Siete días de política

Brasil complica a Macri; la división peronista lo alivia

La crisis política impacta negativamente sobre la economía de Brasil y afecta a la Argentina. La reactivación demorará más, pero el PJ no parece en condiciones de aprovechar la oportunidad

La crisis política volvió a escalar en Brasil con una denuncia que llevó al presidente en ejercicio, Michel Temer, al borde de la renuncia. Un empresario presentó en la Justicia pruebas de que había avalado el pago de una coima al presidente de la Cámara de Diputados (que ya está preso por corrupción) para mantenerlo en silencio.

Más allá de los detalles del escándalo, quedaron a la vista dos de sus consecuencias. La primera, que el problema no es la situación crítica de Temer, sino la de toda la "superestructura" política del principal socio económico de la Argentina. La corrupción se llevó a la última presidenta, Dilma Rousseff, a su mentor y anterior presidente, Lula, a muchos políticos y empresarios y está por llevarse al reemplazante de Dilma. Las delaciones siguen a la orden del día.

La única forma de salir de ese pantano de ilegitimidad no son por lo tanto las elecciones, sino una renovación completa del "establishment" político. Votar a los que están o a los que fueron echados hace poco (Lula, por ejemplo) no resolverá el problema de fondo, la incertidumbre, que significa una lápida para la economía.

Lo que tambalea es el acuerdo entre la poderosa clase empresaria y la burocracia política que benefició el clima de negocios, permitió el fuerte crecimiento económico del país y degeneró en un festival de coimas. Esa es la fuente de todos los problemas. Hay que reconfigurar un complejo entramado de intereses y de representaciones, algo mucho más difícil que decapitar una y otra vez el poder institucional. El principal peligro de fracasar en esa tarea es la eventual llegada al poder de un líder populista, una catástrofe de efectos incalculables para la economía de toda la región.

La segunda consecuencia del escándalo Temer es su impacto sobre la economía argentina. Por ejemplo, dos rubros que habían comenzado a crecer Ñlas economías regionales y el sector automotrizÑ pueden sufrir nuevos retrocesos. El hecho de que la crisis brasileña haya sorprendido a Mauricio Macri en China y Japón es ilustrativo. El gobierno acierta al buscar nuevos socios en Asia. El Mercosur no da para mucho más.

Las malas noticias que viene recibiendo Macri del exterior (la crisis brasileña o la victoria de Trump) tienen, sin embargo, su contrapartida interna: la oposición sigue fragmentada y difícilmente consiga reordenarse antes de las elecciones legislativas. Su principal expresión, el peronismo bonaerense, entró en estado de confrontación interna por el armado de las listas para las PASO y sus disputas mejoran las chances de Cambiemos.

El dilema del PJ es que su candidata más popular, Cristina Fernández, y sus jefes territoriales, gobernadores e intendentes, tienen intereses contrapuestos. La ex presidenta no quiere participar de la competencia, por temor (fundado) a perder, pero pretende que las listas incorporen a sus incondicionales de "la Cámpora", Nuevo Encuentro, etcétera.

Los intendentes, en cambio, quieren que sea candidata para que arrastre sus listas o que, en caso de no serlo, los primeros lugares estén a disposición de ellos. Como hay poco para repartir el tironeo es a muerte.

El conflicto se hizo público la última semana cuando Máximo Kirchner fue desairado por los intendentes que le vaciaron una reunión organizada por el jefe de los porteros, Víctor Santamaría. La excusa consistió en que no querían fotografiarse con Amado Boudou, pero la cuestión de fondo era el armado de las listas.

En este punto entra Florencio Randazzo, empeñado en competir con el kirchnerismo. El problema es que no consiguió seducir a los intendentes de los distritos más populosos (Lanús, La Matanza, Avellaneda), porque no remonta en las encuestas. Sólo suma prófugos del massismo, pero no porque tenga posibilidad de ganar, sino porque Massa también tiene muy pocos lugares "salibles" que ofrecer en sus boletas. En síntesis, no es la proverbial situación de la manta corta, sino algo peor: hay una sola manta y son muchos los que se quieren cubrir con ella.

¿Cómo se resuelve el problema? Con el surgimiento de un nuevo liderazgo ordenador del PJ, algo lejano si se toma en cuenta lo sucedido el miércoles en la Casa de Entre Ríos. Hubo una convocatoria a gobernadores y de catorce se presentaron sólo siete. Domingo Peppo, gobernador chaqueño, fue el más sincero; dejó cualquier proyecto de poder para después de las elecciones.