La Prensa

Nueve hábitos que hay que desterrar

Además del tabaquismo y el consumo de alcohol prevalecen en la sociedad otras costumbres nocivas para la salud que suelen ser erróneamente consideradas "inofensivas". La ciencia explica por qué hay que evitarlas.

1 * Llevar el teléfono móvil en el bolsillo. Los hombres que utilizan más de cuatro horas diarias su teléfono móvil sufren una reducción del 50% en el número de espermatozoides. Además, llevarlo siempre en los bolsillos del pantalón puede afectar negativamente la calidad del semen y, por lo tanto, la fertilidad masculina. Según el urólogo español Jordi Postius, las radiaciones electromagnéticas de los teléfonos móviles inciden de dos maneras: primero, porque calientan el testículo, y segundo, porque afectan al ADN de las células encargadas de producir los espermatozoides. "Está demostrado que a medida que se incrementa el tiempo de uso de esta tecnología, se produce un deterioro progresivo de los parámetros seminales", aseguró.

2 * Comer rápido. Diversos estudios han constatado que cuando una persona come de manera rápida o apresurada, los mecanismos biológicos que indican al cerebro la sensación de saciedad no se activan a tiempo, lo que se traduce en que la persona ingiera mucha más cantidad de alimento y, por lo tanto, de calorías. Si esta forma de comer se practica de forma más o menos habitual, puede tener consecuencias directas en un mayor sobrepeso o, incluso, obesidad. De acuerdo con expertos en Nutrición, la solución es una vuelta a una comida "en familia, reposada y tranquila, en la que los mecanismos de saciedad se activen de forma natural y se eviten así atracones e ingestas excesivas de alimento de forma habitual".

Otro estudio preliminar difundido recientemente indica que comer con demasiada rapidez podría aumentar el riesgo de diabetes tipo 2. Investigadores de Lituania compararon a 234 pacientes con diabetes tipo 2 y 468 personas que no sufrían de la enfermedad, y hallaron que los que comían con mayor rapidez tenían 2,5 veces más probabilidades de sufrir de diabetes que los que comían más pausadamente.

3 * Consumir alimentos y líquidos en envases plásticos. El Bisfenol A (BPA) es un producto químico que se utiliza desde hace muchos años como componente para la fabricación de policarbonato y resinas epoxi-fenólicas. El policarbonato es un tipo de plástico rígido transparente que se usa para hacer envases de alimentos, como botellas retornables de bebidas, mamaderas, vajilla (platos y tazas) y recipientes. Las resinas epoxi-fenólicas se utilizan en recubrimientos y revestimientos de conservas y depósitos de alimentos y bebidas. Como sucede en todos los materiales que entran en contacto con los alimentos, pequeñas cantidades de BPA pueden migrar del plástico o del recubrimiento de resina a los alimentos y bebidas. BPA es una de las numerosas sustancias que potencialmente pueden interaccionar con los sistemas hormonales del cuerpo humano (disruptores endocrinos).

Se conoce desde los años 30 que puede mimetizar a los estrógenos (hormonas sexuales femeninas). Los efectos sobre la fertilidad y la reproducción y el sistema endocrino ha sido objeto de gran debate científico, ligado a informes sobre los efectos a baja dosis de BPA en roedores.

Un estudio publicado en la revista "Environmental Health Perspectives" muestra que se puede evitar, o al menos reducir, la presencia del BPA en el organismo humano mediante una serie de medidas fáciles de llevar adelante. En el experimento se demuestra que con tan solo tres días de ingerir alimentos frescos y evitar alimentos enlatados o cosas como poner plásticos en el microondas, o no usar vasos o botellas con ciertos plásticos, entre otras medidas, los niveles de Bisfenol A caían hasta un 75%.

4 * Llevar a los chicos en el asiento delantero del auto. Según explica el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI), las plazas más seguras de un vehículo son las traseras, debido a que en la mayoría de los impactos dicha zona es la única que conserva la habitabilidad de los ocupantes.

