Asesores de la Guardia Revolucionaria de Irán estuvieron sobre el terreno ayudando “activamente” a dirigir la ofensiva relámpago que permitió a los rebeldes hutíes arrebatarle en menos de 48 horas la costa yemení del mar Rojo a las fuerzas progubernamentales, un golpe contundente a los intereses de Estados Unidos y sus aliados regionales y que supone la intervención más directa de Teherán en favor de estas milicias.
“Antes se habían centrado en la planificación estratégica y no estaban en el campo, pero en la última escalada dijeron presente en todos los niveles, incluida la planificación de maniobras tácticas y el trabajo con comandantes en el frente”, reveló una fuente de los insurgentes.
Además, los “expertos” procedentes del país persa analizaron comunicaciones internas del adversario e inteligencia satelital, capacidades de las que carecían los hutíes, quienes aprovecharon muy bien esos mensajes interceptados para rastrear a las fuerzas aliadas rivales, respaldadas por Arabia Saudita y también para generar confusión en las huestes enemigas que, para colmo, exhibieron divisiones que acabaron sellando su derrota. El rápido asalto, que abarcó 115 kilómetros, se coronó con una entrada sin oposición a ciudades casi vacías como la portuaria de Moca, que quedó abandonada por el desbande rival.
ADVERTENCIA
Envalentonados, los rebeldes advirtieron que atacarán intereses norteamericanos en Medio Oriente si Washington acude en auxilio de Riad en la guerra civil que se libra desde desde 20014 en el empobrecido país árabe o intenta desbloquear el estratégico estrecho de Bab al Mandab, conquistado recientemente por los milicianos.