Cultura
EN RECUERDO DEL CARDENAL ALOISIUS STEPINAC

Una nación que vela por su santo

POR IGNACIO F. BRACHT (*)

Aloisius Stepinac, arzobispo a los 36 años, designado en 1934 por el Papa Pío XI, fue el obispo más joven del mundo católico de entonces. Un verdadero mártir en vida por amar a su patria croata y su fidelidad pétrea a su fe.

En 1945, mientras se cometía -ya finalizada la Segunda Guerra Mundial- el genocidio de los croatas, conocido como las matanzas de Bleiburg, donde una tercera parte del clero fue asesinada, incluidos una sobrina y un hermano de Stepinac, éste permaneció en su sede arzobispal en Zagreb, bajo custodia del victorioso régimen del mariscal Josef Tito.

Luego de fracasar en el intento de quebrarlo y volcarlo a crear una "iglesia yugoslava", rompiendo con Roma, o en última instancia, que Stepinac saliera del país hacia el Vaticano, Tito lo acusó de "traición" en 1946. Se dio inicio entonces a un amañado juicio, condenándolo a prisión y trabajos forzados por 16 años. Stepinac asumió su destino, rechazó tener un abogado defensor oficial y ejerció su propia defensa.

En su alegato final ante la justicia-injusta expresó delante de sus verdugos: "Lo creáis o no, me da lo mismo, podré afrontar tranquilamente la sanción. El procesado arzobispo de Zagreb sabe no sólo sufrir sino también morir por su convicción".

Fue sin duda, un exponente de la Iglesia del Silencio que, bajo el modelo opresor del gobierno comunista, no abandonó a sus fieles y siempre resaltó a la nación croata y a su pueblo, de tan rica historia; "Muralla de la Cristiandad" como la bautizó en 1519, el pontífice León XV.

CONFINAMIENTO

Luego de cinco años preso en la cárcel de Lepoglava (un convento paulino confiscado y convertido en prisión), por una enfermedad en la sangre contraída en prisión (luego se comprobará que fue envenenado con calculada premeditación) será confinado en su casa natal, en el pueblo de Krasic, bajo estricta vigilancia, el Vaticano le ofreció trasladarse a Roma, con la anuencia de Tito, pero Stepinac no aceptó, despertando la cólera del régimen ante tan incómodo prisionero, más aún cuando el Papa Pío XII lo nombró cardenal, algo que tuvo repercusión mundial.

En Krasic lo encontró la muerte en 1960, oficiando el Papa Juan XXIII un funeral solemne en ausencia, para un cardenal no residente en la curia romana, constituyendo todo un reconocimiento a la inalterable defensa de la fé ante el gobierno comunista.

Fue recién en 1998, en la ya Croacia independiente, luego de la Guerra de la Patria (1991-1995), cuando el Papa Juan Pablo II en solemne ceremonia en el Santuario Mariano de María Bistrica, ante medio millón de personas, lo elevó a la beatitud, quedando así iniciado el proceso para su santificación en su carácter de mártir de la fe.

En cada aniversario de su nacimiento o de su muerte, miles de fieles de toda Croacia le rinden culto ante su tumba en la catedral de Zagreb. Su figura de beato y mártir en vida no sólo despierta la veneración en su país, sino en todos aquellos que constituyen la diáspora croata: Estados Unidos, Canadá, Alemania, Argentina, Austria, Chile, Australia, Uruguay, Brasil, Paraguay, entre otros.

De las numerosas iniciativas surgidas para que Stepinac sea elevado a los altares como santo, vale resaltar la labor de la argentina-croata, licenciada Carmen Verlichak, quien publicó en español una biografía titulada: El Cardenal Stepinac. el coraje de la fidelidad, que luego fue traducida al croata.

En un peregrinaje incansable, la autora presentó y disertó en casi todas las parroquias de Zagreb, como asimismo en otras ciudades del país, inclusive en el pueblo de Krasic, como en el exterior.

Es de esperar que León XIV reactive el proceso de santificación, ya que como agustino conoce el martirio de muchos sacerdotes de la Orden, que fueron asesinados en la Guerra Civil española, por las milicias rojas.

Stepinac constituye un símbolo en sí mismo de la iglesia militante, ocupando un lugar de privilegio tan sentido en su pueblo, por su defensa de la identidad nacional croata como de la fe católica, dos causas unidas en el latiente corazón de la Patria Croata.

( ) Miembro de Número de la Academia Argentina de la Historia y de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación. Vicepresidente del Instituto Cultural Argentino- Uruguayo.*