"Por tal motivo consideramos que la mayoría de las lesiones ocurridas en accidentes de tránsito con niños podrían evitarse si fueran sentados en los asientos traseros, utilizando el cinturón de seguridad y el asiento infantil apropiados para su estatura y peso", subraya el organismo.

Asimismo, aclara que cuando un niño tiene menos de un año de edad o pesa menos de 10 kilos debe usarse un asiento especial porta-bebés, colocándolo en sentido contrario al de marcha. Ello se debe a que en un impacto frontal el débil cuello del niño no soportaría la fuerza con que la cabeza se desplaza hacia adelante.

Cuando los niños pesan entre 10 y 25 kilos (1 a 4 años), se debe colocar la butaca porta-niños de forma tal que el menor vaya mirando hacia adelante. Luego de los 5 años se utilizarán amoldadores de altura hasta que el niño desarrolle una contextura física que le permita quedar correctamente sujeto con el cinturón de seguridad sin la utilización de estos aditamentos. Los niños menores de 10 años, por reglamentación de la Ley de Tránsito, deben viajar en el asiento trasero.

5 * Permanecer varias horas sentado. Un estudio llevado a cabo por el "Instituto Sax", en Australia, difundido en abril último, indica que permanecer horas sentado podría acortar la vida. Los datos obtenidos de la investigación apuntan a que las personas que mantienen esta posición durante la mayor parte del día tienen un 54 por ciento más de probabilidades de morir de un ataque al corazón.

El cuerpo no está hecho para las más de nueve horas al día que queda postrado en una silla o en el sofá, por encima incluso de la media del descanso en la cama (7,7 horas). Una muerte temprana es una de las consecuencias del sedentarismo, pero los investigadores también apuntan a los perjuicios de trabajar constantemente sentado incluso para quienes practiquen deporte.

Para evitar los efectos nocivos se proponen pequeños cambios de hábitos, por ejemplo alternando el trabajo frente al escritorio, con el uso de mesas más altas donde trabajar de pie. Tanto para el tiempo libre como para la jornada laboral los investigadores proponen la búsqueda de un mayor equilibrio entre sentarse, permanecer de pie, caminar y otras actividades.

6 * Dormir poco. Investigadores del Brigham and Women"s Hospital de Boston, en Estados Unidos, aseguran que dormir poco o a deshoras -modificando el reloj biológico interno- hace que el organismo tenga dificultades para controlar los niveles de azúcar en sangre, aumentando el riesgo de padecer diabetes tipo 2 u obesidad. Los autores del estudio, publicado en la revista "Science Translational Medicine", observaron que los cambios en los patrones normales de sueño son capaces de interrumpir los procesos metabólicos del organismo.

Los científicos observaron que la restricción prolongada del sueño y la interrupción simultánea del ritmo circadiano redujo la tasa metabólica de los participantes. Según explicaron, la reducción en la tasa metabólica -la velocidad con la que las células utilizan la energía disponible- puede traducirse en un aumento de más de 4,5 kilos al año si no se cambian los patrones de dieta y actividad.

7 * Tomar gaseosas y bebidas saborizadas. Investigadores del Instituto de Bienestar de la Clínica Cleveland y la Universidad de Harvard descubrieron que un mayor consumo de refrescos endulzados con azúcar y bajos en calorías se asocia con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular. Estudios anteriores relacionaron el azúcar y el consumo de bebidas con el aumento de peso, diabetes, presión arterial alta, colesterol alto, gota y enfermedad arterial coronaria.

"Los refrescos siguen siendo la mayor fuente de azúcares añadidos en la dieta", señaló el doctor Adam Bernstein, autor del estudio y director de investigación en el Instituto de Bienestar de la Clínica Cleveland. "Lo que estamos empezando a entender es que el consumo regular de estas bebidas desencadena una reacción en cadena en el cuerpo que potencialmente puede conducir a muchas enfermedades, incluido el accidente cerebrovascular".


