Una argentina de 29 años que había viajado a Estados Unidos por una propuesta de trabajo terminó detenida durante casi un mes por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y denunció haber sufrido maltratos y condiciones degradantes durante su permanencia en un centro migratorio de California.
Valentina Sanz llegó al país con una visa de turista para trabajar de manera informal para una persona de confianza con la que ya había tenido una relación laboral. Según relató a TN, el acuerdo contemplaba cobrar al finalizar la temporada, pero después de tres meses fue despedida sin recibir el dinero.
“Literalmente terminamos con US$200 en el bolsillo entre los dos”, recordó sobre la situación que atravesó junto a su novio. Tras iniciar una demanda laboral en California, ambos decidieron permanecer en Estados Unidos y recibieron ayuda de familiares y amigos, aunque la visa de turista de la joven terminó venciendo.
En julio, Valentina viajó junto con un grupo de amigos desde Maui, Hawaii, para seguir a la Selección argentina durante el Mundial. Después de la final disputada en Nueva York, emprendió el regreso y realizó una escala en San Francisco, donde agentes migratorios le solicitaron el pasaporte y la detuvieron.
“Me esposaron las manos, me pusieron en una silla de ruedas, me taparon con una manta y me sacaron del aeropuerto”, contó.
Luego de pasar por distintas dependencias, fue trasladada a un centro de detención ubicado en California City, en el desierto de Mojave, donde permaneció casi un mes. Según denunció, durante los primeros seis días no pudo comunicarse directamente con su familia ni con el consulado argentino debido a que no funcionaba el PIN que le habían entregado para realizar llamadas.
La joven también cuestionó las condiciones del establecimiento. Aseguró que algunas comidas llegaban en mal estado y que el agua de la canilla no era potable, por lo que las detenidas debían derretir hielo para hidratarse.
Además, denunció malos tratos de parte de algunos guardias. “Me parece que todo es como un plan sumamente macabro y orquestado para destruirle la cabeza a la gente, para denigrarte y humillarte en todos los sentidos”, afirmó.
Sanz sostuvo que desde el momento de su detención manifestó su intención de abandonar Estados Unidos e incluso se ofreció a pagar el pasaje. Sin embargo, permaneció detenida mientras avanzaba el procedimiento migratorio.
Finalmente, las autoridades dispusieron su traslado a Italia debido a que había ingresado a territorio estadounidense con documentación de ese país. Según explicó, aceptó esa alternativa para evitar permanecer otro mes detenida a la espera de ser enviada directamente a la Argentina.
Días después pudo regresar al país y, según su relato, quedó con una restricción por diez años para solicitar la documentación necesaria para volver a Estados Unidos.
“No volvería a trabajar ni a vivir en ese país”, aseguró tras la experiencia. Y concluyó: “No volvería, menos después de lo mal que me trataron solo por quedarme un poco más de tiempo”.