EDUARDO CURIA CREE QUE AL CRISTINISMO LE ESTA FALTANDO UN ORDENAMIENTO MACROECONOMICO

"Se va acumulando retraso cambiario"

Hay un montón de interrogantes que hacen al clima de inversión, avisa un economista heterodoxo que no duda en señalar los puntos flojos del modelo. No es bueno depender tanto de Brasil y de la soja, resalta.

La presidenta de la Nación, Cristina Fernández, anuncia medidas y divide aguas. Hay quienes sostienen que no hay plan, que cada una de las decisiones son hijas de la necesidad de reforzar la caja estatal. Otros, en cambio, observan una línea político-ideológica coherente, destinada a aumentar la regulación del Estado en la actividad doméstica, parte de una estrategia que apunta a cambiar la matriz económica nacional. A la hora de echar algo de luz sobre esta disyuntiva, el economista Eduardo Curia parece ser uno de los hombres indicados.

-¿Ve una visión de largo plazo en la estrategia que traza el Gobierno?

-Creo que está faltando lo que podría ser el epicentro de una estrategia económica, que es un cierto ordenamiento macroeconómico, con algún intento o pretensión de darle forma y que pueda servir de base para después sí quizás tomar decisiones más circunstanciales. Me da la impresión de que hay una cierta inversión del cono. En la base están operando acciones más ad hoc, de carácter más discrecional. Queda bastante más difuminado el otro factor, el orden macroeconómico. Con lo cual la paradoja es que los propios manejos discrecionales sin aquel soporte, a veces también es difícil encontrar efectos atinados.

-A la luz de las medidas sobre los bancos y las aseguradoras, ¿urge apuntalar el financiamiento del sector productivo?

-Así como uno puede decir esto, obviamente cualquier esquema económico tiene que computar este frente. También es cierto que uno podría decir que el tema de la disponibilidad de divisas en un marco de estrechez relativa aparece como otro objetivo. Es como si se apuntara a un objetivo de actividad económica, hay cierta perspectiva de alguna mejora del ciclo económico, entonces de confirmarse esto requerirá financiación vinculada a aspectos de infraestructura. Hay cosas que cada vez preocupan más, incluido el tema YPF.

-¿El Gobierno va buscando nichos de financiamiento?

-En las últimas medidas vinculadas al tema de los fondos de seguros, estaríamos encaminados en esta dirección. Y a su vez el nivel de actividad va a requerir también de divisas. El gobierno va viendo qué elementos se le van presentando como para ir sorteando obstáculos. Y ahí es donde me parece que se percibe que no existe tanto una visión de anticipación sino el de ir tomando caso a caso.

LAS CAJAS

-¿De no abordar estas cajas, las divisas deberían venir de un mayor nivel de exportaciones, de la colocación de deuda en el mercado?

-Son dos cosas que cada una corre por su andarivel, independientemente que puedan tener puntos de contacto. Acá las medidas, tanto las que tienen que ver con el 5% de los depósitos bancarios y los encajes, y el de los fondos de las aseguradoras, vendrían a ser un tema de financiación de fondos propios en pesos canalizables a la inversión. Acá está también la inquietud de cómo va a jugar el talante empresario de cara a esta disponibilidad de fondos. También hay una pregunta sobre la intensidad con la cual la inversión va a acompañar el ciclo próximo, confirmándolo. O es un mero acompañamiento o es una actitud más decidida.

-¿De qué dependerá esta actitud?

-Eso dependerá del contexto macroeconómico más general, donde habrá que computar aspectos tales como un cierto grado de incertidumbre, el tema de la inflación, la rotación de precios vinculada a la inflación, cuál será la impronta de discusión de salarios del año que viene. Hay un montón de interrogantes que hacen al clima de inversión.

-¿Seguirá en 2013 el retraso cambiario?

-En el tema dólar hay que lidiar contra un retraso cambiario que se acentúa, y aunque el elemento adicional se ralentice porque sube algo la minidevaluación, igual no hay reversión. Se va acumulando más retraso, y el stock ya es muy importante. Este es un factor preocupante. Y a su vez en el tema de la disponibilidad de dólares quedamos muy expuestos al tema soja y a Brasil. Uno presupone que Brasil nos va a comprar más, que nos va a dar aliento. Hay que ver cómo administramos las fricciones con Brasil. Uno queda más confinado que lo recomendable en el tema soja. Dependemos de sus altibajos anuales, incluso de sus altibajos estacionales.

-Las medidas del Gobierno azuzan el debate regulación versus intervencionismo. ¿Qué análisis hace al respecto?

-El tema todavía no hace sistema, pero creo que hay un cierto deslizamiento hacia una densidad creciente de intervención. En el cual el propio tema del frente externo es uno, pero hay otros. El tema que plantea un interrogante es el de la reforma del mercado de capitales. En cuanto a la letra teórica, el proyecto, diría que no es malo. Pero de repente hay una serie de sombras que dan vueltas por ahí, inquietudes, de cómo se podría implementar la ejecución de esta reforma. Cómo se utilizarían las facultades y demás. Eses deslizamiento hace que se ionice más el clima de inversión. Está un tanto más sensibilizado.

EFECTO CHACO

-El BCRA le negó a Chaco la venta de u$s 265.000, empujándolo a la pesificación de sus bonos bajo ley nacional. ¿El celo por cuidar los dólares termina produciendo daños colaterales?

-Es como estas versiones que hay acerca del Parque Eólico del Grupo Ivanisevich en Chubut, donde dicen que no reciben los dólares para pagarle a un proveedor externo. Ya no es un tema de pura legislación doméstica, es un tema de un pago traspasando los bordes.

-¿Se produce un oleaje innecesario?

-Creo que entramos en un túnel de la restricción de dólares. Es un túnel donde se quiere resolver el tópico constipando la demanda de dólares sin tener un buen resorte estructural, sistemático, de generación de divisas, porque el dólar está retrasado. Esto vuelve a cargar las tintas sobre el tema soja. Cuando se está con reglas de juego de este tenor, estos accidentes que se dan acá y allá, a la postre son como exudados del tema básico, tienen la misma raíz aunque aparezcan desconectados.

-¿Por qué pese a los constantes reclamos al Gobierno, los empresarios son optimistas en cuanto al futuro?

-El 2013 en cuanto al ciclo, y frente al 2012, marcaría que habrá una mejora. Por supuesto cada uno le cabrá más o menos el sayo. El ciclo económico venidero, dado ciertos supuestos y cumplidos que sean esos supuestos, puede generar cierta mejora. Pero me parece que esa mejora está condicionada y tiene ciertas dimensiones más estructurales complicadas. Eso es como una especie de irradiación de sombras en el tema. También uno puede decir que en un plazo más elongado, más allá de tal o cual dificultad, la Argentina tiene horizonte, cosa que yo confirmo. De todas maneras me parece que uno debería estar pensando en que el ciclo puede mejorar, aunque está claro que la reacción en estos últimos meses tampoco fue demasiado fuerte. Es decir, tampoco da la impresión de que la mejora será trepidante. Mi consejo sería poner acento en algo más orgánico, darle un mayor marco a la política económica.