El caso del crimen de Brian de 14 años a manos de otro adolescente mostró una grave situación que que hoy se vive en la sociedad

Robar y matar con tan solo quince años

Especialistas consultados señalan que el proyecto de bajar la ley de imputabilidad no puede tomarse a la ligera, y no hay solución posible a este problema si no se trabaja en la prevención.

Faltaban pocas horas para navidad cuando una terrible noticia impactó a la sociedad: Brian, un chico de14 años moría luego de ser baleado en un asalto, mientras iba con su abuelo en el auto a la peluquería.

El hecho, que provocó la caída de la cúpula de la comisaría de Flores luego de protestas de vecinos causó más impacto aún al conocerse que quien disparó el arma y fue detenido luego de ser encontrado en Chile, apenas tenía un año más que la víctima: también se llama Brian y con solo 15 años ya carga con un homicidio.

La respuesta política no tardó en llegar y a mediados de semana se dio a conocer que el poder ejecutivo enviará un proyecto de ley para bajar la edad de imputabilidad de 16 a 14 años. Ocurre que con la ley actual quien mató a Brian es inimputable y permanecerá en un instituto hasta que cumpla su mayoría de edad.

Lo cierto es que el crimen de Brian mostró una situación muy preocupante: la de jóvenes que delinquen, y en casos extremos matan. ¿Que lleva a muchos de estos chicos a vivir de esta manera? ¿La baja de la imputabilidad es una solución?

El abogado Martín Etchegoyen Lynch, ex Fiscal en lo Criminal de San Isidro y miembro de la asociación Usina de Justicia indica a La Prensa que "bajar la edad de imputabilidad de los menores a 14 años, sin más debate y sin más investigación es un avance a lo que tenemos, pero ya que se plantea una reforma, ¿por qué no evaluar alternativas? ¿Que haremos con el próximo caso cuando un menor de 13 años mate o viole?"

SISTEMA ELASTICO

"Luego de cierta investigación criminológica comparada -continúa-, en mi opinión se debe ir a un sistema elástico, porque lo que se busca saber en definitiva para imputar penalmente a un menor es si el mismo actuó conociendo o no la criminalidad del acto, y ello depende no sólo de la edad cronológica, sino de la madurativa y del acto cometido".

El letrado expresa que "sobre el umbral más temprano de "la edad de la razón" especialistas mundiales la encuentran entre los 7 o 10 años, sin dudas aquí habrá inimputabilidad total por incapacidad de comprender. Y hasta los 14 generalmente también, salvo prueba en contrario".

Etchegoyen Lynch señala que según está escuela que está basada en el "Common Law" inglés, que se aplica en varios países, como Estados Unidos, el sistema de imputabilidad funciona de la siguiente manera:

* Hasta los 10 años el menor es inimputable.
* Después de los 14, Imputable.
* Entre los 10 y los 14 existirá Presunción de Inimputabilidad, y ella podrá ser rebatida dependiendo del tipo de delito cometido y la capacidad del menor para comprender la criminalidad del acto, ello analizado por peritos y decidido por el juez en cada caso. 

El ex fiscal agrega que "ninguna Convención internacional de las que ha adherido Argentina, como la de los Derechos del Niño, se opone a este esquema. Sólo la Observación General Nro.10 de Naciones Unidas, no obligatoria, propone que no se baje de 12 años la edad de imputabilidad".

LA DROGA
Al preguntarle por qué ha aumentado la criminalidad de menores, Etchegoyen Lynch responde que "los dos datos que parecen indiscutibles es el ingreso a la droga a temprana edad, y la falta de control del grupo familiar, cuando este existe. Estos dos elementos hacen que los menores sean captados por bandas de delincuentes mayores de edad como mano de obra no punible".
El problema es que esto no desaparecerá del todo al bajar la edad de imputabilidad.

"Estas mismas bandas solamente buscarán para integrar su mano de obra no punible a menores de 12 o 13 años. Ya pasa en México con los menores sicarios utilizados por las BACRIMS -denominación actual de los viejos carteles de narcotraficantes-".

Lo central, expresa el abogado, es entonces "desincentivar el ingreso del menor al delito. Para ello se debe contar con una fuerte presencia estatal en la calle y escuelas, en lo posible con equipos especializados en detectar menores abandonados o en riesgo".
"También -prosigue- con programas antidrogas en escuela primaria, como por ejemplo el D.A.R.E. iniciado en la ciudad de Los Angeles, de probada eficacia y aplicado en más de 50 países, pero lamentablemente no en el nuestro".

