La Prensa
Al año se venden unas 100 millones de unidades destinadas al sistema nervioso central, un 11 % de lo que se expende en las farmacias

Crecen las "otras" drogas: los psicofármacos

El consumo se da más entre las mujeres. Son de mayor riesgo para los jóvenes, quienes en muchos casos los usan sin prescripción, y las combinan con alcohol, produciendo cócteles que pueden ser muy dañinos.

En la Argentina crece la información sobre consumo de paco, el hallazgo de cocinas de cocaína o el enfrentamiento entre bandas de narcos. Pero también hay otro fenómeno más silencioso, también en alza, que es peligroso y responde a otras drogas: los psicofármacos.

Según algunos estudios, la Argentina es uno de los países que registra mayor consumo mundial de psicofármacos ya que se estima que entre el 15 y el 20% de la población del país sufre trastornos de ansiedad, mientras que el 7% padece trastornos depresivos.

El problema es que hay cada vez más gente que busca automedicarse con estos remedios que si no son controlados como corresponde pueden generar problemas como falta de memoria, dependencia y lesiones severas si se ingiere por ejemplo con alcohol.

Un reciente estudio realizado por una consultora internacional determinó que el consumo de ansiolíticos creció más de 5 por ciento en 2013. La Administración Nacional de medicamentos, alimentos y tecnología médica (ANMAT) define a los psicofármacos como todo producto farmacéutico compuesto por sustancias psicotrópicas, utilizado como objeto del tratamiento de padecimiento psíquicos o neurológicos.

Los psicofármacos son sustancias que se utilizan fundamentalmente para tratar tres tipos de alteraciones: la esquizofrenia y otras psicosis, la depresión y la manía (es decir, alteraciones del estado de ánimo), y los cuadros producidos por angustia o ansiedad excesivas.

Según un informe del Observatorio Argentino de Drogas en el año 2011 se vendieron 99.514.275 unidades de medicamentos destinados al sistema nervioso central, y el 75,3% de estas unidades corresponden a psicofármacos. Además estos representan el 11.5% de las cantidades totales de medicamentos dispensados en farmacias.

Los psicofármacos más vendidos son los psicolépticos, tranquilizantes (Lorazepam, Bromazepam, Alprazo lam, Diazepam) y antiepilépticos (clonazepam, carbamazepina).

Según un estudio del Observatorio con datos de 2010 en Argentina unas 3.303.629 personas (el 18% del total de población nacional), de entre 12 a 65 años hicieron uso de tranquilizantes o ansiolíticos. Los más utilizados para calmar nervios o para poder dormir son valium, lexotanil, alplax u otros. 

MAS MUJERES

El consumo es mayor entre las mujeres y aumenta a partir de los 35 años. El uso fue en el 80,6% de los casos, recetados o bajo prescripción médica. En tanto, un 21% de los varones los usó por su cuenta.
La modalidad de uso según los grupos etarios muestra diferencias. Mientras entre los que tienen 50 a 65 años, en el 90,4% de los casos fueron usados bajo un tratamiento, este porcentaje desciende al 51,1% entre los jóvenes de 18 a 24 años.

El consumo reciente de tranquilizantes sin prescripción médica indica que 234.734 habitantes de 12 a 65 años (1.3% del total) hizo uso indebido de estos, en su mayoría mujeres.

"En el consumo de psicofármacos en el país hay dos vertientes", señala a La Prensa el doctor Eduardo Kalina, especialista en psiquiatría y máster en adicciones.

"Uno -continúa el especialista- es racional, por partes de médicos responsables que los dan a sus pacientes cuando es realmente necesario y tienen un muy buen efecto. El otro es un uso no racional que cuando un paciente se presenta con ansiedad y dificultad para dormir muchas veces los pide al médico y ocurre que los indican en forma inadecuada".

Kalina pone el ejemplo de las llamadas benzodiazepinas que se deben usar por poco tiempo, en dosis adecuadas y sin mezclar con alcohol. "Pero lamentablemente en el país hay mucha gente que no acepta normas y los acompaña con bebidas alcohólicas o más tiempo del indicado, generando altos riesgos".

El especialista comenta que el consumo excesivo de estos medicamentos no se da solo aquí sino en varias partes del mundo. Comenta que poco tiempo atrás durante un congreso sobre el tema en España los colegios médicos informaban que este suministro de drogas se recomienda darlas por un mes e ir reduciéndolas gradualmente. Pero el promedio de consumo alcanzaba a los 10 años y medio.

Kalina dice que uno de los problemas en el país fue la liberación de genéricos. "Si uno va a una farmacia con el nombre del medicamento le dan el genérico".

El psiquiatra alerta sobre los problemas que el consumo de estos fármacos está causando en los jóvenes. "Se usan para hacer la jarra loca, con alcohol y pastillas".

Las consecuencias de este consumo se observa en chicas y chicos que suelen caer desmayados en boliches. "Muchas chicas luego son víctimas de abusos, tienen más riesgos de contagio de HIV porque no están consciente de lo que hacen, y sufren lesiones en la memoria".

Kalina indica que lo que hay que diferenciar es entre buen y mal consumo. "Son medicaciones muy buenas como calmantes tras una operación, cuando uno sufre los cambios de horario por vuelos, como relajantes y también se usan como antiepilépticos. El tema está en la administración y un uso responsable".

Para Kalina este uso responsable se logra con buenas leyes que se cumplan para penar a quien las vende en forma ilegal, y mucha tarea de prevención, ya sea en colegios, en charlas con jóvenes y padres.

NATURALIZADO
El médico psiquiatra y psicoanalista Rafael Groisman, en tanto, indica que es muy común recibir pacientes que dan como natural el consumo de psicofármacos. "Muchas veces me dicen "ah, además tomo un ansiolítico", como si fuera lo más común".

Groisman, que es miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) dice que estos medicamentos se usan muchas veces erróneamente dentro de lo que denomina la cultura "del no parar".
"En esta sociedad hoy es muy común sentir la necesidad de seguir con todo. Entonces en vez de pensar un tiempo que me pasa, como resolver mi problema, charlarlo no necesariamente con un terapeuta sino al menos con amigos, tomo un psicofármaco y sigo adelante".

Normalmente estas drogas, dice el especialista, son muy buenas para momentos de crisis, pero no suele recomendarse su ingesta por largos períodos. "Después de dos meses hay que ir de a poco retirándolas en forma gradual".

Groisman también menciona que su prescripción hoy está más difundida ya que cada vez más la indican médicos clínicos o ginecólogos. "Consultan por un cuadro de ansiedad y se las recetan. El tema es que luego es muy importante el control, seguir al paciente para que las vaya dejando en el momento adecuado".