¿Qué le hizo el alcohol a mi cerebro?

El consumo excesivo de bebidas alcohólicas entre los adolescentes deja secuelas irreversibles que la mayoría desconoce. Problemas de memoria, de aprendizaje y de atención son sólo algunas de las fallas que experimentarán a largo plazo las víctimas de las borracheras.

Si tenés menos de 20 años, te gusta salir los fines de semana y casi siempre terminás "tomando de más", esta nota te va interesar. Seguro que habrás notado los efectos inmediatos del alcohol sobre tu organismo: nada te avergüenza, te reís de todo, te cuesta hablar, te sentís un tanto mareado/a, tenés menos reflejos y a veces hasta llegás a vomitar... pero ¿sabés lo que hace el alcohol con tu cerebro?

Aunque te resulte increíble, lo que tomás de más hoy te va a pasar factura por años, incluso durante toda la vida. Porque se comprobó científicamente que el consumo excesivo de alcohol -incluso sólo los fines de semana- causa en los cerebros de los adolescentes daños que quedan para siempre.

Los motivos son fáciles de comprender: tu cerebro, al igual que otras partes del organismo, se encuentra en proceso de maduración hasta aproximadamente los 20 años de modo que al no estar desarrollado por completo, no cuenta con las mismas "armas" que los cerebros de los adultos para defenderse de la agresión que implica la ingesta de alcohol en cantidades excesivas.

En concreto, cada vez que abusás del alcohol estás alterando la estructura de tu cerebro; las partes que se verán afectadas cuando te emborrachás son la corteza cerebral prefrontal y los hipocampos, áreas encargadas de las funciones cognitivas. De modo que al verse comprometidas por el alcohol, te generarán en la actualidad y en el futuro problemas en el aprendizaje, la memoria y la toma de decisiones, entre otras consecuencias.

Por lo tanto, tendrás problemas académicos, te costará comprometerte con tus obligaciones, con el estudio, con un trabajo y además tendrás mayores posibilidades de sufrir ciertas enfermedades que están vinculadas con el consumo excesivo de alcohol.

INMADURO

"El primer punto clave es que estamos hablando del cerebro de los adolescentes, en los que la maduración no ha terminado. Desde el punto de vista de la parte evolutiva, tanto la mielinización como la optimización sináptica continúa hasta después de los 20 años", explicó en una entrevista con La Prensa el doctor Ricardo Allegri, jefe de Neurología Cognitiva de Fleni e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

Según indicó el experto, las neuronas (células nerviosas) tienen prolongaciones -llamadas axones- que van de una parte a otra del sistema nervioso, es decir que lo interconectan. El proceso de mielinización consiste en el recubrimiento de esos axones con una sustancia -que es un fosfolípido- llamada mielina.

"La mielina sirve para que sea más efectiva la comunicación, el transporte de información entre las neuronas", sintetizó Allegri.

En tanto, la unión que permite la comunicación entre neuronas se denomina sinapsis. Por lo que la optimización sináptica "produce una facilitación de las sinapsis, que van a ser más efectivas", apuntó el catedrático.

De modo que cuando estos dos procesos no están conluidos -como sucede en los cerebros de los adolescentes-, la ingesta excesiva de alcohol ocasiona daños.

Según aclaró el especialista, estos daños van más allá de los efectos que se pueden evidenciar a partir de la embriaguez (enturbiamiento de conciencia, disminución del control de impulsos, síndrome cerebeloso o trastorno del equilibrio). "El alcohol no sólo actua de forma inmediata, sino también a largo plazo", subrayó Allegri.

EVIDENCIAS

Para llegar a esta conclusión, se han llevado adelante investigaciones que comparan el cerebro de adolescentes que beben en exceso y el de quienes no beben alcohol o lo hacen con moderación.

Mediante estudios de neuroimágenes se pudo comprobar que en el caso de los bebedores en exceso, el hipocampo -que es la zona donde se genera la memoria- es más chico respecto de los no bebedores y se observaron diferencias en la corteza prefrontal -que regula el control de impulsos, conducta social y sistema ejecutivo-.

También desde la neuropsicología se pudieron constatar variaciones entre los cerebros de bebedores en exceso y no bebedores, que se tradujeron en un menor rendimiento de los primeros a la hora de realizar ejercicios de memoria, de atención y de control ejecutivo.

Otro instrumento utilizado para investigar los efectos del abuso del alcohol fueron las resonancias funcionales. "La resonancia funcional es un estudio en el cual uno genera un paradigma -que es un estímulo- y observa cómo se activa determinada estructura del cerebro. De esta forma se ha demostrado que hay diferencias en la activación de los cerebros de bebedores y no bebedores; hay distinta respuesta a los estímulos, la modifica y la hace menos efectiva en aquellos jóvenes que beben en exceso", aseguró Allegri.

MAS EXPUESTAS

Asimismo, la evidencia científica indica que el cerebro de las mujeres está más expuesto a los daños del alcohol que el de los varones. "El cerebro de la mujer se afecta más que el del hombre a menores concentraciones etílicas; el cerebro femenino tiene una menor tolerancia al alcohol", destacó el jefe de Neurología Cognitiva de Fleni.

Por lo tanto, las adolescentes mujeres -que en la actualidad toman tanto o más que muchos varones- deben tener en cuenta que corren mayor peligro que sus pares masculinos de dañar su cerebro para siempre.

En cuanto a las tendencias que pudieron constatar quienes estudian los efectos del alcohol, Allegri mencionó que en los últimos 40 años han cambiado las formas de consumir este producto. "En 1970 el 80% de los consumidores era bebedor diario -de menores cantidades pero en forma diaria- y un 20% era bebedor de fin de semana", expresó, para luego contraponer: "En la actualidad, el 80% es bebedor de fin de semana".

Por este motivo, el especialista hizo hincapié en la necesidad de que la sociedad tome conciencia de los efectos permanentes que provocan las borracheras de fin de semana en los jóvenes. "Luego será momento de analizar cómo actúa la familia, la medicina y las autoridades para contribuir a revertir esta tendencia al consumo excesivo de alcohol", concluyó.