Al menor en riesgo, dice el miembro de Usina de Justicia hay que tratarlo antes de que se transforme en delincuente. "Debe ser rescatado por el estado, no institucionalizado, y colocado en hogares sustitutos, con verdaderas familias con antecedentes chequeados y posteriormente controladas, es decir por ej. el sistema de "foster homes" de California, o en nuestro país, el de hogares solidarios de San Luis".

"A su vez -agrega- los padres o responsables que deliberadamente dejan a los menores en riesgo, deben ser penados, tal como se hace en muchas jurisdicciones de Estados Unidos donde aparece el delito de "child endangerment" y más gravemente a quienes los utilizan dolosamente para cometer ilícitos".

CENTROS DE PROTECCION
¿Que hacer cuando estos chicos llegan a situaciones extremas como cometer un crimen? "Una vez que el menor delincuente es declarado imputable de un crimen, debe ir preso", comenta Etchegoyen Lynch, pero "a una cárcel especializada en menores, en la que se reeduque lejos de los vicios que lo pusieron en el mal camino".
"Deben ir a centros de protección de menores que no tenemos, pero que debemos construir con tanta urgencia como el retoque al límite cronológico de imputabilidad".

Mario Rodrigo Morabito, juez de menores de Catamarca y miembro de la mesa nacional de la asociación Pensamiento Penal expresa, en tanto, que "el problema del delito juvenil en nuestro país es un fenómeno que preocupa, no obstante, estadísticamente, no es mayor que el delito cometido por adultos".

Para evitar que ocurran más casos como la muerte de Brian, el magistrado indica que "la solución no está en actuar sobre "los efectos" de las conductas perjudiciales de los niños (es decir esperar a que dañen para actuar y, por ende, impulsar la baja de la edad de punibilidad que no traerá ninguna solución) sino sobre "las causas" (pobreza, exclusión, discriminación, maltrato adulto, deserción escolar, consumo de estupefacientes, etc.) que podrían generar un actuar pernicioso por parte de esos niños para con el resto de los integrantes de la comunidad".

"Sin lugar a dudas -agrega el juez-, comenzar por evaluar las "causas" que motivan el delito de los niños y proceder a su abordaje efectivo y concreto en el contexto y territorio donde se originan, nos permitirá evitar en el presente no solo niños víctimas y que en un futuro posiblemente se conviertan en victimarios, sino además, prevenir futuras conductas transgresoras que solo llevarán a neutralizar al niño infractor desdichado en una cárcel, generando, "pan para hoy y hambre para mañana".

Morabito advierte que muchos de estos chicos se relacionan o son víctimas del narcotráfico. También que pueden ser utilizados por adultos, pero hay casos en los que actúan solos.

REFORMULAR EL SISTEMA
En cuanto al proyecto de bajar la edad de imputabilidad, el miembro de Pensamiento Penal expresa que "no va a solucionar nada, no disminuirá el delito y menos beneficiará a la sociedad como la mayoría de las medidas punitivas".

"Sin embargo, -continúa- creo que sí se debe reformular el sistema penal juvenil y prever alternativas de abordaje estatal no punitivas para los niños que cometan delitos por debajo de la edad punible que es hoy a los 16 años, pero todo ello desde un marco legal y respetuoso de sus garantías".

El juez de menores señala que "en el caso de un niño que comete un delito grave por debajo de los 16 años, un homicidio por ejemplo, no es que no pasa nada. Se deben tomar otras medidas que no son punitivas, pero se lo debe abordar y trabajar desde el Estado, sin dudas".

Morabito indica que hoy no existe un régimen especial para chicos que cometen un delito de este tipo y tienen menos de 16 años. "La edad de punibilidad se fijó a los 16 años, el abordaje será desde un mecanismo de protección integral en todo caso".

El magistrado opina que "debería legislarse un régimen especial para esta franja etaria que no sea punitivista, tal vez socioeducativo y proteccionista, pero no punitivo".

El juez de menores señala que siempre que "se castiga a una persona menor de edad privándola de su libertad, el Estado debe concentrar todos sus esfuerzos en la reintegración social de ese niño, pues un "niño delincuente" es un claro fracaso familiar y estatal".

