Crítica: "Actividad paranormal 3", cuando un fenómeno paranormal se instala en una familia

Las cámaras pueden registrar imágenes no muy agradables

Las circunstancias que van in crescendo terminan sacando a la luz extraños datos, que mejor no revelar. Con muy buenas dosis de suspenso y ubicando al espectador en el papel de un misterioso voyeurista, otro acierto del filme son las actuaciones que encierran la naturalidad de lo instántaneo e imprevisto.

Ficha técnica:
"Actividad paranormal 3" (Paranormal Activity 3). Estados Unidos, 2011. Dirección: Henry Joost y Ariel Schulman. Guión: Christopher B. Landon y Oren Peli. Fotografía: Magdalena Gorka Bonacorso. Escenografía: Kelly Berry. Vestuario: Leah Butler. Actores: Katie Featherston, Sprague Grayden, Lauren Bittner, Chloe Csengery y Chirstopher Nicholas Smith. Presenta: UIP. Duración: 84 minutos. Calificación: Para mayores de 13 años.

Este tercer filme de la saga de "Actividad paranormal", es una precuela de la segunda película y a la vez plantea el origen de esta historia, que recrea la posibilidad de fenómenos paranormales, con elementos mínimos y manteniendo un nivel de suspenso bastante convincente.

Si en la segunda y la primera se vió a Katie ya adulta y encerrando una intensa dosis de misterio y sus posteriores desencadenantes, en la película actual el público va a poder conocer a la chica siendo niña, cuando es poseída por el demonio, o esa figura intangible que provoca curiosas reacciones a su alrededor.

"Actividad paranormal 3" muestra a una joven madre, junto a su nueva pareja, un muchacho que se dedica a filmar fiestas de casamiento y las hijas pequeñas de la mujer.

CAMARA INDISCRETA

El trabajar con la cámara en mano registrando lo que sucede a la gente en una fiesta, hace que el muchacho quiera trasladar ese hábito a su casa y se le ocurra ubicar una serie de cámaras por toda la casa.

Las cámaras ubicadas en cada cuarto registran las veinticuatro horas de la familia, hasta que una noche sucede algo inusual. Al revisar las imágenes captadas, se descubre que la más pequeña de las chicas, dialoga con alguien que no se ve. Cuando se la interroga dice que es Toby, un oso de peluche, que a pesar de que está ubicado "silencioso" en un rincón de la habitación, para la niña pareciera tener vida propia.

Más tarde se descubrirá que Toby quiere divertirse con la mayor de las niñas y comienza a producir un ritual de hechos insólitos asustando a todos.

Las circunstancias que van in crescendo terminan sacando a la luz extraños datos, que mejor no revelar.
Con muy buenas dosis de suspenso y ubicando al espectador en el papel de un misterioso voyeurista, otro acierto del filme son las actuaciones que encierran la naturalidad de lo instántaneo e imprevisto.


Calificación: Buena