Espectáculos

Una chance más en la audición

'A Chorus Line', el célebre musical de Broadway, regresa al teatro Astral con la incorporación de Alejandro Ibarra en su vuelta a la actuación después de diez años.

Pocas veces la noticia de una incorporación a un elenco coral despierta tantas reacciones de alegría y satisfacción como la llegada del bailarín, cantante, coreógrafo y director Alejandro Ibarra al musical  'A Chorus Line', que en su cuarta temporada regresa este jueves al teatro Astral. Se trata de la puesta firmada por Ricky Pashkus que debutó en enero de 2019 en el Maipo, pasó luego al Metropolitan y encontró en la histórica sala de la familia Gallo el ámbito acogedor que le permitió capear la pandemia y sus regresos intermitentes.

Como en cada rentrée, también esta vez hay alzas y bajas en el elenco de catorce integrantes, y la incorporación de Alejandro Ibarra en el rol del coreógrafo Larry (que en temporadas anteriores encarnó Gustavo Wons) resulta un atractivo extra dentro de una propuesta de probados méritos artísticos. Con producción general de la empresa Rimas, dirección musical de Gaspar Scabuzzo, coreografía de Wons y dirección vocal de Matías Ibarra (hermano de Alejandro), saldrán a escena cada jueves a las 20 Jessica Abouchain, Roberto Peloni, Mariu Fernández, Menelik Cambiaso, Mariana Barcia, Evelyn Basile, Juan Martín Delgado, Martina Loyato, Fede Fedele, Georgina Tirotta, Matías Prieto Peccia, Sofía Val y Nicolás Di Pace. Un verdadero dream team del teatro musical argentino.

-Y usted, Alejandro, ¿cómo llega a 'A Chorus Line'?

-Me llamaron hace un mes para reemplazar a Gustavo Wons, que está trabajando en los Estados Unidos. Me enviaron todo el material, los textos, videos de las coreografías, y aproveché los días de encierro estricto para estudiarlos. Fui armando a Larry en el living de casa, cantando, bailando. Los vecinos me adoran (risas).

Ibarra ya había visto la puesta porteña en dos ocasiones, en el Maipo y el Astral, y también disfrutó de la obra en Broadway. "Soy fanático desde niño -confiesa-. Aprendí los pasos mirando la película en VHS, avanzando y rebobinando la cinta una y mil veces. Me hacía la galera con papel, tenía un fanatismo muy sacado en esa época. Así que imaginate la alegría cuando me propusieron ser parte. Para mi es un sueño que quería cumplir y no me había dado cuenta hasta ahora que lo estoy viviendo".

LA VOCACION

Hace diez años que el artista no trabaja en musicales. Su último título fue 'Chicago', con Natalia Cocciufo y Mela Lenoir, en el teatro Lola Membrives. Desde entonces se dedicó a coreografiar y dirigir. "Había relegado ese costado en mí, un poco por las lesiones que van apareciendo con la edad. Pensé que ya no bailaría más. Pero este rol combina bien la actuación, el canto y la danza, en un nivel que no es tan exigente como el de un bailarín de ensamble. El reto está puesto en otro lugar. De hecho, casi todos mis textos van metidos en la música en compases raros, muy cambiantes. Fue verdaderamente complejo armarlo ''.

-¿Qué lo cautivó de esta obra estrenada en Broadway en 1975?

-Que habla de cómo los artistas soñamos hacernos un lugar en el escenario. El momento de las audiciones que refleja la historia es cuando uno más se expone y tiene los sentimientos a flor de piel. 'A Chorus Line' habla de la pasión del artista y del esfuerzo previo al maravilloso instante de salir a escena; habla de las almas desnudas, y de la vocación, que es un tema sobre el que siempre me gusta reflexionar porque es lo que a mí me hizo ser quien soy. La vocación tan fuerte que siento por el teatro y por la danza es lo que me llevó a alejarme ochocientos kilómetros de mi familia y venirme desde Córdoba para tratar de crecer en esto. No hubo ningún mandato, todo lo hice porque lo sintió dentro mío. Y esta obra habla tanto de eso...

El debut en el Astral será para Ibarra "como estar un poco en casa'' porque sobre ese escenario se lució durante más de un año formando parte del ensamble de 'Hairspray', junto a Enrique Pinti. "Recordar las dimensiones del espacio me ayudó mucho en la preparación desde casa; también tener algo de experiencia acumulada '', admite con injustificada modestia. Su foja como intérprete incluye títulos como 'Aplausos', 'Víctor Victoria', 'Ella', 'Pour la Gallery', 'Nice 'n Easy', que se suman a sus trabajos como director ('Hermanos de sangre', 'El club del hit', 'Sally, una farsa') y coreógrafo ('Recuerdos a la hora de la siesta', 'Phantom' y 'Yiya, el musical', entre más).

VOLVER A REIR

La más reciente creación de Alejandro Ibarra, el musical ' Teresita, una vida de mierda' , que dirige y coescribió junto con su entrañable amiga Cecilia ' Chechu' Vargas (también protagonista), es la otra novedad que mantiene inquieto al artista por estas horas. Después de dos temporadas breves marcadas por los vaivenes de la pandemia, el espectáculo, nominado a ocho Premios Hugo, se reestrena este domingo a las 18.30 en el teatro Picadilly. "Estamos dispuestos a seguir porque la gente sale chocha de la función. Es una comedia muy irreverente, en la que nos dimos el gusto casi adolescente de decir malas palabras y reírnos de eso", describe. Completan el elenco de la obra Mariano Magnífico y Nahuel Adhami, con música compuesta por Matías Ibarra.

"Son dos propuestas muy diferentes, un clásico de Broadway como 'A Chorus Line' y una comedia desfachatada, que se complementan y hoy me hacen sumamente feliz. Eso es lo bueno del teatro musical para el artista, que no tiene edad, que hay lugar para todos mientras uno conserve la pasión por el trabajo''.