REINTEGRACION
Morabito comenta que "la propia Convención sobre los Derechos del Niño, en su artículo 40, al describir los derechos de todo niño de quien se alegue ha infringido las leyes penales o a quien se acuse o declare culpable de haber infringido esas leyes, se refiere a la importancia de promover la reintegración del niño y de que éste asuma una función constructiva en la sociedad".

Al respecto, agrega el magistrado, la Comisión Interamericana ha indicado que del artículo 19 de la Convención Americana derivan obligaciones particulares de "garantizar el bienestar de los delincuentes juveniles y empeñarse en su rehabilitación".

"En la misma línea -prosigue- la Corte Interamericana ha indicado que cuando el aparato del Estado tiene que intervenir frente a infracciones a la ley penal cometidas por personas menores de edad, debe realizar un esfuerzo sustancial para garantizar su rehabilitación a fin de permitirle cumplir un papel constructivo y productivo en la sociedad".

En definitiva, expresa el magistrado, si desde el propio Estado citándose la Convención sobre los Derechos del Niño se afirma que los centros de detención de jóvenes infractores a la ley penal solo son de "contención y no de reintegración o rehabilitación, entonces no resulta ser un mensaje apocalíptico que la mayoría de esos jóvenes con el tiempo terminen en un establecimiento carcelario como adultos por vulnerar los derechos de terceras personas".

"Hay que trabajar fuertemente en la reinserción respetando su dignidad humana", concluye Morabito.

Sin modelos que los contengan

La doctora Liliana Moneta, miembro de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA) indica a La Prensa que desde hace ya un tiempo observa un comportamiento particular que se da entre jóvenes y se relaciona con el delito. "Hay un comportamiento especial, que es el robo entre pares, entre adolescentes. No se trata solo de un robo puntual del celular, la mochila o la remera de fútbol. Hay también un ensañamiento".

"Hay como querer adquirir -continúa- una identidad del chico al que está robando. Cómo si sintiera que la víctima lo despojó de algo que le era propio".

Moneta indica que en esto entra en juego la desigualdad social, y el manifestarse ante una situación marginal en la que viven. "Algo que caracteriza al adolescente es que actúa, se mueve por impulsos. Es así como termina delinquiendo, siendo violento".

La profesional agrega que se observa cada vez más la diferencia social. "Se ve mucha discriminación, el rechazo a lo diferente. El joven que cae en el delito y mata siente que no tiene nada para perder. No tiene valores y no se los han inculcado en su casa. Incluso en este caso puntual hay un entorno familiar y social con padres en el delito, no conoce otra cosa".

Otro comportamiento que le llama la atención a la psiquiatra es cierta forma de buscar notoriedad robando. "Capaz van, roban en un supermercado para destacarse. Después muestran el botín en Facebook, buscan notoriedad".
En cuanto a la propuesta de bajar la edad de imputabilidad Moneta opina que si se concreta dentro de un "sistema carcelario como el actual será incrementar el reservorio de descarte que hoy son las prisiones"".
"Hay que hacer una reforma en el sistema de seguridad -continúa- y ver que hacer. No se puede poner a todos los jóvenes en la misma bolsa, habrá que ver caso por caso".

Para la miembro de APSA habrá que enfocarse en varios aspectos. "Ver que infraestructura es la adecuada para ellos. Debe haber un asesoramiento profesional hacia quienes hagan la ley de reforma. Hay muchas variables. Si no vemos bien todo, no se verán las cuestiones de fondo y seguirá todo igual".

"Es muy importante bajo un nuevo régimen que los chicos aprendan oficios, que tengan talleres, se les enseñen cosas y valores a los que nunca tuvieron acceso".

La doctora en psicología Mirta Goldstein, en tanto, manifiesta que "la urgencia de aplacar la angustia ante la inseguridad lleva a las sociedades a buscar formas rápidas de castigar el delito, sobre todo en los países en los cuales los menores son usados para cometer actos de violencia, de venta de estupefacientes y hurtos al servicio de los adultos".

Goldstein, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) expresa que "el modelo cultural actual es acortar la infancia y borrar la adolescencia".

"La cultura de nuestros días intenta que la infancia se reduzca a su mínima expresión -hasta los 5 años- y la adolescencia deje de generar conflictos a los adultos borrándola como etapa necesaria para la elaboración psíquica, sexual e intelectual".

