jueves, 17 de mayo de 2012 I Buenos Aires, Argentina
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Economía
LAS BARRERAS SON INVIABLES EN EL TIEMPO
¿Error o necesidad?
05.02.2012 |

POR CARLOS ALMA *

La ortodoxia conceptual indica que una de las características que define al comercio exterior, es la ecléctica combinación entre la producción competitivamente exportable de un país y la importación de insumos necesarios para su industria, o de productos terminados no fabricados en el país o adecuados para equilibrar los precios internos y frenar los excesos que provoca una única fuente de oferta.

Adicionalmente, también representan el desafío de mantener una permanente actualización de la tecnología permitiendo elevar de forma sostenida los estándares de calidad. La única explicación plausible para limitar una corriente de estas características es la errónea idea por la que se imagina la creación de una barrera defensiva para la producción local, sin considerar que lo que se logra es la generación de una inevitable minusvalía y como consecuencia de ello, un claro mensaje de desconsideración para los consumidores.

Por otra parte, decisiones en este sentido, no orgánicas, o peor aún, no planificadas ordenadamente, provocan reacciones de sentido contrario en aquellos mercados con los que el país mantiene circuitos de intercambio, regulares y satisfactorios. Sin perjuicio de admitir la importancia de cuidar el equilibrio para que la industria local no sea avasallada de manera indiscriminada por productores externos que con metodologías, en oportunidades no transparentes, lleguen a poner en situación complicada a los fabricantes nacionales, tampoco es recomendable polarizar la oferta de forma de casi obligar a la demanda a consumir sin opciones.

Formar parte de un mercado común, o haber formalizado acuerdos bilaterales de libre comercio, implica, ajustarse a los compromisos asumidos salvo que esté prevista la revisión periódica o circunstancial de las pautas originales. En este sentido, la Argentina ha infringido unilateralmente -y también se ha visto afectada sucesivamente- por esta táctica de vulneración que sin la debida armonización con los terceros, ha demostrado ser poco eficaz para lograr objetivos positivos de largo plazo.

LA PEOR HIPOTESIS

Si en cambio, resultara que el amparo para las industrias nacionales fuera un objetivo de segunda prioridad, y la realidad marcara la exigencia de nivelar la disponibilidad de recursos para enfrentar requerimientos financieros públicos, entonces el análisis debe ser enfocado desde una distinta plataforma pues estaría desnudando debilidades en la estructura de aplicación de fondos y en la noción cíclica de la evolución periódica de la economía.

Es sabido que la combinación concurrente de factores de un mismo signo producen resultados determinantes. En este sentido, la coincidencia de la crisis que padecen algunos países centrales, más los riesgos que plantea una menor cosecha agrícola por la prolongada sequía sumadas a las obligaciones que debe enfrentar este año el país, componen un escenario condicionado que obliga a la prudencia y al reacomodamiento de factores como la recaudación fiscal, la demorada y ahora obligada eliminación de subsidios específicos, y finalmente el establecimiento de un método para procurar reducir el persistente drenaje de divisas.

Como derivación, no resulta extraño que con el argumento, no falaz por cierto, de lograr mejorar los saldos de la balanza comercial, se haya implementado toda una serie de instrumentos que entorpecen la dinámica de las importaciones sin desagregar balanceadamente entre mercados de origen, productos terminados o abastecimientos indispensables para las mismas industrias que se postula resguardar.

Con este panorama, es difícil no hacer un juicio de valor al respecto pues existe una alta probabilidad de que en el corto plazo se logre el objetivo pretendido y un relativo alivio, pero tampoco existen demasiadas dudas acerca de la nula perspectiva de durabilidad de esta metodología que históricamente ha demostrado su inviabilidad en el tiempo.

En este caso, se estaría ante la peor hipótesis, por lo que la aplicación de sintonía fina también se exige en esta materia para que la rueda del comercio exterior fluya, sin provocar debilitamiento de la producción por dificultades para obtener sus insumos en tiempo y forma. Para ello, la clave es discriminar con criterio estableciendo la mejor relación costo beneficio para el país.

* Presidente de cacsa s.a consultora de negocios

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