Opinión
BUENA DATA EN LA PRENSA

Una visita oportuna

“A los  estudiantes universitarios, con la esperanza de que encuentren en las páginas de este libro un espacio inseguro para sus ideas, una fuente de desestabilización de prejuicios, y un ejercicio en el que aprecien la diferencia entre la disciplina del trabajo académico y la comodidad de la retórica publicitaria”. Con esta original dedicatoria da comienzo el libro Nadie nace en un cuerpo equivocado, de los Dres. José Errasti y Marino Perez Alvarez sobre lo que denominan “un fantasma que recorre los países más desarrollados: el generismo queer”.  

Es que realmente, gran parte de la intelectualidad occidental, se ha hecho eco de posturas contrarias al sentido común en lo que respecta a la condición sexuada binaria de la especie humana. La narrativa de género se fue metiendo subrepticiamente en la publicidad, el arte, las leyes y hasta en la ciencia. 

Varias veces hemos tratado desde esta columna las penosas derivas sociales y personales de la ideología de género, de la educación sexual escolar basada en una perspectiva ideológica y del daño que la ley de identidad de género vigente, inflinge a adolescentes y niños confundidos.   

EL RELATO DE GÉNERO

La semana pasada, llegaron a Buenos Aires invitados por la agrupación Padres Unidos Argentina,  tres catedráticos españoles especialistas en cuestiones de género y suicidio adolescente. Ellos fueron los Dres. Errasti y Pérez Álvarez (anteriormente mencionados) y la Dra. Susana Al-Halabí, doctores en Psicología y profesores en la Universidad de Oviedo. 

Entre los días 3 y 5 brindaron conferencias y conversatorios. En la primera jornada los Dres. Errasti y Pérez Álvarez presentaron la edición Argentina del libro anteriormente mencionado, editado por el Grupo Planeta, en el Auditorio Augusto Raúl Cortázar de la Biblioteca Nacional. En esa ocasión, en el panel expositor,  se contó con la participación de la Dra. Úrsula Basset y la Dra. María José Binetti.

La Dra. Basset expresó entre otros conceptos que la política identitaria ha fagocitado los derechos de la mujer y que la narrativa de género es un discurso que enajena el cuerpo."No hay una búsqueda de la verdad sino una lucha política". “La ideología de género es una nueva inquisición”. La Dra. Binetti, por su parte, remarcó que con esta ideología "las mujeres pasaron a ser una subclase de los varones".  

Al día siguiente, gracias a la gestión de la diputada Alida Ferreyra, los tres catedráticos expusieron  sobre "Sexo, Identidad y Narrativa de Género. El avance ideológico sobre las nuevas generaciones" en el auditorio del anexo de la HCD. 

En la última jornada participaron en un conversatorio en la Facultad de Filosofía de la UBA, el tema fue "Sexo, Género e Identidad. Manifestaciones subjetivistas de la angustia contemporánea"..

UN DISCURSO QUE ATRASA

Afirmó el Dr. Perez Ávarez que pretendiendo ser progresista la ideología de género es retrógrada: “en términos de rigor científico es como decir que la tierra es plana”, la denominó irónicamente como “sexoplanismo” y enumeró: “Niega la identidad de la mujer en sus términos corpóreos, es misógina”; “introduce nuevamente estereotipos sexuales que ya se estaban superando”, “entiende al alma como algo separado del cuerpo” y patologiza al cuerpo, que entiende que debe ser corregido cuando no se corresponde con el sentir de la persona.    

El tratamiento médico afirmativo, -que se inicia con la transición social- (confirmar la autopercepción discordante con el sexo biológico) no solamente no mejora la salud mental sino que la empeora, afirmó Errasti. Y agregó que respecto del tratamiento médico quirúrgico de las personas con disforia de género se está volviendo atrás a toda velocidad. “A partir del informe Cass: Irlanda, Inglaterra, Finlandia, Suecia, Noruega, Dinamarca, Bélgica, Francia y Portugal ya han prohibido la hormonación de menores”. Sin embargo, respecto de la idea de que el sexo no existe como una variable constatable y objetiva… esa idea va a tardar mucho tiempo en desaparecer”.   

Teorizar sobre la condición humana, si la verdad es una construcción social o se encuentra en la realidad de las cosas, en torno a la mesa de un bar universitario puede ser entretenido, fecundo o delirante, según hacia donde disparen las cavilaciones, pero cuando eso se lleva al terreno de poder afectar directa y lastimosamente la vida de otros, es irresponsable. 

Las personas que se arrepienten de haberse hecho dependientes de hormonas cruzadas -con sus consiguientes consecuencias físicas- o de haber sido sometidas a cirugías cruentas e irreversibles buscado alivio a sus malestares mentales son la prueba de haber llevado a la práctica teorías delirantes sin haberlas pasado por el tamiz de la ética y de la prudencia.  

 

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