La Prensa

Salud y enfermedad entre ricos y pobres

Si bien el nivel de ingresos de un país incide de manera directa sobre el estilo de vida de las personas y su salud, hay otros factores que entran en juego a la hora de establecer similitudes y diferencias en términos de sanidad entre los que más y menos tienen. Un experta analiza la realidad actual y advierte sobre el creciente protagonismo de las enfermedades crónicas.

Hasta hace algunos años atrás las enfermedades infecciosas eran las responsables de la mayor cantidad de muertes en los países pobres, mientras que las crónicas se cobraban el número más alto de víctimas en países ricos. Hoy el escenario es distinto: las enfermedades crónicas -que agrupan a las cardiovasculares, tumores, respiratorias y causas externas- ganaron terreno y ya no pueden ser consideradas la principal causa de muerte sólo en países de altos ingresos sino que el tabaquismo, la dieta malsana, la vida inactiva y el alcohol llevaron a que estas afecciones se extiendan también en países de medianos y bajos ingresos.

"Esta es la gran preocupación del mundo actual, porque si bien son evitables, van in crescendo, matan prematuramente, generan altos índices de discapacidad y además tienen un alto costo para el Estado y para el bolsillo", destacó en diálogo con La Prensa la doctora Marcia Moreira, epidemióloga de la Organización Panamericana de la Salud y Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) en la Argentina.

La experta recordó que desde hace miles de años se sabe que la forma en que la gente vive determina el cómo y el cuándo muere. En ese sentido, explicó que existe un patrón de causas de muerte para países ricos y otro para países pobres y que esos patrones se repiten en los sectores pobres y ricos de un mismo país.

Como ejemplo citó el caso del cáncer de cuello de útero que ocupa el primer lugar entre los distintos tipos de cáncer -en términos de mortalidad- en los países de bajos recursos, mientras que el de mama es el que más mujeres mata en países ricos. Sin embargo, dentro de un mismo país -como la Argentina- el NEA y el NOA -que son las regiones más postergadas- tienen tasas muy altas de cáncer de cuello de útero en tanto que en la región Centro y Sur del país es el cáncer de mama el que más vidas se cobra.

"Esto no sólo responde a una cuestión estricta de tener o no plata, sino que el poder adquisitivo de las personas las ubica socialmente, económicamente y políticamente, en términos de acceso a bienes y servicios. Las personas pobres son las que tienen menor acceso a información, a los servicios de salud, a los medios de prevención y las medidas saludables para preservar la vida y evitar enfermedades", expresó Moreira.

"Las personas pobres son las que comen comida chatarra, tienen un estilo de vida poco saludable y muchas veces no cuentan con Estados que lleven adelante regulaciones para ofrecerles una vida más saludable", añadió.

PREVENCION DESIGUAL

Según puso de manifiesto la especialista de la OPS/OMS, en las últimas décadas se han logrado disminuir las tasas de mortalidad mediante medidas de prevención sencillas tales como la vacunación, aunque incluso en este aspecto se evidencian inequidades sujetas a los ingresos de cada país.

"Las vacunas son accesibles, baratas, fáciles de aplicar y aceptables por la población; son la medida más efectiva para evitar enfermedad, muerte y discapacidad", resumió Moreira para luego agregar: "La realidad muestra que en países como la Argentina, Estados Unidos, Francia y Australia la cobertura de vacunación oscila entre un 98 y un 99 por ciento, pero en Africa o Haití sólo entre un 37 y un 45 por ciento de los habitantes son vacunados. Aún medidas tan sencillas no están llegando de igual manera a los habitantes de países ricos y pobres".

Otra cuestión vinculada con las posibilidades que tiene una población de permanecer sana está relacionada con el acceso al agua. "Tener agua de calidad asegura la salud, evita enfermedades y muertes, pero hay grandes proporciones de la población mundial que no tienen agua ni buena ni mala y tienen que caminar varios kilómetros para conseguirla en pequeñas cantidades y sucia. Por lo tanto, las enfermedades que acarrea el agua están más presentes en países donde la gente no tiene acceso a este recurso natural", argumentó la epidemióloga.

EXPECTATIVAS

Según datos de la OMS, en los países de altos ingresos -como Japón, Canadá y los países europeos- el 70% de la población muere a los 70 años de edad o más. El 29% muere entre los 15 y 69 años. Y sólo el 1% muere antes de los 15 años. En tanto, en los países pobres sólo el 21% de la población llega a los 70 años para morir después. El 43% muere entre los 15 y 69 años y el 36% muere antes de los 15.

"Estas cifras dan una pista de cuáles son las causas de muerte: qué es lo que mata a los niños, qué mata a los adultos y qué mata a los ancianos", aseveró Moreira.

La experta hizo hincapié en que si bien la mayoría de las enfermedades pueden prevenirse fuera del sector salud, el hecho de que el Estado garantice el acceso a servicios de atención sanitaria calificados es otro elemento que suele marcar la diferencia entre lo que sucede en países ricos y pobres.

"En muchos casos, no es necesario que exista un servicio de salud para que la gente sea sana y se mantenga sana; pero una vez que está enferma, el derecho a acceder a servicios de salud de calidad, oportunamente, cuando lo necesita y para lo que necesita, también influirá en la causa de muerte", sintetizó.

EN EL MAPA

Respecto al caso puntual de la Argentina, Moreira indicó que se encuentra dentro de los países de ingresos medios, donde el grupo de enfermedades crónicas no sólo es la principal causa de muerte sin el responsable de un alto índice de muertes prematuras.

"Estamos teniendo gente muriendo de cáncer a los 40 ó 50 años, muriendo de infartos a los 30 ó 50 años y esto no sólo tiene que ver con el hecho de ser rico o pobre sino con el estilo de vida y la falta de Estados reguladores que aseguren un estilo de vida saludable", remarcó la epidemióloga.

En ese sentido, habló de las altas tasas de fumadores y cómo esta problemática no sólo depende de la decisión de los individuos sino que la presión de las tabacaleras y la falta de regulación del Estado para evitar la publicidad del producto, la venta a menores y para controlar la prohibición de fumar en espacios públicos, entre otras medidas, contribuyen a que el tabaco todavía sea una de las principales causas de muerte en países como el nuestro.

El rol de los Estados en materia de alimentación saludable también muestra desigualdades significativas entre países pobres y ricos. "Se suele decir que la gente come mal pero muchas veces tampoco es cuestión de elección: la comida chatarra es más barata y más accesible, lo cual se suma a que no hay ni educación ni información para el público sobre el verdadero costo de esta comida", explicó Moreira, para luego proseguir: "Hay bajo consumo de frutas y verduras, pero si la gente no es educada sobre el valor de estos alimentos, no los encuentra en precio, calidad y cercanía, no los va a comer. El Estado y la sociedad tienen que organizarse de manera que los niños prefieran una manzana a una gaseosa; estos son valores culturalmente transmitidos, que sirve regular también desde el Estado y la sociedad".

Por último, la especialista insistió en que las causas de muerte que prevalecen en cada país no están sujetas únicamente a su nivel de ingresos ya que las políticas que lleva adelante el Estado en bases a sus recursos juegan un papel fundamental.

"Estados Unidos es más rico que Canadá pero los canadienses son más sanos que los estadounidenses porque Estados Unidos no tiene la salud como un derecho, mientras que Canadá ha fijado la salud como un derecho universal", concluyó.