SE CONVIERTE EN LA ABUELA DE "CAPERUCITA" EN LA VERSION PARA ADULTOS DE JAVIER DAULTE

Verónica Llinás ya es leyenda

Con Valeria Bertucelli y Alejandra Flechner encabezan la pieza de potente humor negro. La ex de Gambas al Ajillo hace treinta años que se dedica al arte y dice que además de dibujar y escribir, aspira a un proyecto de autogestión.

En la platea del Multiteatro, a Verónica Llinás se la ve contenta con su papel de la abuela, que se convierte en lobo, en la versión para adultos, de "Caperucita" que el autor y director Javier Daulte, acaba de estrenar, en la sala de Corrientes y Talcahuano.

Llinás que comparte protagónicos con Valeria Bertucelli, Alejandra Flechner y Héctor Díaz, dice que fue un "desafío hacer este doble papel (abuela y lobo). Antes del estreno, me preguntaba si iba a poder hacer los dos personajes". El resultado es una suma de elogios de público y crítica.

-La pieza habla del universo femenino, a través de una mirada no muy complaciente, ¿qué piensa usted de ese aspecto?

-Mujeres y hombres quedan conmocionados con lo que les contamos. Si bien el público femenino es el más sorprendido. Es un relato muy humano, porque todos tenemos un lado monstruoso y otro en el que demostramos buenas intenciones y nos gustaría dar amor, aunque a veces no se puede. El autor habla del exceso de amor, de lo posesivo, destructivo, paralizante.

HUMOR ARGENTINO

-¿Elige mucho los personajes?

-Si bien prefiero elegir, no siempre fue así. Uno es muy cruel como actor y a veces por temor a que no te recuerden aceptas cualquier cosa. Tengo treinta años de teatro y tampoco es cuestión de que eso desaparezca de un plumazo. A De acuerdo a las épocas me muero o no de ganas de trabajar.

-¿Su trabajo con Antonio Gasalla en la televisión terminó de redondear un estilo de actuación?

-Cuando trabajé con Gasalla en televisión yo venía del teatro y de haber construido mi propio estilo, creo que eso le gustó mucho a Antonio y no puedo decir que él no me haya influido. Lo primero que hice en teatro fue mimo y clown con Omar Viola, luego vinieron las Gambas al Ajillo y el Parakultural eso que hacíamos con las chicas, tuvo puntos de coincidencia con lo que hace Gasalla. No me gusta copiar el estilo de tal o cual actor. Es lo mismo cuando decimos que vamos a hacer una "sitcom" como los norteamericanos. No es verdad, porque el humor de los argentinos es muy distinto al de ellos.

-¿Volvería a hacer las Gambas al Ajillo?

-Me gustaría volver al proceso de autogestión que teníamos con las Gambas... porque hacíamos lo que queríamos, bailar, cantar, actuar, hacer mimo y nos dirigíamos nosotras mismas. Recuerdo que una vez vino un productor que quería financiarnos como a Las Primas y cuando nos vió actuar, con ese estilo tan de humor negro, tan provocador, huyó despavorido.

NUEVAS GENERACIONES

-¿Cree que se perdió ese estilo de hacer teatro en las nuevas generaciones?

-Era una forma más exterior de actuar, le dábamos más importancia a lo corporal, al gesto, a la composición del personaje. En ese aspecto esta Caperucita exige un abordaje más interno, más emocional. En cuanto a las nuevas generaciones, no puedo decir que conozca demasiado, porque veo poco. El Parakultural, en los "80, nucleó un movimiento de artistas muy interesantes y eso fue mutando. El teatro argentino es muy bueno y cada generación va encontrando su propio estilo.

-¿Fue positivo que en su familia, su madre fuera pintora (Marta Peluffo), su padre escritor (Julio Llinás) y su hermano cineasta (Mariano Llinás)?

-La mía no es una familia tipo y siempre fui muy estimulada en lo que hacía. Cuando tenía doce años, con mi hermano, primos y amigos, teníamos un grupo de teatro que se llamó Floripondio, con el que hicimos varias obras y mi madre armaba los escenarios, nos maquillaba y hacía las escenografías. Ahora además de actuar, me gusta escribir y dibujar.

Juan Carlos Fontana