La Prensa

La cumbre de Florida, el nuevo Yalta

El prestigioso analista internacional Jorge Castro compara la reunión de los últimos días de Trump y Xi Jinping con la histórica cita de 1945 de Roosevelt, Churchill y Stalin. Estados Unidos es el gran perdedor del proceso de globalización y a China le interesa corregirlo, resalta. Norcorea es un país invulnerable, advierte.

-Usted considera que el encuentro que mantuvieron Donald Trump y Xi Jinping es comparable al que tuvieron en 1945 Roosevelt, Churchill y Stalin. 

-Sí, porque el acuerdo de cooperación entre ambos cambia las reglas de juego del poder mundial. El punto central es en materia de comercio e inversiones, ya que son las dos mayores economías del mundo. Estados Unidos sostiene que el déficit comercial que tiene con China de 340 mil millones de dólares es inaceptable. Y Xi está de acuerdo con eso, coincide en el diagnóstico norteamericano. Por eso le propuso a Trump un plan en conjunto para equilibrar el comercio bilateral, todo esto en un plazo no mayor a dos o tres años. 

-¿Qué cambia con este acuerdo?

-Que China ahora colabora con Estados Unidos para que éste resuelva sus problemas económicos, ante todo para disminuir un déficit que equivale a seis puntos del PBI. Hay que tomar en cuenta que Estados Unidos es el gran perdedor del proceso de globalización. Y el gran triunfador, en cambio, es China. Lo que ha ocurrido en esta reunión de Palm Beach es absolutamente esencial para las relaciones internacionales de este siglo. 

ACCESORIOS

-¿Taiwán y Corea del Norte no han estado en la agenda?

-Son accesorios, lo importante es el vínculo entre las dos superpotencias. Taiwán tiene solamente 22 millones de habitantes, y no está en los intereses estratégicos ni de Pekín ni de Washington. Respecto a Corea del Norte ya hay un acuerdo. Es un país invulnerable, dispone del arma nuclear, ha realizado tres pruebas subterráneas exitosas, con una capacidad de daño similar a las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Frente a Corea del Norte no hay otra alternativa más que negociar. Este acuerdo incluye el cese tanto de las pruebas nucleares norcoreanas como de las maniobras militares de EE.UU. y Corea del Sur. 

-Mucho se ha hablado de la relación de China con el régimen norcoreano. Ahora bien, ¿cómo es la relación con Corea del Sur?

-Tienen un acuerdo de libre comercio, siendo China su principal socio comercial. Más del 70% de las exportaciones de alta tecnología de Corea del Sur van al mercado chino. Y la inversión extranjera directa de China en Seúl es la primera del mundo. 

-La Casa Blanca ordenó el ataque a Siria en medio de la reunión en Florida. ¿Esto fue como demostrarle a los chinos quién era el rey en el ajedrez mundial?

-No creo. El ataque de los misiles contra la base aérea siria fue informado previamente a las autoridades rusas, y personalmente por Trump a Xi Jinping. La posición china fue dada a conocer por el viceministro de Relaciones Exteriores de Beijing, quien sostuvo que el gobierno legítimo de Siria es el del presidente Al Assad, y todos los países (incluso Estados Unidos) deben mantenerse ajenos a los problemas internos del Estado sirio.

BRIC

-China ya pelea mano a mano con Estados Unidos por ser la mayor economía del mundo. Teniendo en cuenta esto, ¿el BRIC ya murió para Beijing?

-El BRIC fue una sigla creada por Jim O"Neill, director de Goldman Sachs, en una genialidad marketinera. Lo que representa es la conclusión acertada de la empresa de que el signo de la época era el traslado del proceso de acumulación capitalista de los países avanzados a los países emergentes, de los cuales el primero es China, el segundo es India y el tercero es Brasil. Comenzó en el 2001 y tuvo su pico en la crisis de las hipotecas del 2008. A partir de ese momento el proceso de acumulación capitalista ha estado centrado en los países asiáticos, sobre todo China. Pero Rusia sólo estuvo ahí porque sonaba bien. Es un país muy frágil, sólo es una potencia petrolera. No recibe inversión extranjera directa de envergadura ni tiene inversiones en el exterior. La importancia del país depende exclusivamente de la clarividencia y de la energía política extraordinaria de Vladimir Putin. Y lo notable de Putin es que a partir de tener una base material tan débil, ha logrado un protagonismo internacional muy fuerte, sobre todo en la guerra de Siria. 

