Suplemento Económico

Ya lo dijo Darwin

Jamás hubiera pensado Charles Darwin, cuando publicó su teoría sobre la evolución de las especies en 1859, que el corpus conceptual iba a ser lo suficientemente plástico como para adaptarse a la explicación de la mutación de la economía argentina transcurrido el primer cuarto del siglo XXI. Y, sin embargo, ocurrió.

Desde Miami, Estados Unidos, adonde asistió al evento Shield of the Americas, Javier Milei aplicó la teoría de la selección natural al proceso que vive la Argentina tras dos años de paulatina y persistente apertura de la economía. “A algunos sectores les va a ir muy bien y a otros, si no se adaptan, les va a ir mal", sentenció.

Luego agregó: “Si usted tiene un cambio de precios relativos, los relativos van de un sector a otro. El sector que ha sido perjudicado va a contraer su producción y va a despedir trabajadores, pero eso también va a tener como contracara que son precios más baratos, entonces usted puede reasignar a otro sector de la economía que van a absorber esos trabajadores y les van a pagar salarios más altos”.

Como colofón, aplicó la siempre optimista lógica liberal para estos casos: “Es cierto que esta empresa cierra y estos empleos se pierden, pero ahora usted tiene 300 dólares más para gastar en la economía".

Quizás el problema central, y ya lo vimos en los ‘90, radique en la pérdida de foco que se produce cuando la política, entendida como diseño de un proyecto nacional, queda supeditada al arbitrio de la economía en lugar de ser la ciencia económica la herramienta para concretar un plan de crecimiento y desarrollo como país, delineado por la política. El carro adelante de los caballos.

El jefe de Estado no puede pensar en estos términos porque su formación ideológica se lo impide. Para un libertario la economía lo es todo. Lo extraño es que tenga en su propio equipo económico gente que opine distinto y que, además, lo proclame.

Este es el caso del economista Ernesto Talvi, flamante funcionario del Palacio de Hacienda. Talvi, exsenador y excanciller uruguayo -también está el chileno José Luis Daza en la Legión Extranjera del Toto Caputo-, se dio un tiro en el pie y flaco favor le hizo al programa económico al afirmar:

“Hace 20 años que soy liberal progresista. Siempre he dicho que a principios de los ‘90 eramos muy ingenuos. Creíamos que si acomodábamos el déficit fiscal, bajábamos la inflación, abríamos la economía y desregulabamos los créditos dirigidos, esa era la llave de la prosperidad. Pero la prosperidad es bastante más terca”. Fin.

LA VIDA REAL

En la trinchera de la vida real esta semana fue publicado el dato de inflación del mes de febrero, que resultó ser del 2,9%, igual que el número de enero. En ese rango estuvieron también los pronósticos de las consultoras privadas.

Bajar el Indice de Precios al Consumidor, empujarlo a perforar la línea del 2% parece en la actualidad una misión imposible. Mucho más cuando el incremento del precio del combustible, merced al conflicto en Medio Oriente, levanta oleaje en el resto de la cadena de precios.

Esta vez el rubro Vivienda, gas, agua, electricidad y otros combustibles lideró las subas con un 6,8%. Le siguieron Alimentos y Bebidas no alcohólicas y Bienes Servicios varios (3,3%); y Restaurantes y hoteles (3%). De esta manera, la inflación acumulada en el bimestre es del 5,9%, volviendo utópico alcanzar la meta del 10% anual que fija el Presupuesto 2026.

“Por primera vez en los últimos ocho meses el indicador de inflación estimado por el Indec no subió respecto del mes anterior, manteniéndose en 2,9%”, sostuvo Julián Neufeld, economista de la Fundación Libertad y Progreso. Y añadió: “El resultado parecería dejar entrever el comienzo del fin del efecto adverso que tuvo sobre los precios la depreciación del peso del segundo semestre del año pasado”.

