Por Oscar Couyet
Una suba de tasas en Estados Unidos en la próxima reunión de la Reserva Federal (septiembre) quedó sobre la mesa. Kevin Warsh, flamante presidente de la Fed, aseguró esta tarde en conferencia de prensa que "no dudará en actuar" para poner coto a la inflación, después de que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) decidiera dejar el costo del dinero sin cambios, en un rango de entre 3,5% y 3,75%, tal como se esperaba.
Mientras tanto, la Tercera Guerra del Golfo no da señales de apaciguarse y el petróleo volvió a pisar el acelerador (+6,56%, hasta los 84,46 dólares). Por eso Wall Street cerró en rojo vivo: el Dow Jones cedió 2,19%, hasta los 51.594 puntos, su peor jornada desde abril de 2025; el S&P 500 perdió 1,51%, hasta los 7.316 enteros; y el tecnológico Nasdaq se desplomó 1,74%, hasta las 24.442 unidades.
El titular del banco central estadounidense fue tajante: "no existe un objetivo de inflación flexible" para el Comité, y el único número que contemplan es el techo del 2%, mandato histórico de la Fed. Es decir, un piso muy por debajo del 3,5% anual que marcó la última medición.
Pese a la inflación persistente, la incertidumbre por la escalada del conflicto en Medio Oriente y un previsible repunte de los precios de la energía, el FOMC optó por no mover el amperímetro en la reunión de julio. La novedad fue que, a diferencia de junio -cuando la decisión se tomó por unanimidad-, esta vez tres de los doce miembros de la Junta de Gobernadores votaron en disidencia. Esto no le gustó al mercado.
En el plano empresarial, las acciones de semiconductores siguieron en caída libre, en medio de una creciente inquietud por el retorno de las inversiones en inteligencia artificial y el temor a una mayor competencia china. Micron se hundió 9,94% y AMD 5,51%, mientras que Marvell Technology cedió 6,34% y Lam Research 6,4%. Ni Nvidia se salvó: retrocedió 3,55%.
Los inversores estuvieron además con la lupa puesta en los balances trimestrales de Meta y Microsoft, difundidos después del cierre de Wall Street. Uno decepcionó por las razones de siempre; el otro fue recibido con aplausos.
Meta informó, para el segundo trimestre de 2026, ganancias por acción de 6,18 dólares, lejos de los 7,13-7,14 dólares que esperaba el consenso, pese a haber superado las estimaciones de ingresos (60.800 millones de dólares). A eso se sumó una proyección de ingresos para el tercer trimestre más floja de lo previsto y un fuerte golpe al flujo de caja libre, en un contexto donde los inversores ya venían con la ceja levantada por el ritmo de gasto en infraestructura de IA. Resultado: las acciones de Meta caen más de 6% en el mercado extendido.
Todo lo contrario ocurrió con Microsoft, que superó cómodamente las expectativas: ganó 4,74 dólares por acción sobre ingresos de 90.000 millones de dólares, contra los 4,24-4,33 dólares y los 87.700 millones que preveían los analistas. El gran motor fue Azure, que creció 43% y llevó los ingresos de la nube a superar, por primera vez, los 100.000 millones de dólares en el año fiscal; Microsoft Cloud, por su parte, avanzó 27%, y la cartera de contratos aún no facturados saltó 84%, hasta 678.000 millones de dólares. A eso se sumó que el gasto de capital del trimestre quedó por debajo de lo previsto, lo que despejó el principal fantasma del mercado: un gasto descontrolado en infraestructura de IA, como el que le pasó factura a Meta.
"El mercado no está diciendo que Zuckerberg esté equivocado. Está diciendo: 'mostrame los retornos'. Gastar plata es fácil; ganar retornos excepcionales sobre esa plata es la parte difícil. La historia está llena de empresas que fundieron fortunas persiguiendo el futuro y en el camino destruyeron valor para sus accionistas", escribió un analista de Rose Celine Investment.
Mañana, también después del cierre, será el turno de los balances de Apple y Amazon.
El Merval cerró en baja, en sintonía con el humor adverso de los mercados emergentes (EEM -2,06%; Bovespa -1,55%). Perdió 0,7% en moneda local y, medido en dólares CCL, terminó en torno a los 2.039 puntos, en mínimos diarios. En el podio de las subas se ubicaron Metrogas (+3,69%), Edenor (+0,44%) e YPF (+0,31%), mientras que encabezaron las bajas Supervielle (-2,28%), Central Puerto (-1,75%) y Ternium (-1,64%). Se negociaron en renta variable $368.000 millones (86% del total fueron Cedear).
Lo más relevante en renta fija fue la última licitación de deuda pública del mes. Los analistas de Proficio Investment resumieron así el resultado: "El Tesoro adjudicó 12,21 billones de pesos contra ofertas por 13,98 billones, un rollover del 145%, con la demanda concentrada en el nuevo Dual A3500/Tamar ene-28 (4,72 billones) y la Lecap corta oct-26 (4,61 billones, que cortó en 2,05% TEM). En la subasta hard MEP, el AO29 sumó 309 millones de dólares al 8,02% TNA, con segunda vuelta el jueves de hasta 150 millones adicionales al precio de corte. La absorción neta por encima de los vencimientos apunta a descomprimir la presión sobre el tipo de cambio de fin de mes, aunque a costa de restarle liquidez al sistema y con riesgo de tensionar la curva de pesos en las próximas ruedas".
“Se estiró la duration de la cartera en 0,92 años y se patearon vencimientos por $ 5,5 billones a 2028”, destacó Felipe Nuñez, economista jefe del Palacio de Hacienda.
En el mercado de cambios, la nota más saliente fue que el Banco Central volvió a sumar reservas —36 millones de dólares—, apenas un día después de haber roto, el martes, su histórica racha de 135 jornadas consecutivas con saldo positivo. El dólar mayorista operó levemente ofrecido y cerró en $1.496 (-0,13%), tras haber abierto en $1.500.
Las reservas netas, según el economista Federico Machado, llegaron a 11.677 millones de dólares.