-Trump ha amenazado a algunas empresas si no producen en tierra estadounidense, pero ello también desincentiva la inversión. ¿Cómo hará entonces para recuperar la economía de su país?

-Los términos del acuerdo consisten en que China abra su economía para permitir una multiplicación de las exportaciones norteamericanas al mercado chino. A su vez, garantiza un aumento sustancial de las compras chinas en Estados Unidos, incluyendo la inversión extranjera directa. Además, China va a participar del plan de desarrollo de infraestructura que propone el gobierno de Trump con una cifra que se estima de hasta 200.000 millones de dólares. Ya desde el año pasado, China ha sido el principal socio extranjero de Washington, por encima inclusive de Europa. Y no es un dato menor tampoco que se haya convertido en la principal fuente de capitales del mundo de hoy.

-En el Foro de Davos Xi Jinping se presentó como el líder de la globalización. ¿Cree que es así?

-El discurso que dio en Davos es el trasfondo directo de su reunión con Trump, donde Xi ha puesto en ejecución lo que dijo que iba a hacer. El proceso de reforma y vuelco al capitalismo comenzó en 1978 con el liderazgo de Den Xiaoping, han pasado casi 40 años desde entonces. Sin embargo, el régimen comunista marxista leninista es la expresión del capitalismo más vigoroso de la época. El más competitivo y privado. El que tiene la mayor inversión extranjera en el exterior, la principal fuente de capitales del mundo. El número de nuevas empresas en China llega a más de 40 millones en los últimos cinco años. Y es el país más interconectado del globo, con más de 740 millones de usuarios, el doble de la población de Estados Unidos. 

-¿China es un buen socio para la Argentina?

-No sólo eso, es el principal socio comercial de toda América del Sur. En primer lugar, de Brasil, pero compra más del 60% de la producción agroalimentaria argentina. Esto significa que el mercado chino es fundamental para las exportaciones de nuestro país. El camino de doble vía que vinculaba a la Argentina con la economía mundial en materia de comercio e inversiones, no es más ni con Europa ni con Estados Unidos, sino con China. 

-Ahora bien. Más allá de este acuerdo económico, hay un punto en el cual ambos países van a discernir: el cambio climático, del cual Trump descree. ¿Cómo va a reaccionar el gobierno chino ante este escenario?

-China es el país más polucionado del mundo. Dieciséis de las veinte ciudades más polucionadas del mundo son chinas. Al mismo tiempo, el presidente Xi Jinping ha desarrollado el plan de desarrollo de energía renovable más importante del planeta. La razón de esto es que la más afectada por el cambio climático es China. Por eso Beijing va a respaldar el Acuerdo de París. El nuevo secretario de Energía de Trump sostiene que todavía no ha terminado de revisar cuál será la posición definitiva sobre los términos debatidos en Francia. 

PARANGONES

-Por último, si tuviéramos que jugar y comparar esta reunión de Trump y Jinping con la que tuvieron Roosevelt, Churchill y Stalin en 1945, ¿quién sería quién? 

-El pasado es simplemente una metáfora para referirse al presente. Si hay algo extremadamente novedoso es lo que ocurrió el 6 y 7 de abril, dada su importancia. El Yalta de 1945 era otro mundo. Lo de ahora ocurre en un mundo de la revolución tecnológica, de la innovación permanente, de la inteligencia artificial, de Internet. Aquello era muy primitivo. 

-Y no había mucha confianza entre ellos tampoco.

-En las relaciones internacionales no hay confianza, hay cooperación. Por eso no hay país más interesado en el bienestar de Estados Unidos que China, porque para cobrarle necesita que se recupere, que todo funcione bien.