La Prensa

Alberto Abad vuelve a la AFIP siete años después

De 71 años y confeso hincha de Banfield, Abad debió abandonar la función pública en 2008, luego de una abierta dispuesta con quien por entonces era el director general de Aduanas, Ricardo Echegaray. Las vueltas del destino y la política determinaron que siete años después tenga que resolver la transición en la AFIP con el propio Echegaray.

Después de participar en diferentes responsabilidades del área económica durante las presidencias de Carlos Menem, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina Fernández, Alberto Abad retornará a partir del 10 de diciembre a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) en su primera participación en un gobierno no peronista.

De 71 años y confeso hincha de Banfield, Abad debió abandonar la función pública en 2008, luego de una abierta dispuesta con quien por entonces era el director general de Aduanas, Ricardo Echegaray.
Las vueltas del destino y la política determinaron que siete años después tenga que resolver la transición en la AFIP con el propio Echegaray. 

Pero antes de su participación en la primera etapa del kirchnerismo, Abad tuvo una amplia participación en otros gobiernos de signo justicialista, al punto tal que su inicio en la AFIP fue en 2002 durante la Presidencia de Duhalde.

Con el ex presidente no lo une solamente sus simpatías futbolísticas sino su pertenencia al peronismo bonaerense, que lo llevó también a ser el vicepresidente del holding de empresas del Grupo BAPRO.

Antes de esas actividades, Abad ocupó diferentes cargos en la época menemista, comenzando en la ex Sindicatura General de Empresas Públicas (SIGEP), de la que llegó a ser presidente.

Tras la reforma del organismo en 1994, fue el primer presidente de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) y al año siguiente asumió como interventor del PAMI.

En la segunda Presidencia de Menem, Abad secundó a Eduardo Bauzá en la flamante Jefatura de Gabinete de Ministros como secretario de Control Estratégico.

Alejado de la función pública tras su disputa con Echegaray, Abad recaló en el Banco Santander Río como director externo, además de ser un habitual hombre de consulta por su conocimiento de la administración pública nacional del último cuarto de siglo.