La Presidenta se reunió con Arancedo y Dilma Rousseff
Cristina Fernández se reunió durante 50 minutos con el titular del Episcopado argentino y, camino al aeropuerto, pasó por el hotel donde se hospedó la comitiva de Brasil para "saludar" y dialogar brevemente con Rousseff.
La presidenta Cristina Fernández participó hoy en el Vaticano de la ceremonia que dio inicio al pontificado del Papa Francisco y, antes de regresar a la Argentina, se reunió con el titular del Episcopado argentino, el obispo José María Arancedo, y con su par de Brasil, Dilma Rousseff.
La Jefa de Estado se mostró conmovida y hasta lagrimeó por la emoción de ser la primera en la fila de gobernantes y representantes de 130 países en saludar al Sumo Pontífice, el argentino Jorge Bergoglio, con quien mantuvo el lunes un encuentro bilateral en El Vaticano.
Cristina Fernández se reunió luego, durante 50 minutos, con Arancedo y, camino al aeropuerto, pasó por el hotel donde se hospedó la comitiva de Brasil para "saludar" y dialogar brevemente con Rousseff, informaron fuentes oficiales.
En el encuentro con Arancedo, la Jefa de Estado estuvo acompañada por el canciller Héctor Timerman y el secretario de Culto de la Nación, Guillermo Oliveri.
La primera mandataria inició su regreso a la Argentina alrededor de las 16 y se prevé que llegará al país en horas de la madrugada, luego de una escala en Marruecos.
En la ceremonia formal, Cristina Fernández fue la primera gobernante en saludar al Sumo Pontífice por ser Argentina el país de nacimiento de Bergoglio, con quien dialogó por cerca de 10 segundos, bastante conmovida, y en un tono mucho más formal del que pudo apreciarse el lunes.
La titular del Ejecutivo se ubicó en la primera fila durante la misa que se realizó en la Plaza San Pedro, donde se mostró con Timerman; el titular de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti; el diputado, Julián Domínguez; el senador Aníbal Fernández; el jefe de la CGT oficialista, Antonio Caló; el secretario del gremio de taxis, Omar Viviani; y el presidente de la UIA, Ignacio De Mendiguren.
Unos lugares más atrás, alejado de este grupo, pudo apreciarse con rostro serio al diputado de la UCR Ricardo Alfonsín, quien integra la delegación oficial; mientras que el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, debió quedarse en un lugar más alejado debido a que no integró la comitiva oficial.
Previo al saludo formal al Papa, la Presidenta cruzó animadamente unas palabras con la argentina Máxima Zorreguieta, la futura reina consorte de Holanda, y su marido y próximo rey, Guillermo.
Oliveri se refirió al encuentro que mantuvo la Presidenta con Bergoglio y destacó que "lo relevante" del cónclave "fue el pedido" de la Jefa de Estado para que el Papa interceda en el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas.
Por su parte, el ex vicepresidente Julio Cobos también se pronunció respecto a esa reunión y consideró que representó un "mensaje para que no construyamos desde el odio y el rencor".
"Dios permita que empiece una nueva etapa en la que podamos trabajar juntos. Ojalá todo esto haya conmovido a la presidenta (Cristina Fernández) y empiece una nueva etapa de reconciliación de los argentinos", expresó Macri.
En tanto, el titular del bloque kirchnerista en Diputados, Agustín Rossi, calificó la elección de Bergoglio como un "hecho inédito" y advirtió que "analizar la consagración de un Papa con la lógica de la política interna puede llevar a conclusiones equivocadas".
"Decir que había internas (entre Francisco y Fernández) es una mirada muy corta. No hay que darle importancia", agregó el titular del gremio de peones de taxis.
