La Prensa

El curioso fenómeno de actuar sin pensar

Un neurólogo explica cómo funciona el cerebro cuando realizamos acciones automáticas y por qué muchas veces caemos en la trampa de tener que cerciorarnos si las hicimos o no.

¿Apagué las luces del auto?, ¿Cerré la puerta de casa con llave?, ¿Apagué el horno?... algunos ejemplos de las dudas que pueden "atacarnos" a diario y generar la necesidad imperiosa de volver a constatar si lo habíamos hecho. Ante estos olvidos frecuentes hay quienes se autoproclaman "despistados" mientras otros -más pesimistas- se preguntan si no estarán empezando a sufrir Alzheimer. La buena noticia es que la mayoría de las veces la "culpa" es del cerebro y el modo en que funciona cuando realizamos acciones automáticas.

Para entender lo que sucede a nivel neurológico al funcionar con el modo de "piloto automático", es necesario saber que el ser humano tiene distintos tipos de memoria, explicó en una entrevista con La Prensa el doctor Ricardo Allegri, jefe de Neurología Cognitiva de Fleni e investigador del CONICET.

"La memoria de episodios es una memoria de hechos propiamente dichos que tienen un contexto temporo-espacial; es lo que siempre se ha conocido como memoria en sentido amplio. La memoria semántica es la que se refiere a los conceptos. En tanto que la memoria de procedimientos es la que se aprende por repetición de situaciones, como aprender a jugar al tenis, andar en bicicleta o manejar un auto", detalló el especialista.

Según indicó Allegri los tres tipos de memoria tienen componentes conscientes y componentes automáticos, aunque la episódica es la que funciona en forma más consciente mientras que la memoria de procedimientos es la que termina funcionando de manera más automática.

"La memoria procedural nos permite llevar a cabo procedimientos automáticos que nos facilitan las cosas", aseguró, para luego graficar: "Si tuviéramos que pensar -usar la memoria episódica- en el momento en que estamos manejando un auto y hay un evento de peligro en el que estamos por chocar, seguramente chocaríamos por el tiempo que tardaríamos en pensar qué hacer".

De modo que las acciones automáticas que nos permite llevar adelante la memoria de procedimientos son una ayuda esencial para la supervivencia. "Lo automático viene más desde lo primitivo, mientras que en la evolución de las especies lo episódico es lo último que se estructura en el cerebro", comentó el neurólogo, quien señaló que los automatismos también se dan en animales filogenéticamente más primarios que el ser humano.

Como ejemplo citó el caso de los famosos "perros de Pavlov". "Los reflejos condicionados que describió Pavlov son parte de esta memoria procedural", afirmó Allegri, quien recordó que el experimento consistía en poner primero durante repetidas ocasiones al perro con comida y un sonido, lo cual hacía que el animal salivara. Al cabo de un tiempo, cuando Pavlov sólo emitía el sonido, sin ponerle la comida, el perro salivaba también "porque había hecho el aprendizaje procedural".

Consultado sobre las áreas del cerebro involucradas en los distintos tipos de memoria, el profesional expresó que cuanto más automáticas nuestras acciones, más tienen que ver los circuitos subcorticales. Mientras que cuanto más voluntarias, más se involucran los circuitos corticales.

Respecto de por qué solemos dudar acerca de si hicimos o no una de estas acciones automáticas y tenemos que volver para constatarlo, Allegri argumentó que esto sucede porque en el momento en que uno realiza la acción está poniendo la parte consciente en otro foco. "El ejemplo más claro es el hecho de dónde uno deja las llaves o dónde uno deja el auto en un estacionamiento. Cuanto más uno está concentrado en otra situación, menos registra lo que hace automáticamente", remarcó.

"Si uno tiene una reunión de trabajo muy importante y va manejando y deja el auto estacionado en algún lugar, seguramente esto último no pasó por la parte consciente porque lo consciente estaba focalizado sobre la reunión", ejemplificó.

A modo de "antídoto" contra los olvidos de las acciones que hacemos automáticamente, Allegri recomendó pensar tan solo un momento en esa acción. "Cuando uno lleva esa acción a la consciencia, después no habrá problema, se lo acuerdan. Uno tiene que llevar la atención de la persona a la situación. La forma de poner atención es bajarse del auto y decir "el auto quedó parado en tal lado", de este modo salió de lo automático puro", aseguró.

Por más que algunos olvidos nos jueguen malas pasadas, como mencionó antes el experto, la memoria procedural nos facilita la vida. "Muchísimas acciones de nuestra vida cotidiana están en automático, si no seríamos como "Funes el memorioso", el personaje de Borges que tenía una memoria episódica impresionante y por lo cual su vida era imposible, porque no podía abstraer y generalizar -es decir, pasarlo a lo semántico- y no podía automatizarlo. Entonces se le hacía agobiante", recordó Allegri.

MEMORIA DISPONIBLE

Otro fenómeno que cabe destacar es el hecho de que almacenamos mucha más información de la que somos conscientes. "Para almacenar una información tenemos que focalizar en ella y eso se guarda en nuestra memoria, pero la memoria tiene también un componente contextual, en el que nosotros no focalizamos y sin embargo se guarda también". 

"Por ejemplo, si doy una clase en la facultad de Medicina de la UBA y luego tomo el examen en la misma facultad, el alumno va a estar facilitado en su memoria en comparación con lo que sucede si tomo el examen en un lugar completamente distinto", ilustró.

Esto sucede porque para recuperar la información almacenada la memoria se vale también de los datos sobre el contexto espacial donde se recibió dicha información.

"En este juego entre lo consciente y los inconsciente -no freudiano, sino desde lo neurológico- es interesante advertir además cómo el cerebro funciona en forma inconsciente cuando uno quiere decir una palabra y esa palabra no sale, pero una hora después, haciendo algo que no tiene nada que ver, aparece", comentó el neurólogo, quien se mostró fascinado ante esta clase de curiosidades del cerebro.

"Esto es interesante porque demuestra cómo en forma inconsciente el cerebro sigue procesando la información por más que en forma consciente uno esté pensando en otra cosa distinta", subrayó.

EN FORMA

Durante los últimos años se ha hecho hincapié desde la Neurología en la necesidad de ejercitar a diario el cerebro para mantenerlo "en forma" y ayudar a prevenir enfermedades neurodegenerativas, como el tan temido Alzheimer.

En ese sentido, Allegri enfatizó la importancia de no acostumbrarse a la comodidad de las acciones automáticas, que ya tenemos incorporadas. "Lo que facilita y uno tiene usar para estimular el cerebro son las acciones inhabituales (aprender un idioma, hacer sudoku, palabras cruzadas, etc.), que son las que hacen que el cerebro procese la información en forma más activa", sostuvo. "Tampoco es conveniente hacer siempre el mismo "ejercicio"", aclaró.

En cuanto a los tipos de olvidos que merecen una consulta médica, el neurólogo de Fleni apuntó que hay que prestarles atención a los que aparecen en forma inhabitual. "En general, el paciente que está empezando a hacer un Alzheimer es difícil que se dé cuenta él mismo, es decir que si está preocupado porque está teniendo estos problemas, es más probable que sean de tipo atencional -porque está ocupando la atención en otra cosa- que por Alzheimer", tranquilizó.

Por último, el especialista mencionó que ante los olvidos reiterados tampoco hay que soslayar la influencia negativa del estrés, tan común en nuestros días. Cuanto más estresados estamos, más actuamos automáticamente, "porque más se focaliza la atención sobre el problema que nos está generando el estrés", concluyó.