‘Parque Lezama’ (Argentina, 2026). Guion y dirección: Juan José Campanella. Actores: Luis Brandoni, Eduardo Blanco, Verónica Pelaccini, Agustín ‘Rada’ Aristarán, Matías Alarcón. Duración: 115 minutos. Clasificación: apta para mayores de 16 años. Disponible en Netflix.
El origen de la película ‘Parque Lezama’ se ubica en una noche en la que Juan José Campanella, en una de las últimas funciones teatrales de la obra homónima, que dirigía, se lamentó porque semejante pieza, después de tantos años en cartel, quedaría sólo en el recuerdo de los que tuvieron la suerte de verla, primero en la sala Liceo y luego en el Politeama. Por lo general, él la veía desde la cabina de luces y sonido, a una distancia casi insignificante, pero aquella vez la vio desde la fila cinco y se dio cuenta que podía inmortalizarla. Entonces puso a funcionar su mente cinematográfica y decidió hacer lo mismo que cada noche realizaban Luis Brandoni y Eduardo Blanco en el escenario pero para la pantalla grande. No era el filme que el mercado pretendía, mucho menos el segmento de cine arte que genera vanguardias, pero sí un autorregalo más que merecido para uno de los grandes directores argentinos de todos los tiempos.
LENGUAJES
‘Parque Lezama’ se va construyendo con el correr de los minutos hasta entender bien la lógica del personaje de Brandoni. Una vez que ese ruido se despeja, no queda más que disfrutar. Son sólo unos minutos hasta calibrar la imagen de estos dos ancianos y desprenderse de todos los papeles que los actores hayan realizado anteriormente; oír la dinámica de sus sentimientos, asimilar el tono de voz de Eduardo Blanco, y esperar los conflictos. Lo mismo que se hace en el teatro, pero desde el cómodo sillón del hogar.
Si hay algo que no funciona bajo ningún concepto es ver teatro por televisión. Quien se destaque sobre un escenario y haga emocionar a toda una platea, es imposible que repita tal virtud en la pantalla. En el caso de ‘Parque Lezama’, la ecuación tampoco se resuelve, pero el oficio de Campanella hace que las partes de acerquen y muchos pasajes se vuelvan realmente emotivos. Claro, el filme carece de acción y vorágine, pero gana en melancolía, sobre todo en los primeros planos, cuando el relato sí se vuelve arte de celuloide.
La actuación de Eduardo Blanco es brillante, manteniendo todos los tópicos de la vejez, los cuales se ven con lupa y no muestran fisuras. Blanco se luce, al igual que Brandoni, quien no sorprende si es que repasamos su filmografía con joyas como ‘Darse cuenta’, ‘Made in Argentina’ y ‘El verso’.
‘Parque Lezama’ relata unos días en la vida de dos extraños que promedian los 85 años y confluyen en el banco de una plaza a pasar sus ratos libres, que son casi todos. Cada uno con su estilo, comparten sus vivencias. Uno, exmilitante comunista (Brandoni); el otro portero de edificio a quien el consorcio quiere apartar del cargo (Blanco). Y entre sus complicidades, berrinches y diferencias, aparecen los personajes más diversos, como un vecino (Agustín Aristarán) que quiere anoticiar a Antonio de la decisión de la administración; la hija de León, este artista de la palabra de izquierda (Verónica Pelaccini); y un oscuro dealer interpretado con firmeza pendenciera por Matías Alarcón.
‘Parque Lezama’ en teatro fue una joya mientras que en cine es un filme que entretiene, aunque por momentos los diálogos entorpecen la fluidez, y eso se debe exclusivamente a que es una versión fiel al libro, el cual está inspirado, a su vez, en la pieza teatral ‘I'm Not Rappaport’, de Herb Gardner. El final emociona y revalida la decisión de inmortalizar a estas dos bestias teatrales para siempre en cine.
Calificación: Buena