Espectáculos
Crítica: "La llamada", una "opera prima" ambientada en Guayaquil, de David Nieto Wenzell

Una mujer, en un día agitado

Algo esquemático en su narración cinematográfica y poco creíble en sus resoluciones escénicas, el filme tiene una correcta actuación de Anahí Hoenestein.

"La llamada". Coproducción entre la Argentina, Ecuador y Alemania, 2012. Dirección y guión: David Nieto Wenzell. Fotografía: Daniel Andrade. Música: Mariano Pirato. Actores: Anahí Hoenestein, Nicolás Andrade, león Felipe Troya y Regina Ricco. Presenta: Primer Plano. Duración: 76 minutos. Calificación: Para todo público.

La película del ecuatoriano David Nieto Wenzell, que debuta en el largometraje con esta historia ambientada en Guayaquil, cuenta lo que le pasa a Aurora (Anahí Hoenestein) una madre divorciada, con un hijo de catorce años, Nicolás (Nicolás Andrade), que se ve "tironeada" por las multiples actividades que debe atender cotidianamente.

La intención de la película es demostrar que a pesar de que en la actualidad pareciera que todo se resuelve a través de una llamada por el celular, no es así. Porque cuando la enfurecida maestra de Nicolás llama a su madre para notificarla que va a expulsarlo de la escuela el último día de clase, la mujer pareciera tomar el hecho como algo menor y duda entre ir a buscar el perro, el auto que está en el taller, o sumarse a una reunión de trabajo.

NIÑO CON ADULTOS

El contraste entre ese "día de furia" que vive la mujer y la despreocupación del chico, que pareciera no darle importancia a la amenazas escolares, permite darse cuenta que unos y otros parecen ir por rumbos
equivocados.

Las autoridades de la escuela porque sólo se quedan con la anécdota de lo que sucedió en clase, sin ahondar en la vida del muchacho. La madre porque no sabe cómo detener su "rueda" de obligaciones y demandas y el niño porque a pesar de que no lo expresa, parece entender los compromisos de su madre, quien al final lo va a buscar al colegio, quedando en claro que a través del silencio, madre e hijo parecen entenderse.

David Nieto Wenzell muestra buenas intenciones sobre lo que ha logrado plasmar en la pantalla. Su historia podría ser un cortometraje -pero "La llamada" se estira a setenta y seis minutos-, no obstante resulta correcta en su mensaje, no exento de cierto contenido didáctico, en el que propone que a pesar del avance tecnológico, la incomunicación ocupa un lugar bastante importante en nuestras vidas.

Algo esquemático en su narración cinematográfica y poco creíble en sus resoluciones escénicas, el filme tiene una correcta actuación de Anahí Hoenestein.

Calificación: Regular