de los ataques de los nigerianos dejaba bien en claro que ni Pavón ni Di María son capaces de hacer toda la banda como pretende Sampaoli. El delantero de Boca pagó muy caro llegar tarde en un cruce que terminó en un tanto del rival y Fideo, tampoco se mostró predispuesto en lo físico a cubrir todo el sector izquierdo.

Estaba a la vista el problema. El equipo no contaba con un mediocampista de recuperación y al no tener laterales, los delanteros llegaban con claro dominio a enfrentar a los defensores centrales albicelestes que mostraron ciertos desacoples.

El segundo tiempo se jugó a pedir de los africanos, que hicieron lo que se propusieron contra un equipo nacional que no hacía pie. Ni los cambios que introdujo Sampaoli pudieron modificar el rumbo. La Selección no tenía la claridad que sí mostró en la etapa inicial y evidenció problemas en la creación de juego para intentar llevar peligro al arco nigeriano.

Fue un partido que dejó algunas cosas positivas en ofensiva, si se mira el período inicial, y grandes dudas defensivas si se hace foco en el complemento. Lo cierto es que para una y otra, mucho tuvo que ver la elección de jugadores que hizo el entrenador. Tendrá que buscar el equilibrio porque de nada sirve brillar por un lado, si a la hora de defender, por esa propuesta descompensada, el equipo se termina inmolando.