‘Gracias, Luchino Visconti’, una exposición en homenaje al director milanés, que conmemora el 50° aniversario de su fallecimiento, se inauguró este martes en el Museo Teatrale del Teatro La Scala de Milán y permanecerá abierta hasta el 31 de marzo.
El realizador italiano "revolucionó la forma de concebir la dirección de ópera", transformándola en una suerte de teatro total. Sin embargo, Visconti "no fue sólo un gran director de ópera; fue también uno de los mayores artistas del siglo XX", afirmó Fortunato Ortombina, superintendente del Teatro alla Scala, al presentar la muestra.
Visconti es conocido sobre todo como director de cine, vinculado a películas memorables que van desde ‘Obsesión’ y ‘Senso’ hasta ‘Rocco y sus hermanos’, ‘El gatopardo’, ‘Muerte en Venecia’ y ‘Ludwig’. Sin embargo, en la exposición de La Scala -curada por Giovanni Agosti y diseñada por Margherita Palli- el foco se centra naturalmente en la relación con el principal teatro de ópera de Milán.
Ortombina señaló, por ejemplo, que la película ‘Senso’ comienza con una interpretación de la famosa cabaletta ‘Di quella pira...’ de ‘Il Trovatore’, ambientada en La Fenice (aunque la escenografía procedía de La Scala). Dicha cabaletta (la segunda parte de un aria) no figuraba en la novela de Camillo Boito en la que se basaba el filme. Fue una invención de Visconti, un apasionado del melodrama -género que describía como un "compendio de imágenes de la vida misma"- durante toda su vida.
UNA HUELLA
"La exposición -explica la directora del museo, Donatella Brunazzi- narra la historia de la relación intensa y visceral que Visconti mantuvo con La Scala a través de libros, documentos, bocetos y diseños de vestuario, proyecciones, objetos de utilería, recortes de prensa y trajes".
También hay imágenes y música que evocan momentos inolvidables de aquellos años. Ocho de sus producciones se representaron en el Piermarini. "Un viaje -dijo Agosti- destinado a dejar una huella profunda en la historia del teatro musical italiano e internacional".
Sus montajes, caracterizados por una extraordinaria fuerza visual y un respeto riguroso por la expresión musical, contribuyeron asimismo a atraer a nuevos públicos a la ópera. Entre ellas destacan las producciones de ‘La Vestale’ y ‘La Sonnambula’ (1954-1955). Luego llegó ‘La Traviata’, una producción que sigue siendo legendaria por la interpretación de Violetta a cargo de Maria Callas. Visconti orientó su postura y sus gestos, animándola a buscar inspiración en grandes actrices del pasado, como Eleonora Duse y Sarah Bernhardt.
Visconti era un "genio" de vanguardia y, como tal, se enfrentó a las trabas de los administradores de la época. El superintendente Ghiringhelli, por ejemplo, bloqueó durante dos años (de 1954 a 1956) la puesta en escena de ‘Mario y el mago’ -una "acción coreográfica" basada en un relato de Thomas Mann, con música del compositor palermitano Franco Mannino- porque la producción incluía bicicletas en el escenario, lo cual podría haber provocado un escándalo entre el público de La Scala.
También hay obras que no pudieron representarse -como ‘El oro del Rin’, la primera parte del ciclo ‘El anillo’ de Wagner- debido a la enfermedad que finalmente acabó con su vida.
Se exhibe una reproducción ampliada de una página del periódico Corriere della Sera con un artículo firmado por el realizador en el que comunicaba a los lectores: "Con pesar, renuncio a La Scala".