LO QUE VIENE EN 2012

"Debe acordarse menos del 20%"

Ernesto Kritz adelanta cómo serán las negociaciones salariales, con la inflación como parámetro. El Gobierno y los empresarios buscarán bajar las expectativas. Los sindicatos resistirán.

La agenda del debate salarial parece no cerrarse nunca. Es más, hasta da la sensación de que a veces, como en esta ocasión, cobra trascendencia en un momento inusual: vísperas de navidad y fin de año, y antesala de un verano que suele contener otro tipo de noticias. Sin embargo, el 2012 aparece ya como un ring adonde empresarios y sindicalistas se subirán, una vez más, para dirimir aumentos.

El segundo mandato de Cristina Fernández al frente del Poder Ejecutivo bien puede significar también un quiebre en la política de salarios. Suba de precios mediante, el Gobierno buscaría desalentar las expectativas inflacionarias, con el mismo ímpetu con que también recortó los subsidios. Ernesto Kritz, economista y titular de la consultora SEL, vislumbra un choque de intereses aún mayor que el visto en 2011, con un fuerte componente de pulseada política.

-¿Cómo evalúa el año que pasó en materia de negociación salarial?

-En mi opinión los sindicatos hicieron valer mucho su fuerte capacidad de negociación. Los salarios en 2011 crecieron mucho no solamente en términos nominales. Los últimos datos que tenemos son del segundo trimestre, y allí la suba fue del 33% con respecto al año pasado. Esto se dio frente a una inflación que aún medida por el índice de las provincias, está en un 22 o 23%. Esto quiere decir que este año ha habido una ganancia muy grande en términos reales por parte de los asalariados bajo convenio.

-¿Perdieron los empresarios?

-Del otro lado los empresarios no han podido trasladar todos esos aumentos a precios. Además, aquellos que tienen que afrontar la competencia externa, sus aumentos de costos no se han vistos compensados con un aumento correspondiente en el tipo de cambio. Con lo cual, diría que ganaron más los asalariados que están bajo convenio. Insisto en esto último, porque del sector de los informales no estoy tan seguro. Los empresarios me parece que han tenido que soportar toda la carga.

-En agosto se reunió la mesa del Consejo del Salario, y se acordó un 25% de aumento, frente al 40% que pedían los sindicatos. ¿Los empresarios ganaron aunque más no sea un round en esta pelea?

-En eso estoy de acuerdo, pero hasta donde yo sé no existe ningún convenio colectivo donde la categoría más baja esté ubicada por debajo del salario mínimo. Todas están por encima. Diría que en la práctica el salario mínimo no tiene tanto peso.

LO QUE VIENE

-¿Cree que es factible negociar los salarios del 2012 sin un techo?

-Para el 2012 la negociación va a estar no solamente determinadas por condiciones económicas sino, me parece, bastante teñida por factores políticos. Al menos por lo que se ve por estos días. No es que esto no exista nunca, pero tal vez incida más de lo habitual. Si se produce una ruptura de la CGT de Moyano (Hugo) y de la mayor parte de los sindicatos con el Gobierno, entonces las demandas salariales van a ser altas. Podrían no ser inferiores a las del año pasado, en un contexto donde la economía va a crecer mucho menos, afectada por la crisis internacional. Con lo cual será una situación un poquito más difícil de lo que se ha visto este año.

-El Gobierno y el empresariado tiene expectativas a la baja para frenar el proceso inflacionario. ¿Lograrán concretarlas?

-Tanto los empresarios como el Gobierno están pensando en expectativas a la baja como un mecanismo para desactivar las expectativas inflacionarias. Pero los sindicatos creo que van a insistir en aumentos mayores, quizás no reconociendo o en todo caso reduciendo la importancia de lo que han sido las ganancias reales de los salarios este año.

-¿Es factible un acuerdo de precios y salarios?

-Pienso que un acuerdo salarial y de precios es un buen instrumento complementario. Digo complementario porque no puede ser el eje de una política antiinflacionaria, si es que no se tienen en cuenta los instrumentos macroeconómicos. Es decir, la política monetaria, la política fiscal y la cambiaria. Todavía el Gobierno no ha sido muy explícito sobre qué es lo que va a hacer con estas políticas.

-¿Qué porcentaje de aumento sería razonable para moderar la inflación?

-En una hipótesis de tendencia a la baja de la expansión monetaria, el gasto y una reducción de la apreciación cambiaria, en ese sentido sí tendría mucho más sentido un acuerdo de salarios y precios, y en una perspectiva de ese tipo me parecería razonable que estuviera por debajo del 20%. Pero siempre y cuando exista esta tendencia también al ajuste de las variables macroeconómicas.

-¿Si no es inútil?

-No sirve, porque si yo soy dirigente sindical preguntaría: ¿Por qué voy a subir 20% cuando la inflación puede ser más alta?

-¿Si los sindicatos se avienen a bajar sus expectativas, la respuesta del empresariado tendría que ser frenar los precios?

-Creo que los empresarios estarían dispuestos a hacerlo, pero siempre y cuando estuvieran alineadas todas las variables macroeconómicas.

GANANCIAS

-¿El reparto de ganancias estará en la agenda de negociaciones?

-Bueno, puede estarlo a nivel sectorial o a nivel de empresas. No creo que vaya a pasar como proyecto de ley. El Gobierno creo que ya se ha pronunciado. Sí es probable que haya demandas sectoriales en las negociaciones. Estas van a aparecer en algunos casos.

-¿El mapa sindical es muy heterogéneo?

-Sí, es heterogéneo. Pero en rigor con las empresas grandes, que son las que podrían implementar el reparto de utilidades, ya hay una proporción muy elevada de casos que lo están haciendo para personal no jerárquico, administrativos y obreros. Ya hay bonos anuales, que son equivalentes a la participación en las ganancias, y me parece que los sindicatos van a tratar de que eso se vaya extendiendo. Pienso que irán haciendo acuerdos bilaterales, pero me parece que no habrá una ley que lo haga obligatorio para todos.

-¿Preocupa la pérdida de competitividad a partir del aumento del salario en dólares?

-Creo que sí, sobre todo para los sectores que tienen que competir con la importación o que tienen que exportar. Ahí se les complicó bastante el panorama.

-¿Teme que la crisis impacte en el nivel de empleo de la Argentina?

-Puede impactar, pero no estoy diciendo que va a ser un impacto significativo. Lo que ocurre es que la economía va a crecer bastante menos. El consenso entre los economistas es que la economía crecerá entre 2 y 3%, y si ese es el caso la creación del empleo será muy reducida. Me parece que el objetivo de política debería ser tratar de que no se destruyan empleos como pasó en 2008 y 2009.

-¿De qué manera se puede reducir este 34% de informalidad en el mercado laboral?

-Esto preocupa. La informalidad está hace varios años estancada en niveles del 34 o 35%, declinando levemente. La persistencia de elevados niveles de informalidad coincide con las dificultades que tienen las empresas más pequeñas, que es donde se concentra la mayor cantidad de trabajo no registrado. Estas empresas tienen inconvenientes para poder cumplir con todas las regulaciones y costos no salariales, como las contribuciones. Eso me parece que va a persistir. En todo caso va a haber una declinación muy marginal en el trabajo informal, sobre todo teniendo presente que no habrá mucha creación de empleo. En los últimos años hubo una creación de empleo importante y mayormente en blanco, ahora va a ser pequeña y aunque fuera en blanco, no alcanzará para absorber lo que hay en negro.