En los refrescos endulzados con azúcar, la carga de azúcar puede dar lugar a un rápido aumento de la glucosa en la sangre e insulina que con el tiempo, puede conducir a la intolerancia a la glucosa, resistencia a la insulina y la inflamación. Estos cambios fisiológicos influyen en la aterosclerosis, la placa, la estabilidad y la trombosis, todos los cuales son factores de riesgo de accidente cerebrovascular isquémico. Este riesgo de accidente cerebrovascular parece ser mayor en mujeres que en hombres.

Otro estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Harvard, asocia el consumo de gaseosas con un aumento del riesgo de desarrollar síndrome metabólico. "Consumir una o más gaseosas al día está asociado con un incremento del riesgo de desarrollar síndrome metabólico -un conjunto de factores de riesgo para el corazón, como hipertensión u obesidad abdominal-, independientemente de si la bebida es normal o "light"", explican los autores del trabajo que se publicó en la revista "Circulation".

En esa misma línea, científicos de la Universidad de Carolina del Norte comprobaron que aquellas personas que abusan de las gaseosas "light" considerándolas inocuas, no sólo mantienen un porcentaje considerable de riesgo de contraer en el futuro alguna patología cardiovascular o diabetes, sino que además suelen llevar una peor alimentación (con gran cantidad de carne, alimentos procesados y azúcares) que aquellas personas que consumen gaseosas no dietéticas.

8 * Olvidarse de usar hilo dental. Un amplio estudio, presentado en el Congreso de la Asociación Americana del Corazón, llevado a cabo en más de 100.000 personas sin problemas cardíacos en el inicio del estudio y seguidos durante siete años, concluyó que una higiene oral correcta reduce en un 24% las probabilidades de sufrir un infarto de corazón y en un 13% el riesgo de ser afectado por un derrame cerebral (ictus). Este estudio también demostró que las personas que se someten a una higiene bucal por un profesional una vez al año disminuyen considerablemente el riesgo de sufrir alguna alteración coronaria o cerebrovascular.

Esto se debe a que la higiene bucal y el cepillado dental reducen el desarrollo de bacterias orales responsables de la inflamación de la encías, lo que aumenta el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular.

Otro estudio de científicos suecos, indica que las enfermedades relacionadas con las encías (enfermedad periodontal) son un indicador importante del riesgo de sufrir un accidente cardiovascular o un derrame cerebral.
Lavarse los dientes, y la lengua, forma parte de la higiene bucodental pero sólo con el cepillado no es posible eliminar las bacterias por completo. Es por ello que los especialistas defienden el uso del hilo dental de forma regular. Sólo con el hilo se elimina de forma completa los restos alimenticios y la placa bacteriana acumulados entre los dientes y bajo el borde de la encía, consiguiendo una higiene dental adecuada. En sólo dos semanas de uso del hilo dental junto con el cepillado, se reduce el sangrado gingival hasta un 38% y la halitosis (mal aliento).

9 * No lavarse las manos. Lavarse las manos salva millones de vidas, destaca el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) "Clean your hands" ("Límpiese las manos"). El simple gesto de lavarse las manos logra salvar millones de vida cada año, eliminando las bacterias y microorganismos que se transmiten a través de este medio. Lavarse las manos con agua no sirve para eliminar estos gérmenes, pero un simple lavado con jabón entre cinco y diez segundos es capaz de prevenir la propagación de enfermedades que provocan gripes, diarreas, neumonías o infecciones oculares, protagonistas de una gran cifra de muertes en algunas regiones.
Desde la OMS aseguran que, para lavarse las manos correctamente, son necesarios entre 40 y 60 segundos, frotándose tanto las palmas de las manos como los dorsos y las puntas de los dedos, con agua tibia.