Efecto electoral: el PJ amenaza la gobernabilidad en el Senado

La lucha por el poder resucitó al kirchnerismo que amenaza al gobierno abiertamente. Se acabó la colaboración y a Pichetto se lo tragó la grieta. Si pierde Macri, el 2001 no estará tan lejos.

Salvo algunos juzgados y fiscalías, el único poder del Estado del cual el kirchnerismo conserva el control es el Senado. Allí la conducción del hegemónico bloque del Frente para la Victoria ejercida por Miguel Pichetto había desarrollada hasta el miércoles último con ayuda de varios gobernadores una estrategia de convivencia y colaboración con el presidente Mauricio Macri. Pero esa estrategia acaba de colapsar. Pichetto fue desconocido como líder del sector y el kirchnerismo amenaza explícitamente al gobierno con una oposición a ultranza que representa un escollo de envergadura para la gobernabilidad.

La ofensiva contra el macrismo comenzó el martes. Un número llamativo de senadores peronistas incurrieron en una extravagancia para ese sector: dar una conferencia de prensa. Lo hicieron para defender a un par, el ultra "K" Ruperto Godoy, que dos fallos judiciales quieren fuera del Consejo de la Magistratura porque no es abogado.

La cuestión no es menor, porque Godoy era la última línea en la defensa del camarista Eduardo Freiler, al borde de la destitución en el Consejo. Y Freiler, sospechado de enriquecimiento ilícito, es una pieza muy importante a su vez para proteger a Cristina Fernández en los juicios por corrupción.

¿Qué dijeron los peronistas en la conferencia de prensa? Que si los macristas aprovechaban la impugnación de ese entusiasta amateur del derecho que es Godoy para destituir a Freiler, ellos harían tronar el escarmiento sobre el gobierno. Una torva amenaza curiosamente pronunciada por Pichetto que cedió a las presiones de sus colegas "ultra".

Pero la presión de los ultra continuó y al día siguiente arrasó con el propio Pichetto. Como se ve, retroceder ante las amenazas es de escasa utilidad. En pleno recinto el macrismo quiso tratar un proyecto para dar créditos baratos a los sectores más pobres (los que cobran la asignación universal por hijo y las pensiones graciables) pero el peronismo se lo impidió. Pichetto recordó que la iniciativa beneficiaba a sectores muy humildes y que él se había comprometido a tratarla, pero fue desautorizado públicamente. El problema no era que los pobres tuvieran financiamiento, sino que se lo proveyera Macri.

Acto seguido los kirchneristas exigieron tratar el rechazo de un DNU que eliminó reembolsos a las exportaciones desde puertos patagónicos. Es un DNU de Macri que derogó otro de CFK firmado pocos días antes de dejar el poder. Esos reembolsos benefician a petroleras y mineras, no a los pobres. Pero la intención era asestarle una fuerte derrota política al presidente. Sería la primera vez que un DNU fuera rechazado por una de las Cámaras y mostraría a un gobierno endeble. La idea implícita era elemental: los únicos que podemos gobernar somos nosotros, los peronistas.

Pero mediante una rápida maniobra del oficialismo, el intento kirchnerista fracasó. La sesión se levantó por falta de quórum y los "K" quedaron masticando más torvas amenazas. Durante el debate el impugnador "K" del DNU de Macri destacó que el Ejecutivo no puede promulgar decretos sobre materia fiscal, pero omitió que CFK lo había hecho, por eso Macri lo había derogado. El lapsus tiene una sola explicación, tan ajena a la lógica formal como al principio de no contradicción. Es una lógica de poder que divide el campo político en amigo y enemigo. Todo está ahora sometido a esa lógica beligerante y derivará en una crisis si el presidente pierde la pulseada.

¿Qué posibilidades hay de que eso ocurra? En este espacio se señaló hace meses que el macrismo apuntaría la campaña hacia la corrupción. Más recientemente, que ante la paridad con CFK intentaría polarizar con todo el "pasado", es decir con todo el PJ, lo que incluye también a Sergio Massa.

La idea es captar voto massista para poder crecer frente a CFK. El operativo comenzó y Massa, el serpenteante, ya recibió varios mandobles que lo ligan a su pasado kirchnerista. El diputado Massot le dijo que en lugar de hacer campaña con los fueros de los legisladores cuente lo que vio cuando era colega de gabinete de Julio De Vido.

En resumen, la campaña se perfila con Cristina Fernández hablando de economía, el macrismo martillando con la corrupción y Massa tratando de ocupar esa franja del medio que es en la que quedó Pichetto y resulta cada vez más angosta. Si el voto útil empezara a crecer, esa franja se reducirá hasta la desaparición.