SIGUE CONMOVIENDO EL MUSICAL "DRACULA", A DOS DECADAS DE SU ESTRENO
El regreso del vampiro
icha técnica:
Drácula. Libro, coreografía, puesta de luces y dirección general: Pepe Cibrián Campoy. Música original y co-dirección musical: Angel Mahler. Co-dirección musical: Damián Mahler. Escenografía: Carlos López Cifani. Diseño de vestuario: Fabián Luca, Alfredo Miranda. Diseño de sonido: Osvaldo Mahler. Intérpretes: Juan Rodó, Candela Cibrián, Luna Pérez Lening, Leonel Fransezze, Adriana Rolla, Germán Barceló, gran elenco y orquesta en vivo. En el teatro Astral.
Tanto se ha dicho de "Drácula", la gran creación musical del binomio compuesto por Pepe Cibrián Campoy y Angel Mahler, estrenada hace ya dos décadas, que esta reentré invita, más que a desmenuzar la pieza con afán de descubrimiento, a identificar ciertos cambios producidos con el paso del tiempo, que no han hecho más que depurar el resultado hasta convertirlo en un eslabón clave de la historia teatral argentina.
Es sabido que la osadía de Cibrián-Mahler llevada a escena en aquella temporada 1991 en el estadio Luna Park alentó un movimiento de artistas y de público que comenzaron a asumir como posible un teatro musical local de gran envergadura, moldeado con la pasión que nos caracteriza desde siempre a los argentinos.
Es esa pasión la que aún hoy quiebra con fuerza la cuarta pared del escenario e inunda toda la sala apenas suenan los primeros acordes de la partitura de Mahler. Es cierto que la del sanguinario conde transilvano no es una historia que nos pertenezca, pero sí lo es la forma en que está narrada, con un fuerte acento en los dilemas internos de los protagonistas y en su búsqueda de la felicidad (aunque no a cualquier precio).
Con el agregado de varias escenas conectoras, el relato ha ganado en claridad y Cibrián Campoy se permite de este modo abrir el juego para dar mayor intervención a los roles secundarios, con la seguridad de que, una vez más, ha sabido reunir a un elenco joven, pujante y sin fisuras. También la música exhibe nuevos bríos y detalles de preciosismo, junto con los sones marciales ya característicos. La presencia de Damián Mahler (hijo de Angel) en el foso, empuñando la batuta, es un aporte que no pasa inadvertido.
NUEVOS MATICES
¿Qué es lo que emociona de este "Drácula" versión 2011? Naturalmente, la entrega de una figura como Juan Rodó, que, con tantísimas funciones a cuestas, sigue hallando inquietantes matices a su trastornada criatura. Pero también el fervor de los artistas nóveles como Candela Cibrián (sobrina de Pepe), Luna Pérez Lening, Adriana Rolla, Leonel Fransezze, Germán Barceló y tantos otros. No sólo son buenos actores y mejores cantantes, sino que asumen un compromiso con los personajes que electriza el aire.
"Drácula" moviliza también, a esta altura, las historias personales de quienes se descubrieron amantes de los musicales en aquellos primeros "90 y hoy asisten a este reestreno con la alegría de recuperar viejas emociones.
No cabe despojarse de esa mirada subjetiva cuando un hecho teatral pulsa cuerdas tan íntimas.
Quedan como cuentas pendientes algunas cuestiones menores referidas, por caso, a la escenografía, que en escenas clave como la boda de Lucy o el renunciamiento de Drácula no está a la altura del conjunto. Con todo, el vestuario y la iluminación son tan vistosos y de tal expresividad que elevan la apuesta estética en este celebrado regreso del vampiro que sucumbió por amor.