“Nosotros, desde lo deportivo, estamos muy contentos con tener a un futbolista como Julián”, dijo Diego Simeone, el temido DT de Atlético Madrid. La afirmación del Cholo va a contramano de la idea de Julián. Es el jugador el que no está muy contento de seguir en el equipo. Barcelona le ofrece una fortuna y el Colchonero no lo quiere vender. La puja comenzó hace meses y parece no tener fin. ¿Hasta dónde se puede obligar a una persona a estar en un lugar en el que no se siente a gusto?
Primero, la obviedad del asunto: el fútbol es por plata. En el juego de la pelota manda el dinero, como en la mayoría de las cuestiones que lo generan. El deporte es solo una parte. El amor por la camiseta, otra. La defensa de los derechos de las instituciones, otra. Y el deseo del ser humano, otra. ¿Cuál de todas pesa más?
El fin de semana se puso en marcha la Liga de España. Pero Atlético recién saldrá a la cancha el miércoles para medirse de local frente a Málaga, por la primera fecha. Simeone piensa en Julián como titular en su equipo pero podría sacarlo viendo el enojo que tiene la Araña. Para el delantero del Seleccionado sub campeón del mundo, ese día será una fecha clave. Si sale a la cancha con la rojiblanca, quizá deba despedirse (¿para siempre?) de su sueño de jugar en Barcelona.
Alvarez dejó en claro su deseo hace rato. En medio del Mundial, a regañadientes, soltó lacónico que tenía ganas de cambiar de aires.
Complicada su jugada, más que el golazo que le hizo a Suiza por cuartos de final cuando las papas quemaban y que abrió el triunfo al Seleccionado. Decir eso, hablar de sus deseos, suele ser condenatorio en el fútbol mercantilista de cada día.
Ya lo empezaron a mirar mal en Aleti, club que lo contrató en 2024 luego de tremendas negociaciones que se extendieron 2 meses y una serie de declaraciones conflictivas entre él y Pep Guardiola, DT de su equipo anterior, Manchester City. Le pasó algo similar a lo que le ocurre ahora. Ni el club ni su entrenador lo querían dejar ir… Pero al final Atlético puso 75 millones de euros más otros 20 en variables por objetivos y se llevó el cien por ciento de su pase.
El pibe que hizo famosa a un localidad cordobesa con poco menos de tres mil habitantes como Calchín, tuvo un ascenso fabuloso en el fútbol. Nació el 31 de enero de 2000 y nunca paró de crecer. De su club de barrio Deportivo Atalaya pasó a las inferiores de River y de ahí a debutar en la histórica final de la Copa Libertadores de 2018 que se jugó en Madrid (oh casualidad) y que River le ganó a Boca 3-1.
Desde entonces todas fueron luces para Julián. Ya afianzado en la Primera del Millonario, el 25 de mayo de 2022 le hizo seis goles a Alianza Lima, en una inolvidable victoria de River por 8-1 en el Monumental. Récord absoluto en la historia. Nunca nadie había marcado semejante cantidad de goles en un partido jugando con la camiseta de la banda roja . Después el crack se terminó de destapar en el Mundial de Qatar, cuando se convirtió en una pieza clave para la consagración de la Scaloneta y siguió brillando en el fútbol europeo. City, Atlético y ahora lo quiere Barza.
Consientes del valor del joven delantero, los catalanes tiraron sobre la mesa una oferta de 150 millones de euros. Pero a los colchoneros no se les movió una pluma con la oferta. Primero, porque dicen que la cláusula de rescisión es de 500. Y, segundo, porque no necesitan el dinero ni quieren que se vaya.
Pero el se quiere ir... y asegura que existía un compromiso previo por parte del club para facilitarle la salida. Que, si llegaba una buena oferta, Julián podía levantar la mano. Ahora se queja de que esa promesa que no fue atendida. Y en Atlético, mientras, esperan que el miércoles salga a la cancha. Por ahora se presentó a entrenar, como corresponde. La gran duda será cuando tenga que salir a jugar por los puntos si no se da su venta. No debe ser fácil entrar oficina cuando desde otra empresa te ofrece oro.