El mundo

Una figura moral de alcance planetario

En su primer año como pontífice, León ha enfatizado la paz, la unidad y la responsabilidad social, y ha demostrado que no se dejará intimidar.

Por Mateo Schmalz *

Cuando el humo blanco se elevó sobre la Capilla Sixtina el 8 de mayo de 2025, la sorpresa fue inmediata. La jerarquía de la Iglesia Católica había elegido a su primer papa nacido en Estados Unidos, un antiguo misionero agustino en Perú, cuya victoria pocos esperaban. En su primer año como pontífice, León ha enfatizado la paz, la unidad y la responsabilidad social, y ha demostrado que no se dejará intimidar.

Un año después, la historia no trata de celebraciones ni de veredictos, sino de dificultades. El primer año de León XIV revela lo difícil que es gobernar una iglesia global marcada por la división, la reforma y las expectativas contrapuestas.

Las intervenciones de León XIII sobre la guerra, la migración y el significado de una ética provida coherente lo han involucrado en la política global, sobre todo cuando el presidente Donald Trump lo atacó y, al hacerlo, convirtió a un papa cauto en una figura moral aún más visible.

Las críticas de Trump le granjearon a León una atención inesperada y, entre muchos, cierta admiración.

LA TENDENCIA

En cuanto a su papel como pontífice, la tendencia que se vislumbra es clara. León XIII intenta combinar la agenda reformista de Francisco con estructuras más sólidas, un mayor énfasis en la unidad y una renovada atención a la doctrina social católica. La cuestión central de su pontificado reside en si logrará mantener ese equilibrio.

Las prioridades de Leo quedaron claras desde su primera aparición. Desde el balcón de la Basílica de San Pedro, saludó a la multitud con las palabras: «La paz sea con todos ustedes». Días después, en su misa de inauguración el 18 de mayo de 2025, repitió este mensaje, haciendo un llamado a una iglesia marcada por la unidad, el diálogo y la reconciliación.

Este lenguaje refleja tanto la teología como la experiencia. Antes de convertirse en papa, Robert Prevost dedicó décadas a trabajar en Perú, entre ellas como obispo de Chiclayo de 2015 a 2023, donde abordó directamente la pobreza, la migración y la tensión política. Su instinto es pastoral y conciliador.

Pero su primer año como papa ha demostrado que la paz no es un tema que resuelva los conflictos, sino un marco dentro del cual deben gestionarse.

LA HERENCIA

El pontificado de León había comenzado con una herencia compleja. Francisco, que nombró cardenal a Prevost en 2023 y prefecto del Dicasterio para los Obispos, dejó una Iglesia dividida en torno a la reforma.

Leo no se ha posicionado como una simple continuación. Su elección de nombre señala un cambio. Al invocar a León XIII, autor de Rerum Novarum (1891), sitúa la doctrina social católica en el centro de su agenda, particularmente en respuesta a la inteligencia artificial y el cambio tecnológico, que ha descrito repetidamente como un nuevo tipo de revolución industrial.

Esto refleja su formación. Formado como canonista en Roma e influenciado por la espiritualidad agustiniana, combina la precisión jurídica con una teología de la autoridad como servicio. El resultado es un pontificado que busca la continuidad, pero con límites más definidos.

De hecho, las primeras decisiones de Leo mostraron una preferencia por la consolidación en lugar de la expansión de la reforma.

En noviembre de 2025, actualizó el Reglamento de la Curia Romana , adaptándolo a la constitución Praedicate Evangelium del papa Francisco. Asimismo, confirmó que los cargos de liderazgo en el gobierno de la Ciudad del Vaticano pueden ser ocupados por laicos, incluidas las mujeres, eliminando así las restricciones anteriores.

Estas medidas se basan en las iniciativas de Francisco, pero también regularizan sus reformas.

El mismo patrón se repitió en enero de 2026, cuando León XIII convocó un consistorio -una reunión formal de cardenales- y les pidió que presentaran reflexiones escritas sobre temas clave. También propuso reuniones anuales periódicas del Colegio Cardenalicio, lo que indicaba un modelo consultivo más estructurado.

