El empresario le organizaba fiestas sexuales al primer ministro

La policía italiana arresta a un amigo de Berlusconi

Alberto Tarantini está acusado de tráfico de drogas y pago de sobornos. Pagaba sus contactos políticos con prostitutas o mujeres-imagen. Fue el proveedor de 18 bacanales en la mansión del jefe del Gobierno.

Bari - La policía italiana arrestó por "tráfico de drogas, peligro de fuga y posible contaminación de pruebas" al empresario que le organizaba fiestas sexuales al primer ministro Silvio Berlusconi, Gianpaolo Tarantini, quien el lunes será indagado en el penal de Bari, donde quedó alojado.

La captura se produjo en el aeropuerto de esa ciudad, capital de Apulia (nordeste de la península), a pedido del fiscal Antonio Laudati, quien además lo investiga por pago de sobornos para ganar licitaciones públicas en el ámbito de la salud y por tráfico de prostitución.

El apellido del detenido, de 34 años, saltó a la primera plana con la irrupción mediática de la meretriz de lujo Patrizia D"Addario, quien narró con detalles la noche de lujuria que pasó con el premier en el Palacio Grazioli y presentó ante la fiscalía videos, fotos y grabaciones del fogoso encuentro. Igualmente, ya era investigado por una red de concesiones ilegales a su compañía Technohospital.

"Mi cliente mantiene un buen estado de ánimo", señaló el abogado Nicola Quaranta, para luego indicar que su defendido está imputado de utilizar prostitutas o y/o mujeres-imagen a fin de conseguir "contactos útiles" en círculos políticos para sus actividades empresariales.

JOVENES INDAGADAS

Los detectives tienen también en la mira a Alessandro Mannarini, Stefano Iacovelli y Massimiliano Verdoscia, todas del entorno del encarcelado. El último de los nombrados está sospechado de comprarle la cocaína a Iacovelli para después dársela a Tarantini, de cuyas compañías familiares es representante administrativo.

En el marco de la pesquisa, los sabuesos llegaron a Roma con el propósito de escuchar a algunas de las jóvenes -fueron convocadas ocho- contratadas para las festicholas.

Los efectivos quieren corroborar la autenticidad de las declaraciones del "entregador de meretrices", quien confesó que entre setiembre de 2008 y febrero pasado aportó una treintena de ellas a 18 bacanales celebradas en las mansiones del mandatario italiano (Roma, Porto Rotondo y la turística isla de Cerdeña).

Tras aclarar que el anfitrión desconocía ese "tráfico sexual", Tarantini precisó que las chicas que pernoctaban con el líder conservador cobraban 1.000 euros. (ANSA y EFE)