En el día a día hay números que exhiben la ardua batalla que libran los empresarios y los comerciantes ante la merma del consumo. Según un informe de la Cámara Argentina de Comercio, el número de locales vacíos en el distrito porteño aumentó en casi 39%. “En concreto, durante el primer bimestre de 2026 se detectaron un total de 284 locales en venta, alquiler o cerrados en las áreas relevadas”, recalca el documento.

Otros rubros también confirman la tendencia. De acuerdo a lo informado por la Asociación de Concesionarias de Automotores de la República Argentina (Acara), el número de vehículos patentados durante febrero de 2026 ascendió a 42.026 unidades, lo que representa una baja del 5,7% interanual, y una retracción del 36,5% con respecto a enero.

En lo que hace a maquinaria agrícola -cosechadoras, tractores y pulverizadoras-, se vendieron 360 unidades, lo que implica una baja del 10,7% interanual y una caída del 27,1% contra enero. Sólo las motos tuvieron una comercialización explosiva: creció 72,3% interanual y 3% mensual.

EL TRABAJO

Por repetida, la premisa no deja de ser cierta: la creación de empleo es o debería ser una prioridad de cualquier programa económico. Hacia ese fin tendría que propender un sistema de libre comercio sano, con ciclos virtuosos. Hoy por hoy estamos lejos de esto.

A lo largo de la semana tuvo alto impacto un informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA y la plataforma Edenred que muestra los malabares que hacen los trabajadores en la Argentina para no caerse del tablero.

Bajo el título La alimentación y comensalidad en población asalariada de la Argentina, y sobre 1.171 casos, el documento revela:

* El 61,1% de los asalariados se saltea comidas. Esta cifra asciende al 72% entre quienes no acceden a recursos básicos (heladera, microondas).

* El 78,5% de los trabajadores opta por alimentos menos nutritivos. El número sube al 86,7% entre quienes perciben los ingresos más bajos (hasta $800.000).

* El 56,2% sufre la doble privación de saltarse comidas y comer alimentos poco nutritivos. Entre los jóvenes de 18 a 29 años, sube al 66,8% (vs. 44,5% en mayores de 60 años).

* El 22,6% de los asalariados no come durante su jornada, y el 41,5% de los asalariados almuerza en su escritorio.

* Solo el 44,4% de los asalariados recibe algún aporte de su empleador para la alimentación.

* El 80% de los trabajadores gasta menos de $10.000 por día.

¿Y qué ocurre con el empleo? La mayor parte del crecimiento de la cantidad de puestos de trabajo (15%) se debe al fuerte incremento de asalariados no registrados (22%) y de no asalariados (24%). En su mayoría se trata de trabajadores por cuenta propia en condiciones de informalidad o baja calidad del empleo. Este fenómeno se observa desde 2016, recalca Fundar. “Sin embargo, desde 2023 se profundizó, evidenciando una mayor divergencia entre el empleo precario y el asalariado registrado”, recalca la consultora.

MUNDO EN GUERRA

El enfrentamiento en Medio Oriente produjo lo inevitable: el incremento del precio del barril de crudo. Su impacto en la cadena de precios global es lógico y los especialistas ya hablan de un posible rebrote de la inflación, flagelo de lo que algo sabemos por estas costas.

En medio del conflicto asoman los optimistas que buscan encontrarle el lado positivo, llevar agua para el molino del país. Allí se paran quienes, a partir del superávit energético alcanzado por el gobierno de Javier Milei, piensan que Argentina podría hacer buenos negocios entre los escombros.

Sin embargo, el incremento en el precio de los combustibles no tardó en llegar a los surtidores locales, con el consecuente efecto negativo que tendrá sobre el esquema de logística. Buena parte de lo que se puede ganar exportando energía, lo perderá la sociedad pagando más caro bienes y servicios.

Mientras la guerra en Medio Oriente vuelve al futuro más incierto, como si ya no lo fuera en estas pampas; mientras los precios flamean y el empleo no arranca, los senadores nacionales se actualizan el salario. Atados a las negociaciones del personal de planta, que obtuvo una mejora del 12,5%, un senador pasará a ganar $ 11 millones en marzo. Casi nada.

La casta se adapta, supera escollos y perdura. Ya lo dijo Darwin.