Esto refleja su trayectoria. Como prior general de la orden agustina desde 2001 hasta 2013, dirigió una red religiosa global, viajando extensamente y gestionando la diversidad a través de procesos institucionales en lugar de basarse únicamente en su estilo personal.

EN EL CENTRO

Si la gobernanza revela el método de León, la enseñanza social revela su enfoque.

En su primera exhortación apostólica, situó a los pobres, los migrantes y los vulnerables en el centro de la vida cristiana. Esto concuerda con su labor anterior en Perú, donde apoyó a las comunidades de refugiados y criticó la violencia política.

Como papa, ha continuado con esta línea. Se ha opuesto a los conflictos armados, ha criticado el nacionalismo exacerbado y ha advertido sobre los efectos deshumanizadores de la inteligencia artificial. También ha reafirmado la doctrina ambiental de Francisco.

El Año Jubilar de 2025 le brindó una plataforma global. Con cerca de 33 millones de peregrinos en Roma, aprovechó la ocasión para criticar el consumismo y el sentimiento xenófobo, preguntándose si los cristianos realmente reconocen al extranjero como prójimo. Esto no es mera retórica; es la esencia de su argumento sobre el papel de la Iglesia en el mundo moderno.

Su primer viaje apostólico, a Turquía y Líbano en noviembre y diciembre de 2025, combinó el simbolismo ecuménico con la diplomacia. La visita a Iznik, en Turquía, sede del Concilio de Nicea, conmemoró el 1700 aniversario de un momento fundamental para la unidad cristiana.

Su viaje a África en abril de 2026, que incluyó Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, fue aún más revelador. Situó la misión de la Iglesia en el sur global en el centro de su pontificado.

Esto refleja su propia biografía. Como ciudadano con doble nacionalidad estadounidense y peruana, y misionero forjado por Latinoamérica, Leo encarna una iglesia que ya no se centra únicamente en Europa. Pero aún así, visitó España y Francia, donde destacó la importancia de las raíces cristianas.

CONTROVERSIAS

La verdadera prueba del enfoque de Leo reside en las controversias.

Sus comentarios, que vinculaban el aborto, la pena capital y el trato a los migrantes bajo una misma ética “provida”, provocaron fuertes reacciones, especialmente en Estados Unidos. Los críticos argumentaron que estos temas pertenecen a categorías morales diferentes.

Los debates en torno a los católicos LGBTQ+ han puesto de manifiesto otra fisura. León ha mostrado un tono más inclusivo, manteniendo al mismo tiempo la continuidad doctrinal, incluyendo la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio. Su cautela refleja una preocupación más amplia: evitar cambios mediante prácticas que parezcan eludir la enseñanza formal.

La crisis de abusos sexuales sigue siendo el desafío más grave. Las acusaciones relacionadas con su trayectoria profesional anterior , incluyendo su paso por Perú y Estados Unidos, han generado un intenso escrutinio. Si bien ha insistido en la rendición de cuentas y ha alentado a las víctimas a denunciar, la credibilidad de su liderazgo dependerá de los resultados, no de las declaraciones.

POLÍTICA GLOBAL

El primer año de León también ha demostrado la rapidez con la que la autoridad papal se entrelaza con la política global.

Como primer pontífice nacido en Estados Unidos, su posición tiene un peso geopolítico. Sus críticas a las políticas migratorias y a los conflictos armados lo han enfrentado a líderes políticos, incluido Trump, quien lo atacó públicamente este año.

Al mismo tiempo, León ha mantenido una línea diplomática coherente. Ha pedido altos el fuego en Ucrania y Gaza, ha criticado la escalada militar en Oriente Medio y ha advertido contra lo que describió como una «ilusión de omnipotencia » en la política global.

Las tensiones de este primer año no son distracciones. Son la realidad de la iglesia que ahora dirige, y la prueba de si su intento por mantenerla unida tendrá éxito.

* Profesor de Estudios Religiosos, Colegio de la Santa Cruz.