La psicaonalista incluye en esta cultura la idea y el proyecto de "bajar la edad de imputabilidad a 14 años que olvida que los jóvenes buscan figuras que los contengan y cuando no hallan esa contención en sus hogares ni en su comunidad, son arrastrados por una figura mafiosa a delinquir. Estos niños quedan explotados laboralmente, abusados muchas veces sexualmente y marginados de la sociedad".

"Los proyectos de Ley deben incluir la perspectiva del caso por caso, y los jueces deben ser preparados para poder aplicarla".

 

Se cometen 200 mil homicidios anuales

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año se cometen en todo el mundo 200 mil homicidios entre jóvenes de 10 a 29 años, lo que supone un 43% del total mundial anual de homicidios.
El homicidio es la cuarta causa de muerte en el grupo de 10 a 29 años de edad, y el 83% de estas víctimas son del sexo masculino. Por cada joven asesinado, muchos otros sufren lesiones que requieren tratamiento hospitalario.
Según un estudio, entre un 3% y un 24% de las mujeres declaran que su primera experiencia sexual fue forzada. Cuando las lesiones no son mortales, la violencia juvenil tiene repercusiones graves, que a menudo perduran toda la vida, en el funcionamiento físico, psicológico y social de una persona.
La violencia juvenil encarece enormemente los costos de los servicios sanitarios, sociales y judiciales; reduce la productividad y devalúa los bienes.
La violencia juvenil es un problema mundial de salud pública. Incluye una serie de actos que van desde la intimidación y las riñas al homicidio, pasando por agresiones sexuales y físicas más graves.
Entre los años 2000 y 2012, las tasas de homicidio juvenil descendieron en la mayoría de los países, aunque el descenso ha sido mayor en los países de ingresos altos que en los países de ingresos bajos y medianos.
Las riñas físicas y la intimidación son también frecuentes entre los jóvenes. En un estudio realizado en 40 países en desarrollo se mostró que una media del 42% de los niños y del 37% de las niñas estaban expuestos a la intimidación.
Entre los factores de riesgo individuales que trae la violencia juvenil aparecen el déficit de atención, hiperactividad, trastorno de la conducta y otros trastornos conductuales; la delincuencia; el consumo temprano de alcohol, drogas y tabaco; nivel intelectual bajo y malos resultados académicos; escaso compromiso con la escuela y fracaso escolar; desempleo; exposición a violencia en la familia.

Hubo un incremento de causas en provincia de Buenos Aires

Según un estudio realizado en provincia de Buenos Aires entre los años 2013 y 2014 tomando datos del fuero de responsabilidad penal juvenil hubo un incremento de causas de 28.892 a 29.155.

Esto significa que menores de edad protagonizan un delito cada 20 minutos. En homicidios, cometidos o tentados, la cifra se elevó en un 12,7%, y en delitos contra la propiedad la suba fue del 5,1%.

De acuerdo al informe brindado por el Ministerio Público Fiscal, en el Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, que investiga hechos perpetrados por menores de edad, se registraron 431 homicidios (consumados y en grado de tentativa) de los cuales 13 fueron en ocasión de robo y 27 culposos, es decir, accidentales.

En tanto, en el transcurso del año 2013, en los 18 departamentos judiciales de la Provincia comenzaron las investigaciones de 339 crímenes cometidos o tentados por menores.

De ellos 17 asesinatos se dieron en el marco de un robo y 20 fueron culposos. Lo que implica que durante el 2014 el incremento de adolescentes involucrados en hechos de sangre se incrementó en un 12,7%.

Otra de las variables analizadas fueron los delitos contra la propiedad, que incluye hurto, hurto agravado, robo, robo calificado por el uso de armas y robos agravados.

Al sumar estas tipologías penales, en el 2013 quedaron implicados menores en 9330 causas, y en 2014 la suma se incrementó a 9811 (2208 protagonizados con armas de fuego). Es decir un 5,1% más.

La estadística marca que en la provincia de Buenos Aires adolescentes cometieron en 2014 al menos 27 delitos contra la propiedad por día. Cabe aclarar que muchos de los robos que se producen no son denunciados, por lo que esta cifra en realidad es bastante superior.

De todas formas, es importante destacar este dato: según estadísticas de la Procuración de la provincia de Buenos Aires, los delitos cometidos por menores no llega al 10 por ciento del total que se comete en este territorio.