Tres siglos después de su publicación, Los viajes de Gulliver, del escritor irlandés Jonathan Swift, sigue navegando entre generaciones como una de las sátiras más influyentes de la literatura, tan vigente ahora como entonces por su crítica feroz a la vanidad humana, la corrupción, la desigualdad o el fanatismo religioso.
Y no. No es un libro infantil, pese a que no ha dejado de excitar la imaginación de los más jóvenes, enganchados a las aventuras fantásticas de su protagonista en tierras exóticas de gigantes, liliputienses o caballos racionales, y también al humor a menudo escatológico de Swift (Dublín, 1667-1745).
Así ha sido desde que apareció un aviso en un periódico londinense el 28 de octubre de 1726: "En este día se publica Viajes a varias naciones remotas del mundo, por Lemuel Gulliver, primero cirujano y después capitán de varios barcos, en dos volúmenes, impresos por Benjamin Motte en Middle Temple Gate, Fleet Street".
"Fue un éxito inmediato, todo un 'bestseller'", explicó Brendan Twomey, doctor en literatura por el Trinity College de Dublín, donde estudió el propio autor antes de ordenarse como sacerdote anglicano de la Iglesia de Irlanda, en un país entonces sometido por el imperio británico.
HUELLAS ILUSTRES
El Long Hall de la majestuosa biblioteca de esta prestigiosa universidad -solo para protestantes entonces- exhibe un busto de su ilustre alumno, en una parada obligada del itinerario que descubre la huella de Los viajes de Gulliver en la capital, que este año celebra el tricentenario con diversos actos, festivales y exposiciones.
Próxima al Trinity, la Biblioteca Nacional de Irlanda guarda cartas, escritos, facsímiles, copias anotadas y otros documentos vinculados a su vida y obra, entre las que se destacan primeras ediciones y traducciones de Gulliver (la primera al francés solo un año después).
Otra cita obligada lleva hasta la Biblioteca de la Ciudad de Dublín, donde se exhibe la primera edición londinense de la novela y la segunda publicada en Dublín, ante su enorme éxito, pocas semanas después. También hay una “linterna mágica” sobre Gulliver -el cine victoriano-, además de varias versiones infantiles ilustradas.
Swift confesó en privado en 1725 que escribió la novela para "irritar al mundo, no para entretenerlo", recuerda Twomey, en referencia a la censura que sufrieron las primeras ediciones de la mano de Motte, temeroso por el impacto de sus dardos al poder establecido.
De hecho, pasaron nueve años hasta que la obra llegó a publicarse tal como la concibió el ácido religioso, conocido también por sus famosos planfletos, escritos bajo diferentes seudónimos -como Gulliver-, sobre la corrupción política, la opresión británica en Irlanda o la hipocresía religiosa y moral.
CLERIGO Y LITERATO
Swift fue un clérigo de día y un autor comprometido en los ratos libres que le dejaba su puesto como deán de la catedral de San Patricio, que ocupó durante 32 años hasta su muerte.
Una placa en el suelo del templo marca el lugar donde está enterrado, junto a un busto y su máscara mortuaria, a escasa distancia de la casa del deán y la Marsh's Library, una de las bibliotecas más antiguas de Irlanda y epicentro de la vida literaria dublinesa en el S. XVIII.
Marsh's, lugar de lectura para Swift, también exhibe primeras ediciones de Los viajes... y organiza hasta septiembre la exposición Gulliver 300 para conmemorar este cumpleaños, mientras que cada noviembre el “Swift Festival” atrae a fieles swiftians (no confundir con los swifties que siguen a la cantante Taylor Swift, advirtió con humor Twomey).
El paseo por esta zona del Dublín antiguo permite, asimismo, visitar el lugar de nacimiento del escritor en Hoey's Court, o deleitarse con los llamados Platos de Gulliver, una serie de ocho placas circulares de terracota incrustadas en la fachada de un complejo de viviendas públicas construidas en 1996.
Lemur sigue muy presente en la capital y en el imaginario literario.
"Es una novela muy importante porque es una historia, se dice a veces que para niños, en la que hay un montón de críticas sobre los imperios, la manera en que tratan a los seres humanos", destacó Loic Wright, académico y estudioso de Swift.
Se trata de una obra que sigue siendo relevante, en la que el padre de la literatura irlandesa -con permiso de James Joyce. bromea Wright-, muestra la manera en que los poderosos tratan de usar a Gulliver como "un arma de destrucción masiva".