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CINE

Una ‘biopic’ como acuarela de época

Mixtura de géneros en ‘Franz’, de Agnieszka Holland.


‘Franz’ (República Checa-Polonia-Alemania, 2025). Guion: Agnieszka Holland, Marek Epstein. Dirección: A. Holland.  Actores: Idan Weiss, Sebastián Schwarz, Carol Schuler, Peter Kurth. Duración: 127 minutos. Clasificación: apta para mayores de 17 años.


Existen varias formas de abordar una biopic. La tradicional, la que marca el arco narrativo desde la cuna hasta la tumba; la moderna, que va y viene en el tiempo y nos muestra la figura de nuestro héroe de manera alternada; la documentalizada, donde diversas personalidades rompen la ficción y le hablan al espectador sobre el protagonista, o la de Agnieszka Holland (‘Europa, Europa´, ‘En la oscuridad’), directora que explora los tres formatos descriptos y hace su propia y compleja versión, entre fragmentada, con flashbacks dentro del flashback y relato audiovisual a la manera de History Channel.

‘Franz’ comienza con una importante elipsis. Un niño cortándose el pelo al estilo del reconocido escritor checo, que se vuelve joven directamente cuando el peluquero nos lo tapa con el movimiento circular de su corte. Diecisiete años aproximadamente en diez segundos, y después, una correlatividad particionada a modo arbitrario, que recorre la breve pero profunda e intensa vida del autor de ‘La metamorfosis’.

La humanidad le debe la obra de Kafka a dos personas. Al mismísimo Franz, quien fue que la escribió a base de una psicosis importante: despreciaba el cine, no entendía el poco valor que la gente le daba a la palabra oral y su preferencia a escribir y sociabilizar desde el papel, que a ver a la gente cara a cara y disfrutar del encuentro. De toda esa energía avasallante surgieron textos como ‘El proceso’, ‘El castillo’ y ‘El silencio de las sirenas’.

Pero fue Max Brod quien lo inmortalizó, porque el propio autor le pidió a su amigo que cuando ya no estuviese en este plano incinerara todos sus manuscritos. Por suerte no le hizo caso; por el contrario, lo publicó y el mundo conoció su literatura entre fantástica y realista.

En su carácter de novelista visual, Holland toma mucho de esa mixtura de géneros para su filme, logrando escenas de una intimidad fiel para subirse a licencias estéticas que demuestran cómo pergeñaba la introspectiva e inmensa pluma del escritor.

ARCO DE VIDA

‘Franz’ nos lleva también a redescubrir esos años europeos, entre convulsionados y expansivos. Su nacimiento en la Praga de fines del siglo XIX y cuando muere a sus tan solo cuarenta años por una neumonía irreversible en la Viena de las esquirlas de la Primera Guerra Mundial.

Una vida que se muestra entre su infancia, juventud y madurez; con un padre que lo presionaba para que dejara de escribir y pusiera su atención en la dramática situación financiera de la empresa familiar; un corazón seductor que lo corría de su comprometida Felice, y la obsesión por escribir cartas. Todo eso intervenido por relatos a cámara de los propios protagonistas a modo de falso documental, y de recortes actuales donde se ve a la gente recorrer el circuito turístico de Kafka en la Praga actual.

Con ‘Franz’, el aura del escritor está logrado gracias a un gran trabajo actoral de Idan Weiss, pero Holland termina abarcando más que la totalidad de su figura. Si bien el escritor fue muchas veces retratado en cine, en esta ocasión, la que podríamos esperar como la definitiva, entendemos que es más una acuarela de época con él como eje, que un retrato personalizado que nos lleva a sus entrañas más reveladoras.

Calificación: Buena