EL TEATRO ARGENTINO DE LA PLATA CONTINUA CON UNA TEMPORADA LIRICA DE LA MAS ALTA CATEGORIA

Buena rsposición de "Don Pasquale"

"Don Pasquale", drama bufo en tres actos. Libro: Giovanni Ruffini (M. A.). Música: Gaetano Donizetti. Cantantes: Ricardo Ortale, Paula Almerares, Carlos Natale, Víctor Torres y Carlos Iaquinta. Escenografía e iluminación: Raúl Bongiorno. Vestuario: Sergio Massa. Regie: Alberto Félix Alberto. Coro (Sergio Giai) y Orquesta Estables del Teatro Argentino (Javier Logioia). Argentino, de La Plata, el viernes 16.

Un gran teatro de ópera, en pleno funcionamiento. Frente a la lamentable ausencia del Colón y con la positiva conducción artística del maestro Reinaldo Censabella, el Argentino exhibe lúcidamente esta condición y continúa desarrollando con regularidad una temporada que se inició con una exitosa "Tosca" y proseguirá con "Cavalleria rusticana", "I Pagliacci", "Nabucco" y "Los cuentos de Hoffmann". Ahora le tocó el turno a "Don Pasquale", y desde ya se puede afirmar que el título bufo de Donizetti contó por sobre toda otra cosa con una producción de real excelencia, creativa sin ninguna transgresión, divertida, dinámica, colorida y paralelamente con ello, absolutamente ajustada al espíritu de la obra. El responsable principal de esta exitosa puesta, tan inteligentemente estudiada hasta en sus más mínimos detalles, fue Alberto Félix Alberto, y su labor sirvió para confirmar que en algunas ocasiones (Norma Aleandro, Alicia Zanca) los directores de la escena de prosa son capaces de volcar también su talento y su refinamiento en el tinglado lírico. Raúl Bongiorno fue por su lado el encargado de un diseño lumínico simple pero efectivo y de la realización de unos decorados si se quiere naif, por cierto armoniosos y bonitos, mientras que sobresalió el vestuario elaborado por Sergio Massa, quien se apartó de los habituales estereotipos, para trazar figurines bellamente estilizados, de carnadura humana, realista. LA PARTE MUSICAL En otro plano, cabe afirmar que la Orquesta Estable del coliseo platense exhibió un sonido grueso de conjunto, desprolijidades impropias de un organismo de ese rango y una afinación global despareja (de la trompeta solista del comienzo del segundo acto, mejor no hablar). A su frente estuvo Javier Logioia, quien cumplió un cometido discreto, caracterizado por momentos por su velocidad y su sonoridad excesiva, al tiempo que el Coro de la casa, preparado por Sergio Giai, se manejó con corrección. En el cuadro de cantantes se destacó de manera nítida el barítono Ricardo Ortale (protagonista), quien en una demostración encomiable de versatilidad artística y en un papel cómico que no es desde luego de su especialidad, mostró un registro entero, pletórico, pero por encima de esto, realizó una composición de su personaje decididamente magnífica, tanto en el fraseo como en los aspectos teatrales, que no tuvieron un ápice de payasescos. Difícilmente se podría pedir un "physique du rol" más apropiado que el de Paula Almerares para la parte de Norina. Pero además de ello, esta soprano de carrera internacional, perteneciente a una familia de distinguidos músicos de La Plata, cantó con acentos cristalinos y agradable legato y se movió con soltura; ello no obstante, debería revisar estrictamente su emisión y mecanismo de impostación a partir del pasaje alto, sector en el que mostró opacidad y discontinuidad tímbrica. Víctor Torres (Malatesta), a despecho de su desleimiento colorístico y su carencia de un esmalte vigoroso, se desplazó de todos modos con desenvoltura y acreditó articulación sugerente. La labor del tenor Carlos Natale (Ernesto), en cambio, fue decepcionante, debido a sus desentonaciones, su proyección apretada y la pequeñez de su caudal. Carlos Ernesto Ure