Ricardo López Murphy señaló como prioridad, para la Nación y la Cudad, restablecer el monopolio de la fuerza en el Estado de Derecho, contra la delincuencia, el narcotráfico y la violación del orden público.
“No hay libertad sin orden, sin seguridad”, dijo, al indicar su postulación para jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dentro de Juntos por el Cambio, y anticipó: “En diciembre se acaban los piquetes”.
El ex ministro habló en un almuerzo en el Club del Progreso. Su presidente, Roberto Punte, expresó que el Club fomenta la amistad ciudadana para encarar los asuntos públicos y dijo que el orador no requería presentación.
Entre el medio centenar de asistentes estaban Ricardo Gómez Diez, que había acompañado a López Murphy en la fórmula presidencial en 2003; el diputado nacional Pablo Tonelli (PRO, JxC) y Guillermo Lascano Quintana, vicepresidente del Club.
López Murphy instó a terminar con los privilegios y bregó por la igualdad ante la ley: el gobierno no puede ser propiedad de un partido, de una religión, de una familia. Mencionando a Aysa dijo que las licitaciones no pueden tener nombre y apellido para favorecer “el capitalismo de amigos”.
También cargó contra la estatización de YPF en condiciones que violaban su estatuto. “Hemos pagado mucho más de lo que vale”, dijo, y agregó que se ha sumado lo que habrá que pagar por los juicios perdidos en tribunales extranjeros. “El señor Kiciloff tiene que responder de sus actos”, dijo al cuestionar la actuación como ministro de Economía del actual gobernador de Buenos Aires.
Por el riesgo país generado “pagamos tasas extravagantes que son la contracara de los salarios paupérrimos”, dijo.
Observó que tenemos impuestos distorsivos que traban todo el funcionamiento económico. Y subrayó que para fomentar inversiones y crear empleo genuino “la Argentina necesita una sobredosis de libertad”.